lunes, 10 de abril de 2017

Sin gafas

Me gusta quitarme las gafas cuando ando de noche por la ciudad. Parece que es Navidad durante todo el año.

Las luces, esas que no sé muy bien de dónde vienen, son más brillantes. Y las sombras, esas que no tengo muy claro qué son, también.

Jingumae

Sin gafas todo es nuevo. Desdibujado y borroso, pero nuevo.

The city Green girl walking
Y da un poco de miedo. Es difícil calcular las distancias, es difícil adivinar una sonrisa o una cara amenazante. Es un miedo hasta excitante. ¿Conozco a esa persona que parece que se acerca? ¿Será ese mi autobús? ¿Está abierta la persiana de la tienda que llevo buscando una hora? Todo es una sorpresa.

Andar de noche sin gafas es como jugar por primera vez al Call of duty. Pasan cosas a tu alrededor y no tienes claro qué es nada. Estás alerta, en tensión, pero segura, porque sólo es un juego, y puedes parar, volver a ponerte las gafas, y seguir andando.

The nigut 168 lights
Me gusta quitarme las gafas por la noche, verlo todo brillante, tener miedo un rato y volver a ponerme las gafas para sentirme segura de nuevo.

Todas las imágenes, y hay más, son de aquí.

jueves, 30 de marzo de 2017

Cosas que nunca vas a saber

Querido escritor:

Hace poco que nos conocemos. No, espera, no nos conocemos. Hemos hablado y chateado, nos hemos reído, compartimos tonterías, gustos e intereses, pero no nos conocemos. 

No sé nada de tus rutinas, por qué te has roto, qué necesitas para recomponerte o cómo podrías sentirte mejor. No sé casi nada de ti. Y tú tampoco sabes casi nada de mí.

Y es una pena que vayamos a quedarnos sin saberlo.

La vida es así de puta. Tú estás peor de lo que pensabas por algo que no sé, pero puedo intuir, y yo estoy mejor de lo que nunca hubiera podido imaginar, y tú ni siquiera lo sabes. 

Mientras leía tu mensaje pensaba en que era una pena todo, como esas películas en las que los protagonistas caminan bajo la lluvia en direcciones diferentes, cada uno a un lado de la autopista, y no hay forma de cruzar.

Que yo haría el esfuerzo, ojo. Me arriesgaría. Por primera vez en una eternidad, me arriesgaría, porque me gustas y me interesas. Pero no voy a mover un dedo porque parece que tú no estás por correr ningún riesgo, y yo ya no necesito ser salvadora de nadie, ni entenderte para decirte adiós. 

Sin embargo, espero que te recuperes, que te quites la tristeza y salgas de ahí donde estás metido. Me da el pálpito que te lo mereces. 

Es una pena que nos quedemos sin saber nada.


viernes, 24 de marzo de 2017

Cosas pequeñas y tontas

Cosas pequeñas y tontas. Es un gran título para un blog. O para un post. Y si me apuras, para una vida.

Confundimos a veces la vida y las cosas que contar a los que queremos, a nuestros amigos, con las cosas importantes. Con los eventos: bodas, bautizos, comuniones, separaciones, enfermedades, promociones, trabajos nuevos o despidos. 

Y en realidad eso es algo que le contaríamos a cualquiera. Y que cualquiera nos cuenta. Puedo darte esos datos de un montón de personas que no me importan nada. 

Es bonito e importante estar en los grandes momentos. Bodas que no te perderías por nada del mundo, trenes que coges corriendo para estar cerca en un día triste...

Pero es más bonito y más importante estar en las cosas pequeñas y tontas. 

Me interesa la conversación que tiene mi amiga con el chico que le gusta, un facetime de cinco minutos para ver a mis ahijados jugando, me interesan los montones de tuppers que ha preparado una y el diseño de mi cocina que está pensando otra. Me interesan hasta los pintalabios verdes. 

Me gusta el día a día en las relaciones, las tontunas, las cosas sobre las que nunca se escribiría un post porque son una chorrada, porque en la vida, seamos sinceros, nos pasan muchas más chorradas que cosas importantes. 

Y por eso siempre me va a gustar más saber las cosas pequeñas y tontas (aunque si no estoy puntualmente informada de las importantes, mato). Porque son las que tejen tu vida.


Este post es un regalo de mi muy querida y sabísima MG.

lunes, 20 de marzo de 2017

Solos

Cuando un señor me entra en cualquier de las redes sociales de quedar, lo primero que pregunto es si tiene pareja. Algunos contestan que sí, sin problemas. Otros que no, y luego que sí., o que es complicado. 

Muchos se sorprenden por la pregunta, e incluso intentan convencerme de que no es importante, que no va a suponer ningún problema. 

Bueno, no sé, igual no supone ningún problema para ellos, pero tengo la suficiente experiencia en el tema como para saber que para mí acabará siéndolo y que, a veces, para sus parejas también. Que no es que me importen parejas de otros a quienes no conozco, es que siempre, siempre, acaba golpeándome la mierda.

Sin embargo, no son estos los que más me sorprenden. No sé si lo entiendo como toca, pero no me sorprende que personas con pareja busquen líos alternativos para espolvorearse. Novedad, aburrimiento, lujuria pura y dura... que somos humanos, que un espolvoreamiento sorpresivo le mola casi a cualquiera. Hasta puedo llegar a comprender que alguien emparejado se enrede que otra persona y no sepa o no quiera acabar con ninguna de las dos, o que le satisfaga más mantener a las dos.

Los que más me sorprenden son los que acaban reconociendo que están buscando hablar, comunicarse con otras personas, desconectar. Algunos incluso reconocen que no tienen especial interés en quedar, follar o lo que sea, simplemente quieren hablar con otra persona porque se sienten solos. Tócate los cojones, mariloli.

No soy tan ingenua como para pensar que uno no puede sentirse solo cuando está acompañado. Hay millones de razones por las que alguien puede necesitar comunicarse con otra persona y no con su pareja. 

Lo que no consigo entender es por qué, cuando a uno le pasa eso, no llama a un amigo o amiga, o se relaciona con su entorno, se desahoga, desconecta, y se dedica a contar su vida a una desconocida en una red social para ligar. No entiendo que sea un comportamiento estructural.

Porque para llegar a eso, a buscar desconocidas a las que contar tu vida, pasando de tu pareja, hay que dedicar un tiempo. Hay que crear un perfil y seleccionar fotos que, por lo que sea, te llaman la atención. Hay que tener ganas de ignorar a tu pareja, aunque sea un rato, y dedicar ese tiempo a intentar crear cierta complicidad con una desconocida. Hay que querer contar tu vida a una cualquiera para, sospecho, no estar con tu pareja, ni hablar con tus amigos. ¿Cómo es posible que alguien se encuentre tan solo y sólo se le ocurra meterse en una red de ligar?

No lo entiendo.

Hablamos de evolución y, mira, tirando a poco, eh, tirando a poco.


lunes, 13 de marzo de 2017

Que igual...

Igual soy idiota pero me tranquiliza mucho cuando leo algo escrito por otra persona que me ayuda a explicar cómo me siento. Que es curioso que para opinar no me haga falta nadie más, y para explicar cómo me siento sí, pero es lo que hay.

Cuando otra persona escribe lo que yo tengo en la cabeza pero no sé explicar, o igual ni siquiera he identificado hasta que lo leo me siento menos sola, menos loca, menos diferente. Y es fenomenal.

Porque hay otras personas que se sienten así, exactamente como yo, y que han sido capaces de escribirlo tan bien, tan sencillamente, pero tan bien, que hace que me sienta aliviada. Reconfortada. Acompañada. No sé, pon todas las adas que quieras. 

Supongo que eso fue una de las claves del éxito de los blogs o, al menos, fue una de las cosas que hizo que yo me enganchara a los blogs: ahí afuera había personas que hacían que no me sintiera un bicho raro, que también se preguntaban cosas que yo nunca había escuchado en voz alta a mi alrededor, que describían cosas parecidas a las mías, que yo nunca había hablado con nadie. 

Ya no es lo mismo, lo sé. Los blogses personales parecen estar heridos de muerte, y los sentimientos de otras personas queda diluida homeopáticamente entre la maraña de contenidos insulsos y virales, pero la internec es muy grande y aún, de vez en cuando, aparecen cosas de esas escritas por otra persona que me ayudan a entender o a explicar. Y siguen haciendo que me sienta mejor. 

Ahora que lo pienso, no me he planteado si soy la única que se siente así de acompañada con esta tontería, sospecho que porque sé que no, que seguro que hay muchas personas a las que nos pasa. Qué fuerte, ¿no?

Me da igual. Me pone contenta. No estoy loca. No me pasa sólo a mí. No son imaginaciones mías. No soy la única.

No pasa nada, no soy yo y lo estoy haciendo bien.