jueves, 31 de diciembre de 2015

Feliz Año Nuevo

Yo podría ser la némesis virulenta de los artistas: el último año siempre es el peor. No, en serio, 2015 ha sido la peste infecta. Todo lo que podía ir a peor en mi vida y en la vida de muchas personas a las que quiero, ha ido a peor. He conseguido incumplir todos los propósitos para este año de mierda.  No he hecho nada de lo que pensaba que quería hacer. Claro que ha tenido cosas buenas, incluso muy buenas, me atrevería a decir, PERO. 

Sí, amiguis, 2015 ha sido un año asqueroso. Y para que quede bien claro lo termino en la cama, con una bronquitis salvaje, abrazada a un ventolín, mi nuevo muy mejor amigo. ¿Qué más se puede pedir?

Oh, bueno, espera, no tentemos al karma...

En fin, como decía, me alegro de que se acabe 2015. Es una gelipollez, lo sé, mañana las cosas siguen siendo una mierda (o no) y lo del año no tiene nada que ver. LO SÉ. Pero en algún sitio de mi celebro queda siempre una poca de esperanza que piensa "quizás el año que viene algo mejore" y el año que viene es mañana y... vete a saber...

Toooootal que, a pesar de todo, les deseo un año nuevo estupendo o, al menos, mejor que el que está a punto de acabar. 

Cuídense. Y quieran mucho. 


martes, 22 de diciembre de 2015

El espaciador

Una de las razones por las que escribo menos es que el espaciador no funciona comodebería. ¿Ves? Ya se ha atascao.

Es disuasorio.Yo me pongo a escribir y,mecánicamente, pulso el espaciador con lospulgares y aveces va y a veces no va.

Lo he probadotodo. No hay ninguna razón mecánicani físicaque impida que funciona correctamente,pero nofunciona comodebería.¿Ves?

Y es disuasorio.

Es comocuando te invitan a cenar en casa de alguien y te apetecemucho y te haces la ilusión y luego te dicen a última hora que va fulanita,que te cae fatal y te deja de apetecer,porque sabes que su compañía te hace difícil disfrutar delresto de las personas... Pues igual.

Es curiosocomo una pequeña dificultad se convierte aveces en un impedimento, como te incapacita parahacer algo que te gusta. Es curiosocomo algo tan nimio, aparantemente, sepone entre tú y loque quiereshacer pero acabas no haciendo.

Escurioso. 

Mira, ¿ves? yasehaatascado otra vez.

viernes, 18 de diciembre de 2015

Siete años

Siete añazos.

Gordi cumple siete añazos. Que se nos ha pasao, que fue hace un par de días, pero da igual.

Miro p'atrás, como cada año por estas fechas, y sólo puedo dar las gracias. La blogosfera sólo me ha traído cosas buenas, las malas se las ha llevado. Así que sólo puedo darle las gracias. Así que

¡¡¡GRACIAS, BLOGOSFERA!!!

Y digo la blogosfera, así, de gelipollas, como si estuviera saludando al otoño, porque es muy largo de decir todas las cosas buenas que van dentro. Bueno, cosas, no, personas. Y experiencias. Y viajes para conocer a personas. Y experiencias con personas (que igual debería dar las gracias a las personas de la blogosfera, venga, va) 

¡¡¡GRACIAS, PERSONAS DE LA BLOGOSFERA!!!

Gordi nació porque me puse malita y no podía hacer nada más que estar en casa y probar a ver qué era eso de los blogs. Como soy muy maridramas diría que el experimento Gordi me salvó la vida, que queda muy contenido y elegante, pero seguro que viene alguien y suelta que fue la cosa médica y me ciscaré en sus muertos.Y no es plan, que venimos a celebrar.

Me picó el gusanillo, como cuando conoces a alguien que te intriga, por quien tienes curiosidad, y quieres verle todo el rato, y hablar, y escucharle, y todo. Quedé fascinada por la blogosfera, por las personas de la blogosfera. Y por Gordi. 

El blog me ha traído muchas cosas buenas con/contra/por otras personas pero, sobre todo, despertó a Gordi. A lo mejor un psiquiatra se pegaría unas risas con esto pero (y dejemos claro que no soy rara ni estoy loca ni pollas) Gordi ha sido un descubrimiento alucinante. Para bien y para mal, ojo, sobre todo para bien.

Me da pena pensar que algún día Gordi se irá. No va a ser ahora, ni el mes que viene, quizás incluso pasen años, pero acabará, antes o después. Y me da pena pensarlo. 

Pero siete añazos.

Sigo fascinada.




*Otro día hablamos de Twitter.

miércoles, 16 de diciembre de 2015

Cosas que aún me sorprenden

  • Caber en un jarsey que estrené en 1998.
  • El sabor del primer sorbo de un chocolate caliente con avellana.
  • El sonido del despertador por las mañanas.
  • La textura ULTRAASQUEROSA del yogur.
  • Las canas. Mis canas.
  • Las familias funcionales.
  • Las personas que no votan y se quejan todo el rato.
  • Las personas que se rodean de ineptos para destacar.
  • La valentía.
  • Lo de San Cucufato.
  • Los antiredes sociales que tienen perfiles con nombres inventados.
  • Los blogs abandonados.
  • Los defensores a ultranza de las magufadas homeopáticas que beben cocascolas a cascoporro y comen gusanitos naranjas.
  • Los deportistas matineros.
  • Los comentarios de personas nuevas.
  • Los halagos.
  • Que alguien sepa en qué consiste mi trabajo.
  • Que alguien vuelva a votar al PP.
  • Que el revisor del gas se acuerde todos los años de los cambios en la casa y de lo que hablamos el año anterior.
  • Que la lluvia me rete apareciendo de repente cuando llevo zapatos que no deben mojarse.
  • Que las mujeres digan que los hombres "siempre van a por lo mismo".
  • Que me digan que me leen.
  • Que me respondan con una propuesta concreta cuando pregunto ¿Dónde te apetece comer?
  • Que nadie entienda lo de 
  • Que un hombre diga que le gusto.
  • Seguir sorprendiéndome.

martes, 15 de diciembre de 2015

Tatuajes

Siempre me he preguntado por qué me se marcan las personas para siempre, por qué se tatúan, por qué se perforan, se operan o se mutilan (porque hay de quién se mutila, incluso). Siempre me he preguntado qué llevaba a algunas personas a pasar penalidades, dolor,a veces, para modificar su cuerpo.

Creo que ahora ya lo sé. 

Esas personas lo hacen, creo, para sentirse mejor. Igual que otros se maquillan, hacen dieta, se ponen un gancho o eligen una camiseta negra en lugar de otra azul marino (que, como todos sabemos, es el Ralph de los colores). 

Puede que sea superficial. Que sea una tontería tener que intervenir de manera artificial en la propia mismidad corpórea para sentirse mejor. Que ya sabemos todos que la belleza está en el interior y todo eso pero es que lo que vemos reflejado en el espejo es la cáscara, no el interior.

Bueno, pues creo que ahora ya lo sé.

Y va y no soy la única.

miércoles, 9 de diciembre de 2015

El calendario del año

Se ha escrito mucho ya sobre el Calendario Pirelli. Y mucho de lo que se ha escrito ha sido sobre la foto de Amy Schumer desnuda pero sin enseñar cacho. Y no lo entiendo.

Porque la foto de Amy no me parece especialmente espectacular. Me gusta, pero sin dramas. Tiene un aire de sorpresa, como de "coñe, Annie, avisa, que no me había dado cuenta de que estabas ahí" que me gusta. 


Y me gusta más desde que leí no sé dónde (shame on me!) un comentario que decía que alguien tenía que haber dicho a Amy que este año la cosa cambiaba y las fotos del calendario Pirelli eran vestida. Como que la habían pillado con el carrito del helao. 

La cuestión es que al parecer se ha liao parda porque es que resulta que está gorda y la han puesto a parir y ella ha tenido la osadía de mearse desde el tercer piso sobre todas esas cosas feas,misóginas, gordófobas y de todo que le han dicho.

Y luego ha salido con las hachas en alto el movimiento este gorditista, defendiendo la normalización de la presencia de mujeres reales en los medios de comunicación, en la cultura popular. Y un aplauso a todos.

Y luego ya vemos el desfile de Victoria's Secret, porque montan un pifostio que mola mogollón.


Y yo ya no tengo opinión ni nada, porque soy capaz de defender una cosa y la otra, y me da igual quién, cómo, por qué y porqué no.


jueves, 3 de diciembre de 2015

El correo

Podemos decir que tengo una paciencia infinita y una resistencia al dolor extraorbital. Y que una va a aprendiendo a dar a las cosas la importancia que tienen, en función del impacto directo en la vida de una.

Y como no impacta nada, la paciencia y el dolor me han ayudado a aguantar con la duda de qué había pasado con un correo que era vital, nunca respondido. Y nunca mencionado. Nunca nada.

Un año y medio, amiguis. Un año y medio sin saber qué había pasado con aquel correo. Que hasta se me había olvidado.

Al principio tenía todo el día una cosa así, en el estómago... ni mariposas ni hostias, eran elefantes bailando sobre mi tumba.

Y luego se me fue olvidando...

Olvidando...

De vez en cuando recordaba que lo había enviado, y le observaba con atención cuando me hablaba, como si le estuviera escuchando. Pero no, ni caso, sólo intentaba leerle por dentro, intentar descubrir si estaba ignorando aquel correo, si no lo mencionaba porque quería dejarlo todo tal como está, mal, pero mejor que nada. 

Y se me iba olvidando...

Hasta que hace unos días descubrí que la razón era mucho más sencilla: no utiliza esa cuenta de correo. Hace mucho tiempo. No le interesa nada de lo que cree que contiene.

Así que he vuelto a recordar.

Y vuelvo a preguntarme qué pasará después. 

Podría preguntar, claro, pero me dan miedo todas las posibles respuestas. Y no me queda valor para afrontarlas, lo perdí todo en aquel correo.

He puesto de nuevo a cero el contador de una bomba de relojería que nunca termina de funcionar.


martes, 24 de noviembre de 2015

Pilates, mon amour

Como ya no cuento nada aquí igual no sabéis que me estoy haciendo deportista de élite me he apuntado a Pilates.

Aunque suene muy pijo viene a ser lo de una gimnasia de mantenimiento pero todos vestidos de negro y con ropa muy apretadita, para que la profesora sepa cómo respiras. Que se conoce que esto es muy importante, lo de cómo se respira.

Lo de Pilates ha sido todo un descubrimiento que, vete a saber por qué mierdas, me he tomado como una especie de cambio radical de porque yo lo valgo, que estoy más delgada, como mejor y tengo la piel fenomenal. Y sin querer, eh. Que yo me apunté convencida de que iba a ir a dos clases y me iba a pasar el resto de mi vida lamentándome porque había fracasado una vez más y ¡CHICA!, va y, contra todo pronóstico, heme aquí recuperando las clases a las que no puedo ir por cosas del trabajo.

Al principio pensaba que seguía yendo por eso, por el miedo al fracaso, o porque igual me daba vergüenza o yo que sé. Pero, tres meses después, empiezo a pensar que no, que con lo acostumbrada que estoy al miedo al fracaso y a avergonzarme de cosas ya debería haber dejado de ir y no. Sigo. 

Hace relativamente poco que me ha dado por pensar que a ver si va a ser que me gusta, que me siento bien estirándome como un minino, como si quisiera romperme y recomponerme cada rato. Y me he sorprendido mucho de mí misma. Que ya es, a esta edad.

Estaba convencida de que la mierda esa de que uno se siente bien después de ejercitar el cuerpo no estaba hecha para mí pero parece que es que depende de cómo se ejercite el cuerpo, shit up little parrot! Que me da igual resudar la colchoneta con señoras delgadísimas y pijísimas, me da igual no poder hacer lo que ellas hacen, porque saben más o llegan mejor a los sitios.¡Coñe, que va y me gusta la cosa! 

Es bonito aprender cosas chulas de una misma cuando ya se ha perdido la esperanza de que la chulez llegue a tu puerta.

jueves, 12 de noviembre de 2015

Hombres calvos

No sé bien en qué momento pasé de enamorarme locamenti de las cabelleras lustrosas de los jóvenes a volverme lóquer con las calvas de algunos señores. Supongo que tiene que ver con eso que pasa a veces de que cuando te haces mayor las cosas superfluas de la apariencia son menos importantes que la inteligencia, el sentido del humor y el savoir-être. Que me lo ha dicho una amiga, eh,yo sigo siendo superficial y vulgar.

Claro, que a eso igual ha ayudado también un poco lo de la sexidad canalla de Bruce Willis, que parece que aceptó hace años que se le caía el pelo y que, oye, no afectaba para nada y podía andar sobre cristales igual, y matar y morirse y todo fenomenal, pero en calvo.


O lo de la extremadamente malosidad extraterrestre de Vin Diesel, que no tengo claro si es mal o peor actor pero es de esos tíos que me brrrrrrrr...que no sé por qué. Rápido, casi hiperactivo, como si quisiera ir siempre por delante de su propia imagen.



O igual también tiene que ver lo de Ving Rhames, con esa voz profunda, que hace que te resuene hasta elpensamiento, y esa forma de moverse lenta y aerodinámica. Perfecta.


O por culpa de Stanley Tucci, que parece inteligente aunque haga de tonto redomado. Porque mira que parece inteligente este hombre,con ese puntito de "sabes que te la voy a pegar a poco que te descuides y no vas a poder hacer nada para evitarlo"...



O, chica, mira, por Samuel L. Jackson que hasta se me olvida todo cuando está feo y tiene pelo como Jules y melofo entero, con esa voz y ese abrocharse en botón de arriba de la americana como quien no quiere la cosa, sabiendo que todo el mundo le mira PORQUE HAY QUE MIRARLE.


Que a ver si va a ser que me ponen un poco los calvos...


viernes, 6 de noviembre de 2015

Las #15cosas: COMENÇONS!

Si me da por acercarme aquí próximamente es muy probable que dé por culo ad infinitum con lo de las #15cosas. Sí, amiguis, ¡ya empezamos!

Por si no lo sabes, las #15cosas es un blog buenrollista que nos hemos montao unas cuantas personas para compartir la risa y el bien. Sin moñeces, buenas intenciones de pega, ni mierdas: cosas que den buen rollo, alegría y jalalala. Y cuando digo #cosas me refiero a vídeos, historias, enlaces, fotos, movidas, LO QUE SEA que se pueda contar en un post y que hagan que nos sintamos un poco mejor.

Esta es la tercera edición y, después de la edición de 2013 y la de 2014, que puedes ver aquí (Y GRATIS), esperamos las cosas chulas de 2015 de todos con muchas ganas. Porque, al final, lo mejor de todo esto es el comboy, la cantidad de gente que se para un momento a compartir con los demás algo de buen rollo.

Qué bonito,¿no?

Pues sí. Es bonito. Se conoce gente. Y se crean lazos de amor, como si nos uniera una cintita de estrellas que nos recuerda que, durante unos días, participamos con otras personas en algo bonito porque sí. 

A mí me haría mucha ilusión que participaras. MUCHA.

Amiguis, comienzan ¡las #15cosas!

miércoles, 4 de noviembre de 2015

Madurar

Creo que estoy mutando hacia una especie de orco asocial selectivo: quiero mucho estar con las personas a las que quiero y con las que disfruto y no quiero estar nada con las personas con las que no disfruto, por lo que sea, independientemente de si las quiero o no.

Lo de disfrutar no es tanto que todo sea risa y jalalala como querer estar todo el rato posible con alguien, porque me gusta su compañía, su conversación, su forma de ver la vida y de compartirla conmigo.

Supongo que eso de hacerse sibarita tiene que ver con madurar, hacerse mayor.

Y puede, sólo puede, que piense en el sibaritismo inverso y que por eso estoy matando el blog:  no me gusta pensar que me estoy convirtiendo en una de esas personas tristonas que llama la atención a base de drama y resquemor con las que nadie quiere estar. No quiero ser una de esas personas. Quiero ser una de esas con las que se elige estar porque sí, porque es bonito el tiempo que se pasa en su compañía, y hace tiempo que tengo la sensación de que ya no aporto gran cosa aquí. Quiero mucho estar aquí, pero ya no sé si me lo merezco. 

No tengo cosas divertidas que contar. Siempre estoy enfadada, en modo hater en bucle infinito. No estoy satisfecha, ni contenta, ni nada. Resistente a un cambio que ni siquiera sé si estoy dispuesta a provoca, vivo cansada y malhumorada, que es una especie de malvivir burgués.

No tengo claro qué hacer.

Con mi vida, digo.

martes, 29 de septiembre de 2015

10 cosas que he aprendido en Meetic

  1. Creo que nos avergüenza reconocer que tenemos que recurrir a la Red para conocer gente. Es como si nos viéramos a nosotros mismos con alguna tara para encontrar a nuestra media naranja de manera "normal". No es una reflexión sólo mía, algunos chicos lo han verbalizado en este tiempo.
  2. El machismo. O machipirulismo. O cómo queramos llamarlo. Muchos hombres de la treintena p'arriba siguen anclados en los 50 y ni siquiera lo saben. No necesito que me invites a la cerveza para convencerme de que me tratarás bien. No necesito que me convenzas de que eres sensible, o lo que tú consideras poco frívolo. No necesito que seas machote. No necesito que me digas que vas a tratarme como a una princesa. Soy republicana.
  3. Es aburrido, muy aburrido, el rollo este de hola, qué tal, a qué te dedicas, qué buscas,pues yo también... Suele ser frío, como postizo, o a mí me lo parece y lo llevo fatal y acabo siendo un orco.
  4. Hay muchas personas solas mayores de treinta.
  5. Hay muchas personas solas mayores de treinta que no encuentran (encontramos) espacios para conocer a otras personas y están (estamos) perdidos.  
  6. Hay muchas personas solas mayores de treinta que sólo quieren hablar, comunicarse con alguien al final del día. Aquí no me incluyo porque yo no quiero hablar sólo, esto ha sido bastante decepcionante.
  7. Lo de follar. A mí me parece muy bien follar. Estoy muy a favor de follar. Con quién te apetezca y cómo sea. Que sí, hombre, que sí, que no tienes que convencerme de que eres un buen chico porque no vas a lo que todos. Pero si me preguntas qué quiero y te contesto que me gustaría conocer a alguien con quien compartir cosas, más allá de follar, y tú no quieres nada más, y lo tienes claro, pues no me vendas la moto y vete a follarte a tu puta madre. 
  8. Los casados merecen un punto aparte. Hay demasiados hombres emparejados buscando rollo y son un estorbo. Esto también ha sido bastante decepcionante. Habrá a quién no le importe,a mí no me importa si sólo quiero refocile, pero cuando dejas claro que quieres algo más, pues jode.
  9. Todo el mundo dice que lo importante está en el interior pero es mentira. Todos mentimos.
  10. Yo no valgo pa esto.

lunes, 28 de septiembre de 2015

Me pregunto el por qué de todo pero no tengo paciencia para esperar a escuchar las respuestas.



Como si tuviera prisa por ir a algún sitio.



Como si tuviera miedo de que nadie fuera a responderme.

miércoles, 23 de septiembre de 2015

Inútil

Había escrito una entrada muy enfadada y muy larga sobre el respeto, lo de las opiniones y los culos, las personas que van a votar de nuevo al actual presidente del gobierno y cerdos muertos PERO.

martes, 22 de septiembre de 2015

Agujetas

Lo de empezar un año nuevo en diciembre está muy bien pero para mí el verdadero Año Nuevo es cuando vuelvo a la rutina miérder del trabajo. Es el único momento del año en el que soy capaz de engancharme a cosas nuevas, el único momento en el que puedo incorporar nuevas rutinas.

Una pasa de hacer lo que quiera con su tiempo a tener que hacer cosas que debe con su tiempo, a poner alarmas, avisos y recordatorios, a planificar y encajar las obligaciones con las devociones y todo eso.

No sé si tiene que ver, pero me gusta pensar que empezar el curso, aprovechar mi cumpleaños y lo de que soy Virgo es un momento estupendo para hacer cambios y tomar decisiones. A veces funciona, a veces no, nunca se sabe.

Este año he empezado con fuerza. Empujada por un dolor infinito e inmisericorde que me atacó justo cuando empecé las vacaciones, he hecho varios cambios: voy a Pilates, voy un día a la semana a nadar, y voy al fisio. Hay que joderse: que haya tenido que llegar a no poder ponerme bragas para tomar decisiones de estas es que es muy triste.

Me he sentido mal durante unos días pero ya se me ha pasado, porque el furor uterino de los cambios para sentirme mejor me ha ayudado a tomar otras decisiones, a dejar de hacer cosas que no me satisfacían nada, a quitarme obligaciones que no tenía por qué tener. Que también me sentí mal durante unos días por eso pero ya se me ha pasado.

Ahora tengo tantas agujetas que no puedo pensar en otra cosa.

Que igual es por eso por lo que a todo el mundo le gusta tanto hacer cosas corporales, porque las agujetas ayudan a que no se puede pensar en otra cosa.


miércoles, 16 de septiembre de 2015

Un nuevo año

Una de las cosas molonas (una de las pocas) de hacerse mayor es que una ha tenido más tiempo de aprender cosas.

Con el paso de los años una aprende que los amigos son algo más que esas personitas con las que salir al cine o de fiesta. Son personas que te quieren y a las que quieres, con todo lo que eso supone. También se aprende a diferenciar, a seleccionar, y a apartarse de quien no. De quien no todo, como concepto. Sin dramas, eh. Pero no.

Supongo que tiene que ver con el rollo ese de la supervivencia y el instinto: uno se aleja de lo que no le satisface, y huye de lo que le hiere. O debería huir, si no fuera gelipollas.

La cuestión es que con este aparataje del sí, el no y toda esa mierda, va y una se va quedando con las personas que hace que se sienta querida, segura, con confianza, protegida, comprendida, respetada. Pasa el tiempo, pasan los años, y una se da cuenta de que los amigos son esas personas con las comparte cosas, aunque eso no es lo más importante. 

Lo más importante es que sabe que querrá seguir compartiendo con esas personas muchas cosas más. Empezando por este nuevo año de la vida que me toca. Espero que tengamos muchos más.

Gracias. 


lunes, 14 de septiembre de 2015

Caballo de Troya

Me retiro. Se acabó. El proyecto #noviodeverdad desaparece de mi vida. No busco más. Fin. The end.

Mis amigas me preguntan a menudo por qué me he obsesionado (sí, me he obsesionado) con lo de encontrar pareja. 

Siempre respondo que porque estoy harta de estar sola, que siento la necesidad de compartir cosas, ratos, la vida, todo ese rollo, con alguien a quien querer y que me quiera. Es lo fácil. 

Lo fácil y lo rápido, porque responder la verdad en toda su crudeza es demasiado largo y doloroso. Y me avergüenza. 

Me avergüenza reconocer que no consigo desengancharme de Aquiles, que sigue demasiado presente y demasiado ausente. Curiosa combinación: hemos conseguido vernos más que nunca y saber cada vez menos el uno del otro.

Me avergüenza reconocer que me enfrento a cada muchacho que conozco como si fuera el enemigo a vencer, como si buscara todos esos defectos horribles que no tiene pero yo quiero que tenga para justificar que no vuelvo a contactar nunca más.

Me avergüenza reconocer que sé que busco en otros muchachos al que quiero y no voy a tener nunca.

Me avergüenza todo.

Y estoy cansada.

Han sido unos meses difíciles, llenos de encuentros y desencuentros, de decepciones mutuas, de desacuerdos, de llanto contenido y amargor. Amargor de ese que se te queda en la garganta cuando te despides diciendo hablamos pronto, sabiendo que ninguno de los dos tiene la menos intención de volver a contactar. 

Me he preguntado muchas veces por qué. ¿Qué ha pasado? ¿Qué tengo de malo? ¿De verdad él es tan horrible? ¿En serio no hay nadie más para mí? ¿Por qué he sido tan orco? ¿Cómo he podido ser tan orco? A veces me he respondido, para quedarme tranquila. Otras, ni siquiera eso, como si estuviera castigándome por torpedear desde dentro la operación.

Así que me retiro. Se acabó. Voy a dejar que el caballo de Troya descanse el sueño de los justos. Al parecer, ha hecho un buen trabajo y se lo merece.

miércoles, 9 de septiembre de 2015

La mujer redonda

Eres perfecta. Redonda, dijo él, bajito. 

Imaginó su sombra agachándose a besar su hombro y oyó cómo se alejaba despacio, para no tropezar en la oscuridad. 

Esperó inmóvil hasta oír cerrar la puerta, consciente de que él no se había tragado del todo que estaba dormida, consciente de que él tampoco quería despedirse del todo. 

Se desperezó y miró al techo. 

Miró más. 

Buscó una cara de esas hechas de sombras y manchas. La buscó con ganas, no creas, necesitaba encontrar asustarse por fantasmas para dejar de pensar en sus cosas.

Huy, calla, estoy siendo intensa.

Y se levantó. 

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Mientras se daba una ducha pensaba en lo que había pasado hacía sólo unas horas: él reconoció que su último ligue estaba embarazada. Que estaba a punto de parir, de hecho. Que estaba muy preocupado, que su vida era aún más mierdosa que antes, que la necesitaba más que nunca.

Que no había encontrado el momento adecuado para decírselo, decía. Que no tenía que cambiar nada entre ellos, decía.

Ella no decía nada. Hacía meses que lo sabía y tampoco había dicho nada. Ya nunca decía nada.

Estuvieron mirándose con los ojos muy abiertos un rato. Durante eso que en las novelas se dice "lo que parecieron ser horas", aunque todos sabemos que no. Bebieron mucha cerveza. Boquearon un poco. A veces para coger aire. A veces porque pensaron decir algo que nunca dijeron. A veces porque sí, para hacerse los interesantes. Un silencio largo da para mucha pose. 

No recordaba muy bien cómo acabaron un poco borrachos en la cama. Como siempre. Como si nada hubiera pasado.

Y luego cayeron rendidos y acompasaron su respiración para dormir el sueño de los justos. 

El sexo, la tristeza y el alcohol dan mucho sueño.

lunes, 7 de septiembre de 2015

Del egoísmo

El egoísmo está bien. Es humano, claro que sí. 

El egoísmo es instintivo, animal, sólo sobreviven los egoístas. La supervivencia es egoísta, porque siempre deja algo o a alguien por el camino. Quítate tú pa ponerme yo, que dicen. 

El egoísmo es la no excusa perfecta: uno no va diciendo “eh, esto pa mí, que soy egoísta”. Qué va. Uno coge lo que quiere y no tiene que dar explicaciones, porque ya sabemos todos que es que es un egoísta. No, en serio, es cojonudo: ¡los demás te ponen la excusa! 

Que el egoísmo está bien, ya digo, si no fuéramos egoístas andaríamos diciendo a todo que sí todo el día y fíjate qué desazón, todo el rato escuchando a Melendi porque a algún imbécil le gusta y nadie se atreve a desmebrarle.

El único problema que tiene el egoísmo es que es unipersonal, uno sólo puede ser egoísta en su mismidad, que cuando es en grupo se dice de otra manera que ahora no recuerdo. Y el caso es que somos un porrón de personas y, claro, los egoísmos, que son muy de querer estar en todas partes y de moverse mucho para que todo el mundo les vea bien, que para eso son los mejores y los más, van dándose cabezazos unos con otros porque no hay sitio pa todos. Y se quedan gelipollas.

Pues eso, que está bien, pero con mesura. Lo justito. Porque resulta que cuando uno es más egoísta de lo necesario para sobrevivir y es gelipollas, enloquece, le pasa eso del egocentrismo, que se cree que la galaxia gira alrededor de sí mismo y hasta la gravedad le debe cosas y no sé qué rollo de Kant.

Y es difícil que alguien quiera acercarse cuando crees que eres el centro del universo, que hace mucho calor ahí. Y te quedas solo porque te lo mereces.


miércoles, 26 de agosto de 2015

Ant Man:la crítica definitiva

Paul Rudd,el hombre hormiga.
Sinopsis

Ant Man es la historia de un perdedor que, sin comerlo ni beberlo, se hace superhéroe para salvar el mundo del imperio de los malotes convirtiéndose en hormiga, gracias a la ayuda científica de, OJOCUIDAO, Michael Douglas y Evangeline Lilly (la prescindible Kate de Perdidos).

A ver.

A mí me gustan las pelis de superhéroes porque tienen súperpoderes, los trajes son molones y hay acción. No es el caso. No del todo, vaya: el Hombre Hormiga es como Batman, que como no tiene los poderes propios se los tiene que agenciar con el traje y las cosas científicas; el traje... es como un motorista en Cheste: choni como la madre que lo parió; y acción... pues es tirando a un truñito.

Y ¿qué es eso de tener cositas lanzaderas que hacen grandes o pequeñas las cosas? ¿Qué pasa, que estamos en el País de las Maravillas? VENGA, HOMBRE, QUÉ MÁS QUISIERAS.

Y eso no es lo peor, qué va. 

Lo peor es que Michael Douglas sale mogollón. DEMASIADO. Que no es raro que un actor de mierda salga en una peli de superhéroes pero, TANTO RATO NO HACE FALTA. Y lo mismo para la sosainas de Evangeline Lilly, que parece que vaya a ponerse a llorar todo el rato y es una actriz cutrona que debería limitarse a las operetas de asociación de vecinos. Mira, NO.

De los malos, mejor ni hablar.


Recomendación

Pues no. Ni aunque salga Paul Rudd. 

domingo, 23 de agosto de 2015

La respuesta perfecta

Hoy es domingo. Domingo de agosto. Aún estoy de vacaciones. Y aún no son ni las once de la mañana.

Hace un rato he recibido un whatsapp preguntándome si no he visto el correo. 

No, hace como dos semanas o así que no abro el correo. Voy.

¿Qué me encuentro?

Te mando el enlace de mi nueva página web, dime qué te parece. Bss.

Otra vez.

Yo no me dedico a nada que tenga que ver con Internet ni nada de eso pero, no sé por qué, a todo el mundo le da por pedirme opinión sobre sus cosas de la Red:
- Porfa, echa un vistazo a mi LinkedIn, y me dices qué te parece.
- Te mando mi nueva página web, y me dices qué te parece.
- Anda, da me gusta a mi página de Facebook y me dices qué te parece.

¿Que qué me parece? ¿Qué me parece, el qué? ¿La foto de perfil, la redacción del texto, los temas elegidos, la difusión...? ¿Qué coño me parece, EL QUÉ?

No, en serio, todos los días (sí, todos los días) tengo por lo menos una consulta de este tipo, de personas con las que, a menudo, ni siquiera tengo una relación más o menos habitual, sino sólo a través de Facebook. Aunque esto no es lo que más me da por culo molesta. Lo peor es que cuando me preguntan mi opinión y la doy, casi siempre la respuesta empieza, invariablemente, por un No, pero es que (lo que sea)

Pero, vamos a ver, hijodelagranputa, si me pides mi opinión, me escuchas y me dejas terminar. Luego haces lo que te dé la gana pero no me hagas discutir. No me has pedido que te intente convencer, que me deje la energía y las ganas de vivir en tu mierda de proyecto, me has pedido mi opinión.

Durante mucho tiempo creo que he respondido a todas estas solicitudes porque no sabía cómo decir que no, que necesitaban el asesoramiento de un profesional, que yo no quería asumir la responsabilidad de aconsejar a nadie. Decir algo así a un colega me parecía feo. Y luego está lo de compartir conocimientos, que mola mogollón, claro. Y lo de ser buena persona y echar una mano a un colega.

Así que hasta hace unos meses perdía horas de sueño revisando proyectos y escribiendo correos interminables con sugerencias y consejos. Personalizados y justificados. Horas y horas de consultoría gratuita, horas de mi tiempo, que igual hubiera preferido dedicar a tocarme las narices, por ejemplo, pero es que era mi tiempo. Pero, no, lo dedicaba a proyectos de amigos porque pensaba que era de buena persona. Y yo quería ser buena persona. 

Ahora ya me da igual si no soy buena persona. Estoy hasta el mismísimo toto. Se acabó.

Y todo porque he encontrado la respuesta perfecta para responder:

En la foto sales gorda.

martes, 18 de agosto de 2015

Perdida

Buscaba un enlace y, casi sin querer, he releído algunos post del blog que fue y no tenía que haber dejado de ser.

Me he sorprendido mucho. Me he perdido.

¿Dónde está esa mujer que escribía todos los días, que se sorprendía por cualquier cosa, que compartía con cierta gracia todo tipo de cosas? ¿Dónde ha quedado aquella mujer que se sentía inspirada por todo, que encontraba algo divertido en casi todo, que, a pesar de lo malo, siempre sentía la necesidad de contar cosas?

A veces abro el editor de blogger con una idea en la cabeza, miro el espacio en blanco, abro otra página, miro otra vez, pienso un rato... y cierro el editor de blogger.

No quiero mentir: sé por qué no puedo escribir como antes. Lo que no sé es cómo esconderlo, coger aire, reencontrarme, recuperarme y volver a empezar.

Y en eso estoy, buscándome.

jueves, 13 de agosto de 2015

Hombres que parece que no PERO: Paul Rudd

Lo reconozco. Soy incapaz de recordar una peli de Paul Rudd más allá de Ant Man*. Aunque mi vida dependiera de ello no podría decir si es buen o mal actor, si ha sabido elegir sus papeles ni mierdas de esas cinematográficas. No sé nada de su vida, ni me interesa. Y, sin embargo, he soñado con él muchas veces. O con lo que creo que es él, que vete a saber.

Paul, estamos hechos el uno para la otra. LO SÉ.

Es de esos hombres no especialmente guapos, ni atléticos, ni nada. Parece de esos que no han roto nunca un plato y que incluso tienen un aire así como de vulnerable. Supongo que tiene que ver con esa tez blanca, casi transparente, y los ojos clarito pero tirando a normaluchos. Que sí, resultón, pero nada del otro mundo.



Es de esos hombres normales que tienes la sensación de que conoces de algo, que igual es el tío con el que te cruzas en el autobús todos los días o en la farmacia, que te sonríen como quien no quiere la cosa y piensas ¿de qué conozco yo a este tío?



Paul Rudd tiene un aspecto normal, como el de cualquier tío con el que compartes mesa de estudio en la biblioteca y te invita a un café porque no tienes suelto para la máquina y que, después de un mes coincidiendo en la biblioteca, sin saber cómo, acabas en su piso compartido con otros cuatro estudiantes, follando despacito y sin hacer ruido mientras los compañeros de piso juegan con la Play en el comedor, del que te ríes un poco por lo bajinis porque lleva calzoncillos blancos de algodón de los que compran las madres. 

O algo.




* Prometo una crítica definitiva de Ant Man en breve porque T E L I T A.

jueves, 6 de agosto de 2015

Hombres tete

Los hombres tete son esos tipos morenos que andan con las piernas muy abiertas, como si hubieran jugado al fútbol sala toda la vida, dicen ye, nano todo el ratollevan gafas oscuras, chanclas y bermudas, barba de tres días recortada y camiseta blanca sin mangas para que se vean bien los tatuajes. Incomprensiblemente, son capaces de conducir sólo con una mano, cuando son incapaces de distinguir un libro de la garantía del equipo de música de su Golf gris metalizado. 

Está muy bueno, PERO.
Triunfan entre las nenas porque son descarados, parece que se cuidan y tienen labia, gritan mucho y hacen tantos aspavientos cuando hablan que podrían espantar la niebla de Whitechapel en cinco minutos. 

Sawyer es bastante tete PERO.
A los hombres tete parece que no les importa lo que piensen los demás, y por eso llevan botes de Cruzcampo a la mascletá sin avergonzarse, y se ponen las gafas de sol durante las verbenas nocturnas, sólo porque creen que son molonas. Por eso y porque se meten tanto yeso que sin gafas les saltarían los ojos cada media hora.

Los hombres tete gritan a los cuatro vientos que son libres y que hacen lo que quieren, pero viven con sus padres y prefieren trabajar seis días, aunque sea en B, que seis meses. Llegan a entender que seis días es menos que seis meses y trabajar menos siempre es mejor, pase lo que pase.

Los hombres tete nunca van en autobús porque es de viejas y tienen motarras, van al fútbol sólo para silbar al Barça, a la playa sólo para ver tetas y a las bodas por la barra libre.

Lorenzo, el rey de los tetes.

El verano es el paraíso para los hombres tete. Una razón más para odiarlo.

martes, 4 de agosto de 2015

Supongo

Qué difícil es decir a alguien que ya no está en tus fantasías.

Escucharlo tampoco debe ser fácil.

Supongo.

viernes, 31 de julio de 2015

Seis horas y media

Faltan sólo seis horas y media de trabajo para mis vacaciones de verano. 

SEIS HORAS Y MEDIA.

Como todos los años, hace una semana que estoy nerviosa. Quiero hacer tantas cosas que las anoto en el calendario de la cocina para que no se me olvide ninguna, consciente, sin embargo, de que más de la mitad se quedarán ahí apuntadas, y que nunca las tacharé.

Pero no pasará nada.

De vez en cuando miraré el calendario y frunciré el ceño porque no tendré tiempo de hacer todo lo que quiero. Me haré trampas para ver si no me doy cuenta de que me escaqueo de lo que no me apetece. Me pondré muy contenta cuando consigo cumplir esos objetivos tontos escritos en el calendario.

Irán pasando los días y me iré relajando. Dejará de dolerme la espalda y dormiré como un ceporrito. De hecho, dormiré como un ceporrito en cualquier sitio, especialmente si está en movimiento (Recordatorio: cuidadín con el metro, Gordipé).

Hasta que un día tendré que volver y todo empezará otra vez.

Pero, no adelantemos acontecimientos.

Ahora mismo, faltan sólo seis horas y media de trabajo para mis vacaciones de verano y no puedo dormir.

martes, 28 de julio de 2015

Soltar lastre

¿Sabes eso que dicen que tienes un problema, o una circunstancia, o lo que sea, "que te pesa", como si llevaras una mochila muy pesada colgada a la espalda siempre, todo el tiempo, tirando hacia abajo y tensando los músculos de esa manera cruel que te duelen incluso aunque intentes relajarte? ¿A que lo sabes?

Porque cuando tienes un problema, un algo inconcluso de lo que te quieres olvidar, pero no consigues quitártelo de encima, es como si realmente llevaras un peso terrible sobre los hombros. Es así de gráfico: un peso sobre los hombros.

A veces no hace falta que sea gravísimo, basta con que sea algo que te molesta, algo en lo que quieres dejar de pensar, pero no se dan las circunstancias apropiadas. Y ahí está ese peso, jodiéndote, impidiendo que relajes los hombros y te olvides, despertándote a veces por las noches, haciéndose presente en el momento más inadecuado, recordándote lo débil e imbécil que eres por no dejarlo caer, por acarrear ese lastre que parece que tiene vida propia y se hace cada vez más grande. 

A mí me pasa. Y noto como el paso del tiempo alimenta a la bestia y me jode la vida, hasta que consigo decir basta.

Y entonces, un día, las estrellas se alinean y sientes la fuerza y el empuje suficiente para soltar lastre, verbalizar lo que no quieres, sin dar explicaciones. Ni siquiera te preguntas por qué has esperado tanto tiempo, eso ya vendrá después, ahora sólo te importa que lo has dejado atrás.

Es como si, de repente, dejaras caer la mochila, y relajaras la espalda para sentirte mejor y caminar más ligera.

Sí, eso, exactamente eso: más ligera. 

Es curioso como a veces una metáfora es tan descriptiva, tan perfecta.

jueves, 23 de julio de 2015

Hombres crooner

No voy a explicar que es un crooner porque para eso está la wikipedia. Por eso y porque para mí es algo más, algo que va más allá del tipo de música o la estética. Un hombre crooner tiene actitud.

Da igual si es un tipo bajito, de clase media u origen humilde, un crooner es el rey sobre un escenario. No es una pose: es el rey. Y conseguirá que todo el mundo se lo crea y le trate como lo que es: el rey, primus inter pares, el que lo merece todo aunque no sea el mejor.



Un crooner es un hedonista, es un tipo que se permite el lujo de cantar su canción fetiche de manera diferente cada vez, creando así un regalo con cada aparición. Porque todo él es un regalo.



Un crooner es canalla, pendenciero, atrevido, soberbio y engreído. O quizás no. No tiene por qué serlo, sólo tiene que parecerlo.


Un crooner es un líder, es el hombre al frente de la big band y las coristas, el que dirige aunque no quiera, el que tiene seguidores cuando aún no saben que lo son. 

Quizás no sea el más guapo, ni el que mejor canta, ni el más cachas ni el más nada. Simplemente, es la luna cuando eclipsa al sol, y el sol que brilla a mediodía en verano.



Un crooner  es la persona que algunos creen que quieren ser y los demás temen que sea.

martes, 21 de julio de 2015

Intolerante

Últimamente parece que estoy monotema. O monotemas, porque son varios. Pero sólo parece. Tengo millones de cosas en la cabeza y se me amontonan en la frente, peleando por salir. 

No dejo que salgan. Las mantengo ahí, contenidas, matándome por dentro.

Estoy aprendiendo que eso de opinar está sobrevalorado, muy sobrevalorado, sobre todo cuando parece que opino justo lo contrario al resto de las personas.

Por ejemplo, en el trabajo. 

Las personas con las que trabajo, esas con las que paso un tercio de mi tiempo, son lo más opuesto a mí en prácticamente todas las cuestiones que puedan surgir un día normal. Discrepamos salvajemente en política, religión, educación de los niños, economía, servicios y gestión pública,... Y acabamos a hostias dialécticas día sí y día no.

Bueno, acabábamos. Ya no. Ahora me callo.

Me callo porque casi el 100% del tiempo me levantaría de la mesa y me liaría a reventar cabezas con una barra de hierro. Tal cual.

Y, mientras ellas hablan y yo me imagino sus sesos esparcidos por la pared blanca, me pregunto cuándo y cómo he llegado a ser tan intolerante, tan obscenamente intolerante. Porque ellas tienen el derecho a pensar y decir lo que quieran, me parezca bien o no, pero es que tengo todo el rato la sensación de que personas como ellas, que defienden lo que ellas defienden, son las que hacen que suframos esta sociedad. Y también tengo la sensación de que personas como yo, con su silencio y su inacción, lo permitimos, permitimos que se disculpe la corrupción, la exclusión social, la pobreza, las aberraciones en la gestión pública y los excesos en la privada.

Y me doy una mezcla de miedo-pena-asco que pa qué.

Y me quedo con que, en realidad, hablar no sirve de nada, sólo sirve para que quede claro en qué posición está cada uno y para detectar hasta dónde está dispuesto a ceder el otro a las imposiciones de las demás, para que nadie tenga que renunciar a nada de lo suyo y, si puede, quedarse con algo de los demás.

martes, 14 de julio de 2015

Tan cansada

Estoy tan cansada,
que ni sufro, ni siento, ni padezco,
que si me pinchan no sangro ni una gota.
ni pido, ni discuto, ni obedezco.

Tan cansada, tan cansada,
que el verano ha girado dos veces
y si vuelve para comerme los pies
gira otra vez, como los peces.

Tan cansada, tan cansada,
que vacío cada día los bolsillos
los lleno luego de nada,
y recojo ganas de otros en los pasillos.

Tan cansada, tan cansada,
que cuando duermo, muero,
y muero y vivo otra vez sin vivir,
y vuelvo a despertar, aunque no quiero.

Estoy tan cansada que he perdido las gafas y no me importa no ver.

lunes, 13 de julio de 2015

No querer es no querer

No hace tanto escribía los mejores correos para follar del mundo. No, espera, del mundo, no. DE LA GALAXIA CONOCIDA Y PARTE DEL EXTRANJERO. 

Sin discusión: eran los mejores. Siempre conseguía lo que quería.

No sé muy bien qué ha pasado pero ya no. 

Bueno, sí lo sé. 

Ya no escribo correos para follar a nadie con quien desee follar sobre todas las cosas. Y eso hace mucho. Se nota. 

jueves, 9 de julio de 2015

Hombres de la cosa de ligar

Las páginas de contactos, a.k.a. para ligar y/o refocilarse, son un poco como las páginas para buscar trabajo. Aunque uno pueda escribir una especie de descripción o algo así, lo importante es saber definir bien lo que se quiere para encontrar algo parecido al santo grial, y eso, a estas alturas, me parece imposible. 

Resulta que los matices, como en los trabajos, son importantes, y buscar por edad, igual que buscar por titulación académica, a estas alturas, es una mierda como un camión. Quien dice por edad dice por localización geográfica o por intereses porque, vamos a ver, a casi todo el mundo le gusta salir con amigos, ir de conciertos y cosas así.

Tengo claro que es necesario establecer unos criterios para que las personas que viven dentro del ordenador hagan los cruces y eso pero eso no quita que siga siendo una mierda.

A pesar de todo, el rollo este, ya que no me está enseñando qué sí, me está enseñando qué no:
  • Hombres que no se preocupan ya no es expresar más o menos correctamente cómo quieren que la que, en teoría, podría ser la mujer de su vida, es que ni siquiera son capaces de escribir su nombre de manera más o menos aceptable.
  • Hombres maleducados. Y aquí hay un amplio abanico que va desde aquellos que no dicen ni hola ni adiós hasta aquellos que te ofrecen comerte tó lo negro en el segundo mensaje. Que una no es una estrecha pero si quiero que me coman cosas pues ya salgo vestida de prespituta cualquier noche y me sale gratis.
  • Hombres a lo lóquer. Son estos que prueban a ver con tó quisque, por si pillan, que buscan A+B+C sí o sí pero le tiran a todo, aunque sea X+Y+Z, y se lo dejes clarinete. Que una, que no quiere sorpresas, dice lo de la gordez, lo de que le interesa una mierda el alpinismo y las motos y, oye, que van de convertidores y a la primera cita "que si no eres como esperaba". 
  • Hombres con mochila. Es incríble la cantidad de tío que ponen una foto en una red para ligar que ya tienen con quien refregar la cebolleta. O, lo que es lo mismo, que ya están emparejaos. 
Y, bueno, que sigo aprendiendo y eso. Creo que es lo único en la vida que no me gustaría estar aprendiendo.

Me doy tres meses y lo dejo.

miércoles, 1 de julio de 2015

Callada

Tengo tantas cosas que decir que no quiero decir que no acierto a decir nada.

Y así me pasan las noches, con la pantalla en blanco, asustada, consciente de que pasará un rato desnuda, hasta que decida cerrar sin escribir nada. Otra vez. 

Y así me pasan las noches, callada.

jueves, 25 de junio de 2015

Hombres que cumplen años y Pau

Hoy es un día importante.

Tal día como hoy hubiera cumplido años George Orwell, un señor algo conspiranoico que escribió 1984, el pre Gran Hermano que debería haber convencido a la Humanidad de que era mejor desaparecer que acabar como ahora, aunque a mí 1984 siempre me ha recordado más a Matrix que a Gran Hermano.

Neo, qué molón y qué archi brasas eres, hijito.
También hubiera cumplido años Antonio Gaudí, arquitecto catalán que ha pasado a la historia por diseñar cosas enredadas bellísimas, difíciles de entender, a veces. Sobre todo cuando cuestan chorrocientos años en terminarse. Un visionario. Un valiente.

Aquí un Quim, con sus cosas enredadas, bellísimo.

También es el cumpleaños de Ricky Gervais, un hombre inteligente, sarcástico y sin pelos en la lengua, con un sentido del humor a veces incomprendido, aunque no tengo muy claro por qué, si es muy tranquilo y suele dar en el clavo (guiño, guiño, codazo, guiño).

Ricky, siempre comedido y dejando margen a la interpretación libre.


Sin embargo, lo más importante es que hoy es el cumpleaños de Pau. Comparte muchas cosas con estos grandes hombres pero mola mucho más.

No sé si la Humanidad hubiera sido la misma sin alguno de estos hombres (especialmente sin Quim) pero lo que sí tengo claro es que no sería la misma sin Pau. 

Va a ser un año estupendo, ya verás.

Felicidades, querida, que cumplas muchos más así de maravillosa.

martes, 23 de junio de 2015

El curriculum

A estas alturas de la vida, pasada ya la tierna adolescencia, una ya debería tener claro que quiere ser de mayor. La gente normal lo sabe, ¿no? Pues no. Yo no.

O sí.

Después de pasar varias horas trabajando en un curriculum para un puesto de trabajo que me interesa muchísimo va y resulta que me doy cuenta de dónde está el problema: no sé lo que quiero hacer porque quiero hacerlo todo. No es sólo que sé qué no quiero hacer, no, qué va, es que de lo demás, quiero hacerlo todo.

Me pongo a revisar mi curriculum, y a poner y quitar cosas interesantes o no para el puesto, y tengo todo el rato en la cabeza lo perfecto que es para mí, la de cosas que podría aportar en ese puesto de trabajo, lo bien que lo haría... es como si la oferta de trabajo la hubieran hecho pensando en mí, en mi experiencia, en todo lo que sé y lo que aún puedo aprender.

Hace rato que he dejado atrás la duda de si me presento o no, de si corro el riesgo de equivocarme o no, de las consecuencias, de cuánto me afectará el rechazo, de considerar si debo optar o no a otro puesto de trabajo, teniendo uno. Que será lo que será, pero es uno. Sí, ya no dudo. Voy a presentarme.

Y cierro el word, varias veces, demasiado consciente de mis infinitas carencias, de mi falta de contactos, de la soledad de la candidatura anónima, casi tirando la toalla, con esa convicción profunda de que nunca lo conseguiré...

Y entonces abro el word otra vez, y releo ese resumen frío de lo que ha sido mi vida laboral, de todas esas personas a las que he conocido y de las que he aprendido tantas cosas, y me doy cuenta de que quizás mi temor está injustificado porque, en el fondo, siempre he tenido el trabajo que he querido. Igual luego ha sido lo que esperaba pero, en realidad, siempre he conseguido el trabajo que quería. Qué cosas. Quién lo diría...

Y entonces cierro el word otra vez, con la carta de presentación ya terminada y el curriculum revisado un millón de veces, con ese viejo proverbio chino (o no) flotando en mi cabeza:

"Ten cuidado con lo que deseas, vaya a ser que lo consigas".


jueves, 18 de junio de 2015

El abate Sieyès

Cuando pienso en los años de Facultad recuerdo algunos momentos muy concretos, casi siempre los mismos. Algunos dirían que no tengo más porque pasé unos años a medio camino entre la nebulosa de los carajillos y sustancias de las que podríamos denominar. Yo no sé lo que diría.

Uno de esos momento es el primer examen que hice como universitaria.

No sé los demás pero yo pasé los primeros tres o cuatro meses como en una nube, como si estar en la Universidad pudiera equipararse a haber llegado a la luna. No tengo claro por qué pero, aunque tuve muy buenas notas, en el instituto nunca pensé que llegaría a terminar, siempre tuve en la cabeza que era idiota y que no sería tan lista como para llegar a una carrera universitaria, que en mi mundo ignorante y juvenil era para muy listos. 

El caso es que allá que me fui, a la universidad, con mis notazas en letras, al Olimpo de la listez. 

Y, o yo era más lista de lo que pensaba, o aquello no era tan para listos como yo pensaba, porque me aburría mogollón y me parecía todo superfácil. Claro, iba de sobrada que lo flipas.

En esto llegamos a la temporada de exámenes y, yo me lo sabía todo muy bien. Estaba muy segura y eso. Hasta dos horas antes del primer examen, que se me había olvidado todo. Mierda.

Se me debió poner cara de sepionet porque un compañero de clase me acompañó al bar "para entretenerme" y, no sé cómo ni porqué, acabamos ciegos como pelotas a base de carajillos.

Casi llegamos tarde al examen y nos sentamos al final de aquella aula interminable, llena de cabezas con pelos. Estaban borrosas y se movían sin moverse.

Silencio.

Reparto de folios.

Escriban: primera y única pregunta del primer examen como universitaria: el papel del abate Sieyès en la Revolución francesa.

HORROR.

Lo único que recordaba del abate Sieyès es que su tema lo había subrayado en rojo, que había nacido en 1748, que suma 2 (1+7+4+8=20, 2+0=2, una regla mnemotécnica como cualquier otra para saber más o menos en qué momento histórico ubicar a cada personaje, y que la había palmado a los 88 años. Y, según la pregunta, que había sido abate y que había tenido algún papel en la revolución francesa.

¿Y AHORA QUÉ HAGO, QUE NO ME SÉ QUIÉN ES ESTE SEÑOR?

Supongo que pensé que no iba a dejar pasar la oportunidad de escribir mucho rato en el primer examen universitario así que empecé a escribir sobre la revolución francesa, que me la sabía muy bien.

Y un notable.

Tras aquel primer resultado empecé a sospechar que aquello iba a ser mucho más fácil de lo que pensaba.

Y no me equivoqué ni un poquito, pero eso es otra historia.


Misia, este te lo dedico, que lo has inspirado tú. ¡Gracias!




lunes, 15 de junio de 2015

Las perlas del miedo

Estos días me estoy dando cuenta de que he sobrevalorado la inteligencia de algunas personas con las que me relaciono.

Me he dado cuenta de que personas a las que consideraba razonables e inteligentes decían perlas como:

  • Ya verás cuando nos quiten las segundas viviendas.
  • Van a remuniciparlo todo y se lo van a quedar ellos.
  • Tengo miedo porque no quiero que nos hagan catalanes.
  • Van a quitar las Fallas.
  • Van a obligar a todos a hablar valenciano.
  • En vez de robarnos de un partido van a robarnos de tres, EL TRIPLE.
  • Me da miedo que nos independicen como a Cataluña.
  • Van a dar todos los trabajos a inmigrantes y a gays.
  • Buscan confrontación, buscan la guerra entre todos.
  • Si no gobierna el partido más votado no sé para qué votamos, lo de pactar es engañar a los ciudadanos.
  • Hay que poner límites a la libertad de expresión porque no se puede decir lo que uno quiera.
También hay zotes absolutos que mantienen estas gilipolleces pero esos no me han sorprendido.

La cuestión es que, más allá de si entiendo o no (que no) que haya personas que defiendan que pactar es antidemocrático, que más vale ladrón conocido que pacto por conocer, o de lo imbécil y analfabeto funcional que me parece alguien que lanza las perlas anteriores, me he hartado de discutir con inútiles. Yo me he leído los programas políticos de las principales formaciones que se presentaban a como candidatas a gobernarme los próximos años para decidir cuál me parece la mejor opción, si tú no te los has leído vete a discutir a la cuadra o al bar. No me busques.

No se trata de si fulanito te parece mejor o peor: a unos los conocemos pero, incluso con todo y eso, vale, puedo aceptar que no te apetezca darles el beneficio de la duda. Acepto que podemos no estar de acuerdo en qué tipo de gobierno es el mejor. Pero de ahí a que vengas a decirme que estoy equivocada porque los nuevos gobiernos de pactos nos van a independizar y a quitar el apartamento, y eso sí que no, que tus padres han trabajado mucho para conseguir lo que tienen... pues mira, no, no voy a discutir contigo porque no tienes el nivel suficiente. Y vete a la mierda un poco. Imbécil.

GRACIAS POR NADA, ELECCIONES MUNICIPALES.

domingo, 7 de junio de 2015

La pitada

Este fin de semana he estado en el Benicàssim Blues Festival.

El sábado por la noche, después d, YO QUE SÉ, seis o siete horas de conciertos, se reunieron en el escenario principal todas las bandas que había tocado durante la tarde y se montó una melé de órdago. Maravillosa. Un fin de fiesta estupendo: cinco blues woman cantando, dos pianistas, un batería, tres o cuatro guitarras, varios saxos, contrabajos, XÉ, LA REPANOCHA.

Al acabar el concierto se anunció la presencia en el escenario de la Concejala de Turismo para entregar un obsequio en una bolsita a las cantantes. Tenía toda la pinta de un pack de esos turísticos, con alguna guía o libro de la ciudad, alguna placa o algo, no sé no lo abrieron en escena.

La cuestión es que en cuanto la Concejala de Turismo asomó la patita por el escenario, PATAPOUUUUUM, una intensa y gritos de ¡fuera, fuera!

Una búsqueda rápida me dice que Benicàssim (Castellón) tenía un gobierno del PP en cómoda mayoría hasta las elecciones del 24 de mayo. Todavía no está cerrado el nuevo, y algo me dice que será difícil, porque van a tener que pactar chorrocientos partidos entre sí.

Bueno, la cuestión es la pitada.

Queda feo. Estaba allí, mirando a aquellas cantantes recoger el obsequio del Ayuntamiento, co-patrocinador del festival y, la verdad, queda feo. Deslucido. Muy deslucido. 

Un señor que estaba a nuestro lado se quejó amargamente. Según el, qué poca vergüenza pitar al ayuntamiento en un evento en el que había puesto dinero. Sin la colaboración del ayuntamiento no se hubiera celebrado así que pitarle era de ser muy poco agradecido. Y que así nos va, que somos unos desagradecidos.

Unos pocos vecinos se enzarzaron en una discusión: que si sí, que si no...

Y yo me quedé pensando:
  • El Ayuntamiento pone pasta, sí, pero es que es la pasta de todos. Otra cosa es si es más o menos razonable destinar los fondos públicos a unas cosas o a otras, pero, vaya, que no es que sea filantropía, se hace con un fin: atraer visitantes al pueblo, darle visibilidad, captar la atención de los medios y de ese sector de público...
  • Los ciudadanos tenemos muy pocas oportunidades de expresar nuestro malestar con los gobernantes. Una vez en las urnas cada cuatro años no sólo es poco, es ridículo. ¿Por qué no decirles cuando tenemos ocasión que no nos gustan, o que nos gustaría que cambiaran? 
  • ¿Es una falta de respeto? ¿Por qué? 
Creo que yo hubiera pitado en el Camp Nou.

jueves, 4 de junio de 2015

Hombres tuiteros

Diario de un tuitero


7:00 Anoche me dormí a las tantas con el móvil en la mano y se acabó la batería. Si no fuera  porque @agarramelaquemecrece resultó ser un taxista de Cuenca en lugar de una peluquera sexy colombiana la noche habría sido redonda.

8:00 Nada, que no, que no me queda café y no he podido hacer caca. Y a ver si con una duchita me pongo en marcha.


¡Qué fría está coñe!

8:30 Bien arreglao. Ahora, a por esa pinta de malote que tanto gusta a las nenas. ¡Hey, nenas, soy malote pero sensible!



9:00 Bueno, pues ya estoy aquí. A ver qué me invento hoy para que parezca que tengo un trabajo interesante y molón.


14:00 Tío, no tengo nada claro que esto sea light. Pone light, pero no parece light. Además, en este sitio nunca conoceremos tías buenas. ¿Has visto a alguna tía buena comer aquí alguna vez? No, efectivamente, aquí, no vienen a comer tías buenas. No venimos más.


16:00 ¡Rápido, la cara de pensar! Disimula, como si estuvieras pensando en algo superimportante, que mi jefe no se dé cuenta de que me acabo de tirar NADA. 



16:12 ¡Ostias, la buenorra del despacho va hacia la máquina de café! ¡¡¡MAYDAY, MAYDAY!!!


16:14 Mierda, VIENE CON LA CHUNGA COTILLA. ¡¡¡La cara de "me caes mal", "LA CARA DE ME CAES MAL"!!!


18:59 Saliendo del trabajo, por fin. Un día duro ¿Me habéis echado de menos, nenas?

22:00 Ya soy todo vuestro.



22:01 Buenas noches, corazones.