jueves, 29 de diciembre de 2016

Cosas bonitas que me han dicho este año

  1. Cuando duermes ya no frunces el ceño.
  2. Da gusto trabajar contigo.
  3. Eres la persona seleccionada.
  4. Eres una gran alumna.
  5. Estás siendo muy valiente.
  6. Estoy orgullosa de ti.
  7. Gracias por venir.
  8. Has cantado fatal, y eso es muy raro.
  9. Me alegro mucho de verte.
  10. Me alegro mucho por ti. 
  11. Pareces tan tranquila que me pones nervioso.
  12. Quiero hacer cosas contigo.
  13. Quiero pasar más tiempo contigo.
  14. Tienes cara de follar todos los días.
  15. Voy a echarte de menos todos los días.
  16. Ya sé que no eres muy de listas PERO.
Fuck you, 2016!


lunes, 19 de diciembre de 2016

Tía no hay más que una

- Cariño, ¿por qué llamas Gordi a la tía Gordi?
- Porque tías tengo más, pero Gordi eres tú sola.



- Espera. ¿Si te llamo tía Gordi voy a ser tu más favorito, por delante del tío Migue?
- ...
- ¿Gordi, me oyes?




No hay más preguntas, señoría.

viernes, 9 de diciembre de 2016

A veces pasa

¿Sabes cuando tienes un momento de conjunción cósmica con una persona, que te lee un fragmento de uno de tus libros favoritos para demostrarte que está de acuerdo contigo cuando hablas de la importancia de las palabras y de llamar a las cosas por su nombre, y no por uno parecido, mientras piensas que, si tuvieras que hacerte un tatuaje te tatuarías justo esa misma frase, hasta con el punto?

¿Sabes cuando miras a esa persona y te besa, y al principio le devuelves el beso pero abres los ojos y poco a poco vas haciendo la cobra y te vas, sin mirar atrás, y te cae una lágrima pero no porque sea lo que tienes que hacer, sino porque los líos con hombres casados son un lío, y tienes la sensación de que te has liado ya por todas las vidas que te quedaban?

A veces pasa.


jueves, 8 de diciembre de 2016

Culpar

Es muy fácil culpar a los padres de las taritas. Es muy fácil mirar hacia atrás, recordar lo peor de nuestra infancia y darnos cuenta de que todo, TODO, empezó allí. Y que, en ese allí, estaban los paaapas, responsables de nuestro bienestar, nuestra educación, jardineros de lo que íbamos a ser después. De lo que somos ahora.

Es muy fácil echar la culpa de nuestras mierdas de mayor a aquello que pasamos de pequeños.  

No soy psiquiatra ni psicóloga ni nada, no voy a ponerlo en duda, claro. Es más, a medida que profundizo en cosas de terapia y mierdas de esas se reafirma esta sensación tan fuerte de que sí, de que todo empezó allí.

Sin embargo, me resisto a culpar

Porque pienso que ellos (casi todos, vaya, que excepciones hay pa tó) lo hicieron lo mejor que pudieron y supieron. Que muchos no supieron adaptarse a la ruptura que supuso la adolescencia de nuestra generación, tan diferente, tan lejana, tan ajena a la suya.

Me pregunto a menudo que les pasó a ellos, cómo vivieron su infancia, para que hicieran que la mía, que las nuestras, fuera como fue. Que no fue terrible todo el tiempo, pero sí fue difícil. Una batalla constante. Una guerra sin cuartel. Un reto constante a la autoridad paterna, que se rebelaba a aceptar que una mocosa le llevara la contraria. Que todavía se rebela, y aún sigue sin entender por qué.

Me lo pregunto y me da miedo responderme, porque estoy aprendiendo que la arqueología emocional me supera. Si ya es difícil lidiar con mis miedos, mis traumas, mis tropezones, mis fracasos, me siento incapaz de enfrentarme a los de aquellos que estuvieron allí cuando se estaban gestando y no supieron cómo enseñarme(nos) a ser de otra manera.

Y también tengo la esperanza de que para nosotros, para nuestra generación, criar y educar a los niños es una experiencia muy diferente. Somos conscientes de que hay muchas opciones y que podemos elegir, que no tenemos que repetir con los niños, inexorablamente, el modelo educativo que siguieron con nosotros.

miércoles, 7 de diciembre de 2016

No lo hagas

No le asustes diciéndole que si no se pone a dieta de mayor será como esa gorda.
No pongas a la vecina que se ha puesto a dieta como ejemplo, con lo guapa que está y todo eso.
No hagas que estar más delgada sea mejor que estás gorda.
No mientas diciéndole que, además, come de todo y no le cuesta nada hacerla.
No le digas lo guapa que es de cara.
No le digas que tiene que moverse más.
No le compres ropa porque estilizadisimula o esconde.
No pruebes dietas milagrosas para adelgazar milagrosamente.
No le estires el jersey para que no se note el culo.
No le premies con la comida.
No le castigues con la comida.
No compres cosas que no quieres que coma.
No le recuerdes lo guapa que estaba cuando estaba más delgada.
No critiques a otras personas por su físico.
No hagas de su físico tu fracaso.
No crees falsas esperanzas.
No hagas promesas que no vas a cumplir.
No quieras que haga lo que tú no haces.