miércoles, 4 de octubre de 2017

Cosas que he aprendido

Hace justo un año estaba muy contenta porque cambiaba de trabajo, después de unos años muy difíciles.

Menos mal que estaba muy contenta. 

No ha salido bien.

Tenía un compañero-jefe (uno) y hemos sido incompatibles. Y, claro, así es difícil y ya no trabajo allí.

De esta experiencia he aprendido varias cosas que, si soy medianamente lista, recordaré en el futuro, y que comparto por si pueden servir a alguien:
  • Del amor al odio hay menos de un paso.
  • Es muy difícil pensar que no eres una mierda cuando todos los días te dicen que eres una mierda.
  • Es muy fácil dejar de pensar que eres una mierda cuando dejan de decírtelo.
  • Es normal no saber qué hacer cuando te encuentras en una situación desagradable nueva, no te machaques mientras aprendes cómo enfrentarte a ella.
  • Huir no es de cobardes, es de supervivientes.
  • Muchas veces, la primera impresión no vale para nada.
  • Nunca, nunca, NUNCA, hay que fiarse de alguien que dice a los demás que tienen que ser mejores personas.
  • Para tomar decisiones hay que estar dispuesto a cambiar, y a aceptar que lo que te espera puede que no sea perfecto.
  • Por mucha adaptación al medio de la que seas capaz, cuando eres un elemento nuevo el medio también tiene que adaptarse, aunque sea mínimamente. Si no, no hay nada que hacer.
Bonus track: Olvida rápido, que se queda la piel mucho mejor.

martes, 3 de octubre de 2017

Taras

Yo ya lo llevo escrito en la piel.

Y lo escribo en el blog.

Y lo grito, a veces.

No es verdad que decirlo te hace invencible. Sólo te hace ser consciente de que no lo eres.


¿Tú, qué taras tienes?

jueves, 28 de septiembre de 2017

Cosas que nunca vas a saber V

Querido periodista:

No he llegado a conocerte bien pero eres inteligente, atractivo, guapo, divertido, y muchas cosas buenas más. Lo muy malo sí lo conozco: eres cobarde y superficial.

Pero, oye, no pasa nada si desapareces después de nosecuantos días pasándolo estupendamente. No pasa nada si no quieres seguir, si no te gusto, si no te intereso, si has conocido a otra que te mola más... Soy consciente de que no gusto a todo el mundo aunque confieso que, cuando alguien me dice que le gusto, tiendo a pensar que es así. 

Bueno, no pasa nada, si nada.

No pasa nada si has dejado de sentir esa conexión que decías que teníamos, si ya no te pongo como decías que te ponía, si ya no te intereso como asegurabas, si ya no te hago gracia como parecía.

No pasa nada. 

Soy lo suficientemente mayor para haber pasado por todas esas cosas y haber sobrevivido así de inteligente, lozana y divertida como sé que soy, y me gustaba que me dijeras. Soy lo suficientemente señora como para aceptar el fracaso y seguir viviendo la mar de bien. 

Ni siquiera tenías que darme explicaciones, pensaba que había quedado claro cuando te dije "no tienes que darme explicaciones".

Pero, eh, no pasa nada, en serio.

Ahora, chato, sí te hubiera agradecido que hubieras tenido la deferencia de decirme, al menos, que ibas a desaparecer. Hubiera agradecido un adiós, por lacónico que fuera.

Porque, que sepas, que lo que podía haberse quedado en un recuerdo tan bonito como el de querido escritor va convertirse en un recuerdo de mierda y, mira, no sé tú, pero a mí no me gusta pasar así a la historia de nadie.

lunes, 25 de septiembre de 2017

Autoestima

autoestima.
De auto- y estima.

1. f. Valoración generalmente positiva de  mismo.

Hay muchas cosas que no entiendo de la autoestima.

En teoría, y según la RAE, tener autoestima es valorarse positivamente, ser consciente de que uno tiene capacidades para hacer cosas, a veces incluso muy bien.

Y aquí empiezan mis dudas.

¿Cómo sé si lo que yo creo que está bien no responde al estándar de bien socialmente aceptado? ¿Con qué estándar de bien tengo que comparar lo mío? ¿Debo no tener en cuenta cosas que hacen que mi autoestima sea regulera, y tener más en cuenta todas las demás o debo intentar cambiar esas cosas que meh? ¿Qué priorizo? ¿Debo tener la autoestima allá en lo alto no matter what o debo seguir con mis dudas? ¿Cómo sé si mi autoestima es alta o si aún puede subir más? ¿Necesito más y mejor o estoy bien así? ¿Va a adaptarse mi autoestima a mi evolución personal (que espero seguir teniendo) o voy a tener que seguir esforzándome para que todo encaje? Si tengo que seguir esforzándome, ¿significa que mi autoestima aún tiene recorrido? ¿Va a llegar un momento en el que me explote la cabeza con tó lo que me quiero? ¿Quiero eso o quiero seguir teniendo dudas? Si tengo dudas, sobre todo en la vida, ¿qué pasa con mi autoestima?

Y aquí ando.


miércoles, 20 de septiembre de 2017

Eres guapísimo

Una cosa que me flipa de las redes sociales es cómo se presenta cada uno.

En la Internet uno puede ser lo que quiera: puede presentarse con su jeta, con la cara de un famoso, con la de un dibujo animado, con una foto random...

Hay de quien anda hilando teorías sobre si la elección de una u otra imagen te dice cosas sobre cómo es esa persona. Personalmente, a mí me dice que ha elegido esa en concreto porque le ha parecido bien en ese momento, y que igual luego cambia de opinión. 

En las redes sociales de ligar, la elección de la imagen que te representa es especialmente importante. Tiene que llamar suficientemente la atención como para que alguien te elija, o para que, si tú eliges a alguien, no te rechace sólo por la imagen.

En mi experiencia, muchos hombres (que es mi negociado) no lo han entendido aún. Plantan fotos espantosas, como si las hubiera elegido su peor enemigo borracho de cazalla a salida de Puzzle un domingo a mediodía.

Luego se quejan amargamente de que nadie responde a sus mensajes, con lo educados y buenas personas que son. Se quejan de  que las mujeres somos frívolas y sólo nos interesamos por el aspecto, que pedimos a gritos que nos valoren por algo más que nuestro físico y luego no prestamos atención a los gordos, los feos o los que no salen con Ferraris. 

Se quejan de que las mujeres somos como la peste bubónica pero con push up en un sitio al que van a buscar mujeres.

LAS MUJERES SOMOS MALOTAS Y LO PEOR DE LA CREACIÓN.

Tengo la sensación de que, normalmente, estos no se comen un torrao, se frustran, y no se dan cuenta de que, además de que lo primero que vemos de ellos es la peor imagen posible, lo segundo es una ristra de mensajes pasivo-agresivos, llenos de rencor contra el género femenino que provoca el bloqueo inmediato.

¿El bloqueo es porque son gordos, feos o no tienen Ferrari? No, es porque vuelcan en cada mensaje su odio contra las mujeres, así, en general, y yo, al menos, no estoy pa aguantar milongas amargadas, por muy bellos que digan que son en su interior. Me interesan una mierda las otras cosas que dicen que tienen en su interior. 

No se dan cuenta de que lo que no capta una cámara, lo captan las palabras.

Y luego están los que sí lo han entendido. 

Da igual si son guapos o no. Se nota que se han preocupado de buscar una imagen que les muestra como personas atractivas, incluso aunque no lo sean.

De entre estos, he detectado un subgrupo interesante: los que ponen una foto falsa.

Una foto estupenda, de hombres guapísimos, una foto MARAVILLOSA. UNA FOTO. Porque no tienen mas, los pobres.

UNA foto.

UNA foto que sale en Aliexpress, Pinterest, revistas de moda... pero en ningún otro perfil de NINGÚN SITIO, que si es la foto tuya que más te gusta, que por eso la has elegido para una red de ligar, la pondrías. Y si no la pones en ningún sitio más es porque utilizas otras fotos molonas en otros sitios, ergo, si fueras tú, tendrías más fotos. NO ME TOMES POR IMBÉCIL.

Que cómo lo sé, me han preguntado algunos.

GELIPOLLAS, POR LA BÚSQUEDA INVERSA DE GOOGLE.

Lo mejor es que no se dan por aludidos.

Así es la vida. Unas veces se gana y otras se pierde. Hemos venido a jugar y no hay rival pequeño. Y hay gente muy gilipollas. Y que se queja amargamente.

viernes, 8 de septiembre de 2017

Adiós, #proyectohuevos

¿Por qué nos empeñamos a veces en ponernos objetivos que sabemos que no vamos a cumplir? A mí me pasa todo el tiempo. Y luego siempre estoy frustrada e insatisfecha. Me lo han dicho muchas veces, y tienen razón. Pero tengo una cosa bueno: no me cuesta reconocer los fracasos. Mira:

Reconozco que no he sido capaz de cumplir con el #Proyectohuevos.

O no me ha importado lo suficiente como para cumplirlo, que también puede ser.

Y sigue sin importarme, me temo. Así que lo dejo.

Exacto.

Cierro el #Proyectohuevos y continúo con la vida. Y con el blog. No tiene ningún sentido seguir numerando los post y sentirme mal si no sigo adelante, sobre todo por que sé que ya no voy a acabarlo. Igual que lo sabía antes de empezar. No pasa nada.

Tengo que aceptar la derrota, it's ok. Será una excusa estupenda para echar unas risas con los amigos. Me presentaré como una perdedora, pagaré elegantemente la cena y pasaremos a otra cosa.

O a nada. O a lo de siempre. Seguiré escribiendo. Whatever

¿He aprendido algo de esta experiencia? No, ya sabía cómo iba a resultar y, aún así, me tiré en plancha. Oh, espera, igual sí. Igual sí he aprendido algo. Igual sí he aprendido que, a veces, no me importa tirarme en plancha en algo que sé que va a ser un fracaso, sobre todo si puedo controlar las consecuencias o no me importan. 

Unas veces se gana y otras se pierde, y a mí no me importa perder de vez en cuando si por el camino me entretengo un poco.

Espera, ¿esto está quedando demasiado brasas?

Vamos a ver, sí, supongo. Pero, como todos sabemos este es mi blog y melofo como quiero.

O me gustaría, que llevamos ya un tiempito y deberíamos haber llegado ya a la segunda base.

¿Seguimos otro día?



lunes, 4 de septiembre de 2017

La mentira

A mi madre nunca le ha hecho mucha gracia que me descojone ría de cuando morí un poco. Dice que le quito importancia, que hace que tenga menos miedo y, por tanto, que sea más descuidada. Y que eso hace que tenga más posibilidades de que vuelva a morirme. Y lo dice en serio. 

Mi madre es una cachonda, sí.

Yo le pido perdón y le digo que no lo haré más. Ni lo de reírme, ni lo de palmarla. Las dos sabemos que miento.

Hoy hace nueve añazos que le cuento esta trola y le prometo que hoy no volver a morirme, que ya sería mala suerte.

Hoy es mi no-cumpleaños.


domingo, 27 de agosto de 2017

Día 36: Friends, la crítica definitiva

Sinopsis

Friends es una serie de televisión sobre las tonterías que pasan durante diez temporadas a seis jóvenes que viven en Nueva York, en su búsqueda de la pareja ideal y, sobre todo, la boda ideal. Se gastan mil y una putadas unos a otros, se mienten, se engañan, se ponen a parir pero, eh, como se quieren tanto se lo perdonan todo siempre.

Los seis jóvenes son:
Chandler: es el graciosito del grupo. Mezquino, machista y superficial, pero graciosito, todo se le perdona.
Joey: es tonto, queda muy claro a lo largo de la serie. Sus intereses son comer grasaza y follar con todos los pibones que quiera y no volver a llamarlas nunca más, que parece ser el Valhalla para los hombres. Un modelo a seguir, vaya.
Monica: maniática, histérica, obsesiva,... una Virgo de libro. Aparte de sus amigos no la soporta ni su madre. Literalmente.
Phoebe: es difícil describir el personaje de PhoebES IMBÉCIL. Histriónica, superficial, mentirosa, soberbia y snob hasta la médula, aunque vaya de hippy. Altamente empalable. Lo único que se salva de Phoebe es Smelly cat.
Rachel: está buena y lo sabe, así que todo lo demás da igual.
Ross: es el buen chico que cree que hace lo que debe y todo le sale mal. Y a la que se despendola un poco va dejando hijos y divorcios por ahí.

Para mí, de lo mejorcito ha sido descubrir a actores invitados que no sabía que habían estado en Friends: Bruce Willis, Brad Pitt, Charlie Sheen...

Viéndola entera ahora me he dado cuenta de que no había visto casi ningún capítulo cuando la emitieron: al parecer, al principio estaba en clase y luego trabajando. Y menos mal.

Porque no me han gustado nada los mensajes que se me han quedado de la serie ahora, y sé que no me hubiera dado cuenta con veintipocos: el objetivo de las chicas es casarse y tener hijos. No matter what, es lo único que les importa y les preocupa al ir haciéndose mayores. No ser mejores personas, o mejorar en sus carreras, o dejar de mentir y engañar a sus presuntos mejores amigos, no, casarse y tener hijos.

Sin embargo, Friends es muy divertida.

Es divertido ver a esas personas ser mezquinas unas con las otras, ver cómo se mienten y se traicionan una y otra vez, y que siempre acaba todo bien.

Llámame loca, pero igual da un poco de esperanza.

sábado, 26 de agosto de 2017

Día 35: Preguntas sin respuesta

Yo, que casi siempre tengo respuestas para casi todo, no he sabido responder a la pregunta de mi sobrino que, entre lágrimas desconsoladas, me ha preguntado por qué sus papás no se quieren lo suficiente para seguir viviendo juntos.

Cinco años después de haberse separado.

Creemos que los niños pequeños se curan rápidamente, que se adaptan a todo, que las cosas se les olvidan rápido, que sufren menos si se saben queridos y toda esa mierda.

A menudo me pregunto si lo que pasa es que no saben expresar cómo se sienten o hacer las preguntas para las que necesitan respuestas, que saben cuándo es mejor callar y que se adaptan por puro instinto de supervivencia. 

De la suya, y de la nuestra.



martes, 22 de agosto de 2017

Día 34: Servicio público

Hoy he tenido la suerte de encontrarme con una señora muy amable en un servicio público. 

Ha sido muy atenta, me ha escuchado, ha respondido a todas mis preguntas, me ha ofrecido alternativas, me ha llamado por mi nombre varias veces... Me ha dedicado el tiempo que necesitaba, que igual ha sido más del habitual, vete a saber, pero esta señora, Carmen, me ha atendido estupendamente.

En definitiva, hoy he en encontrado a una funcionaria pública eficiente que ha respondido perfectamente a lo que podría esperarse del servicio público, en el más amplio sentido de las dos palabras: servicio y público. Estaba en un puesto de información y ha hecho lo que tenía que hacer: informarme.

Antes de irme he escuchado a una familia ponerla a parir a gritos porque llevaban media hora esperando. Mientras la de seguridad les "invitaba" a tranquilizarse en la calle, en el hall resonaba la queja tu sueldo sale de mis impuestos.

Y me ha dolido.

Discuto mucho contra la gente que pone a parir el funcionariado todo el tiempo, por todo, sin filtros. La cuestión es que conozco en profundidad muchos (pero, MUCHOS) servicios de administraciones de todo pelaje y condición, y sé que hay muchas personas muy válidas que hacen muy bien su trabajo, que a menudo tienen que luchar contra los elementos, los ineptos y la burocracia.

¿Hay personas que trabajan en la función pública empalables? Sí, claro. Como en todas partes. ¿Debemos tratar a todos como si fueran el enemigo? Pues creo que no, pero lo fácil es quedarse con la respuesta de ese funcionario imbécil que responde mal o esa sucnormal que no explica bien las cosas porque ni siquiera se ha parado a entenderlas. A mí a veces me pasa.

Pero estoy convencida de que es el sistema lo que no funciona, y que seguirá sin funcionar e irá a peor hasta que alguien decida coger el toro por los cuernos. 

También estoy convencida de que yo no voy a ver esa revolución.

Y, sí, sobre todo, estoy convencida de que si seguimos tratando a los funcionarios como si fueran escoria, enemigos que deberían estar a nuestro servicio porque su sueldo sale de mis impuestos somos parte del problema.

sábado, 19 de agosto de 2017

Día 33: Incongruencias

No mezclo en la botella nueva de champú el culito de la anterior si son diferentes porque, vete a saber igual tienen dos componentes incompatibles y me explota la cabeza. Tampoco mezclo limpiadores, jabón de la ropa, aguas diferentes, lavavajillas... no mezclo nada.

Si he puesto algo del mar en un plato uso otro plato para las cosas que no son del mar y si estoy sola uso un tenedor para el tomate y otro para el otro plato. Y si me tomo una cerveza o un refresco quiero otro vaso para el agua.

Si voy a ponerme un vaso de leche y no hay bastante me tomo medio vaso de leche, o dos medios vasos de leche, no añado más si no es exactamente igual.

Sin embargo, soy capaz de comerme sin reparos una lata que caducó en febrero de 2013.