martes, 31 de diciembre de 2019

Feliz Año Nuevo

Acabo 2019 con una madre de menos y unos mil consejos de #VidaparaDummies de más.

Acabo 2019 con una tristeza profunda como nunca había tenido, y mira que las he tenido, y con la sensación de que los número son sólo eso, números, y que mañana, y pasado mañana, y al otro... serán otros días de otros años pero yo estaré igual de triste que hoy.

Sin embargo, vengo a decir que sí, que la vida sigue hasta que una no se muere, aunque se sienta ahora bastante muerta por dentro.

Empezaré 2020 con una madre de menos y mucha tristeza de más, pero no me queda otra.

Sólo le pido al nuevo año que está aquí al laíto que si me encanto y veis que no me acostumbro, que se me enquista y me ahoga, que no me vuelven las ganas de vivir contenta, que esa tristeza profunda se me queda dentro para siempre, me deis una colleja igual de profunda, que igual va a hacerme falta.

Feliz Año Nuevo.

lunes, 16 de diciembre de 2019

Once años después

Voy a aprovechar que este año no se acaba la década para hacer un recopilatorio de estos 11 años de blog. (JODER, ONCE AÑOS).

En 2018 Gordi y servidora nos marcamos un because I worth it de cuidao y unas pocas de celebraciones. la mejor, sin duda, la de los amigos. Diez años dan para hacer algunos que valen mucho.

En 2017 y 2016 se me olvidó el #cumpleblog.


Tal cual. SE ME OLVIDÓ. No se puede estar en todo.

En 2015 estaba fascinada. Sigo fascinada.

En 2014 debía andar falta de ideas porque ya se me ocurrió hacer un recopilatorio. Que con 6 añitos es como si un mi sobrino de 10 años se pone a escribir sus memorias, pero, HABER.

El 2013 estaba inmersa en el amor de la blogosfera, justo un año después de que se me olvidara celebrar nada en un año de mierda infinita como fue 2012.

En 2011, tercer aniversario, me dio por hacer cuentas, vete a saber en qué estaba pensando. Aún así, con sólo 3 añitos ya me había dado tiempo a tener dos catástrofes nucleares. Siempre he sido muy precoz.

Los dos primeros aniversarios ya no existen, es una pena.

He aprendido muchas cosas en estos 11 años, sobre mí y sobre los demás. Personas insensatas dirían que quienes no tienen un blog aprenden igual pero, hija, las opiniones son como los culos, todo el mundo tiene uno.

Ojalá dures mucho tiempo más, Gordi, para seguir aprendiendo.


sábado, 14 de diciembre de 2019

Flores

- ¿A dónde vas con ese ramo?
- A mi casa. Van a ser las últimas flores que tenga de mi madre.

Y así fue cómo robé flores de la tumba de mi madre.

viernes, 1 de noviembre de 2019

La vida sigue

Hoy es el día de los muertos y yo ya sé que será un día más cuando mi madre se muera, estoy segura de que me acordaré de ella todos los días mientras sea capaz de recordar.

Mientras, la vida sigue. En un limbo, pero sigue.

Con el teléfono activo todo el día porsiaca, sigue siendo necesario poner lavadoras, comprar pasta de dientes o papel higiénico, llamar al fontanero porque no funciona la cisterna y estar al tanto de que todos podamos descansar, comer y llorar a gusto.

Porque la vida sigue.

Aunque sea realmente difícil llevar con elegancia y savoir faire la muerte de alguien a quien quieres así, sin reservas, sin peros, sobre todo cuando se acerca y se aleja por días. Ansia, pa que nos vamos a engañar.

Y provoca un montón de sentimientos que parecerían imposibles de tener a la vez: por un lado, me quedaría sentada junto a su cama, cogiéndole la mano y hablándole de tonterías y haciéndola reír el resto de mi vida,  porque aún no se ha muerto y ya la echo de menos y no soy capaz de pensar en qué voy a ser sin ella. Por otro, la miro y veo a una mujer que fue fuerte y se ha apagado, que sufre, que ya no tiene ni fuerzas ni ganas de vivir más que a ratitos, y siento que lo justo para ella sería morir en paz, tranquila, sin sufrir, porque se lo merece.

Yo no sé qué hacer con todos esos sentimientos, ella lo sabe, me acaricia la mano y me dice que no pasa nada, que no llore tanto, que me tranquilice, que es ley de vida. Que soy la más fuerte y tendré que estar pendiente de mis hermanos y mi padre, porque van a necesitarme, aunque no sepas hacer arroz al horno, me dice. Y sonríe.

Luego me dice que ella está bien, que la extrema unción es para los vivos, no para los muertos, que le gustaría ver terminar Downtow Abbey y que lo que sí le jodería bastante es morirse haciendo caca.

Y nos reímos juntas, porque es lo que nos queda.






miércoles, 9 de octubre de 2019

Hace 10 años mi madre cantaba. Personas desconocidas se acercaban a felicitarla cuando acababan las actuaciones y se hacía fotos con ella, porque era fantástica. Ahora apenas puede hablar.

Hace 5 años jugaba en el suelo con mis sobrinos y se inventaba la vida de los playmóbiles en el circo. Ahora, ir al baño es como correr cinco maratones seguidas.

Hace 1 año fuimos al primer cumpleaños de su primer sobrino-nieto, lo cogió en brazos y sopló la vela con él. Ahora a veces no se acuerda de su nombre y creo que tampoco sabe quién es.

Hace 6 meses hacía la cama a poquitos, hacía arroz al horno cuando yo iba a comer y arreglaba los bajos de los pantalones de mis hermanos, porque no quería sentirse inútil. Ahora ya no puede peinarse sola.

Hoy mi madre me ha dicho que no quiere vivir así, que quiere morirse, descansar, y yo sólo he podido cogerle la mano y decirle que la quiero.

Hoy vengo a llorar más que nunca, porque no he sido capaz de decirle que la entiendo.