jueves, 10 de enero de 2013

Mañana será otro día

Deseadme suerte. Apretad los puños y pensad muy fuerte en que todo va a ir bien. Cruzad todos los dedos que podáis, los brazos, las piernas, las orejas, poneos bizcos. Encended velas y rezad a los santos, si tenéis fe. Mandad buenas vibraciones a cascoporro. Porque no puedo más y me siento todo el tiempo como si fuera a saltar al vacío.

Y es que cualquier día de estos me da por mirar el santoral y descubrir que es San Veteatomarporculo, me cago en tó lo que se menea, se me olvida que tengo miedo de quedarme en la puta calle y no servir pa ná más, cojo la bolsita donde guardo mis cosas y me largo sin mirar atrás. 

Que luego igual me muero del susto, me arrepiento, me suliveyo, me doy de cabezazos contra la pared porque la cosa está mu malita, lloro, pataleo y me compro un loro pero, OYE.

O no.

A lo mejor cualquier día de estos sólo es otro día* y todo puede ir a mejor.


Quién sabe.



Agradezco la inspiración a @Cuervajo y @NewIlluminatus. Mañana será otro día.

miércoles, 9 de enero de 2013

En tensión

Ay, estoy muy tensa. ¿Ustedes lo notan? Válgame, estoy fatal.

Estoy cansada. Derrotada. Necesito dejar de sentir esa preocupación que tensa la espalda, contrae los omóplatos y se queda ahí, todo el rato. Siempre. 

Hago los estiramientos estos que mandan los fisios y, aún así, a veces estoy en una situación conceptualmente relajada y me doy cuenta de que estoy en tensión, que nunca descanso. Y me siento frustrada porque no soy capaz de relajar la espalda y disfrutar el momento. Así que, además de tensa y frustrada, me enfado.

Y vivo enfadada. Intento que se me note lo menos posible, controlar el mal humor, las salidas de tono, la bordería. Y casi siempre me sale bastante bien pero, claro, todo eso se va quedando, se va quedando... y las madalenas no dejan sitio nomás que ahí arriba, bajo el cuello, en la curva que construye los hombros. Y...

Y entonces, cuando llega la hora de acostarme y no sé cómo ponerme del dolor, recuerdo el casete aquel que me regaló una amiga loca de mi madre cuando era pequeña, que tenía poderes para matar a los mostruos que vivían en el armario y no me dejaban dormir. 

Recuerdo el sonido del mar y las gaviotas de fondo, que se convertían en susurros del viento entre las copas de los árboles, hasta que volvían a un mar más calmado y lejano. Recuerdo aquella voz mejicana masculina, grave, modulada, perfecta, que me guiaba lentamente desde los dedos de los pies hasta los pelos de la cabeza, en un recorrido que entonces no entendía, pero que me ayudaba a dormir, porque hacía que me olvidara de las terribles amenazas que se escondían por todas partes. 

Y entonces, mientras agradezco a la loca aquella que me regalara aquella tontería de grabación relajante, me duermo pensando en el sonido del mar.


lunes, 7 de enero de 2013

Por fin

Han terminado las fiestas del horror. Por fin.
Sí, POR FIN.
Cuando una sufre tiene una familia disfuncional con problemas de relación, emocionales, sentimentales, drogas, alcoholes, pérdidas, enfermedades varias y esas cosas las fiestas navideñas son una bomba de relojería a punto de explotar cada cinco segundos: tenemos que pasar demasiado tiempo juntos. Es un estrés del copón. Una puta mierda vaya.

Fíjense si chez Gordi debe emanar mal rollo que no hemos tenido Reyes Magos. O igual es porque hemos sido más malos que la tiña, vete a saber.

La cuestión es que, a pesar de lo mucho que me gustan conceptualmente estas fiestas llegado este punto me alegro de que se acaben. Al menos el resto del año no vemos reflejada la mierda en la purpurina de los adornos navideños ni en el espumillón dorado. En Navidad parece que todo canta más, que es todo más mierder, si cabe.
Al final van a tener razón los Grinch del mundo y esto de los buenos sentimientos y las alegrías es una chorrada que no vale la pena celebrar. A lo mejor sería más sensato olvidarnos de todo, dejar de hacer de tripas corazón y ponernos mode Mister Scrooge on cada año, que parece que mola más. No sé...

Lo pienso cada año. Me lo repito en silencio cada año, cuando un día como hoy ayudo a mi madre a recoger los adornos que ponemos con ilusión unos días antes de Nochebuena: el año que viene no me pilla el buen rollo, ya verás, me invento un viaje de trabajo que va a impedirme estar aquí en Navidad, o algo, porque no quiero volver a pasar por esto. El año que viene, otra vez, no.

Pero luego, un día que como en casa de mis padres a pocos días de Nochebuena mi madre me pregunta si le ayudo a adornar la casa. Veo los adornos, miro a mi madre, sonriente porque sabe cuánto me gustan y me siento arrebatada por una ola de esperanza que me sube desde las rodillas hasta la mitad del pecho. No sé por qué, pienso que este año va a ser diferente, que alguno de nosotros ha cambiado, que todo va a ser normal, al menos.
Y no. Sigue siendo igual.
Año tras año. 
No sé cuándo dejaré de sentir esa esperanza, ni si algún día se acabará pero, de momento, tengo la sensación de que me pondré muy triste si pasa. A pesar de todo.

viernes, 4 de enero de 2013

Me gustas

Me gustas porque nombras a Gramschi, a Marx, a Habermas, a la Escuela de Frankfurt, para rebatir mis argumentos de rubia teñida. Me gustas porque te levantas de la cama de repente para recolocar el edredón exactamente como me gusta. Me gustas porque me traes la cerveza al sofá antes de que yo misma sepa que me apetece. Me gustas porque me acaricias la espalda cuando remoloneo por las mañanas, para animarme a salir al mundo. Me gustas cuando te quejas del frío que hace pero dejas la ventana abierta porque sabes que lo necesito. Me gustas cuando te pegas a mi cuerpo para que entre en calor. Me gustas cuando sonríes y te acaricias la barba mientras me ves luchar contra el abrefácil. Me gustas cuando me pides permiso para usar mi portátil. Me gustas cuando te quitas las botas. Me gustas cuando me mandas un mensaje para comentar lo que escribo. Me gustas cuando te ríes de mis manías pero las respetas todas. Me gustas cuando me dices que de tonta no tengo un pelo. Me gustas cuando paras la botella de agua a mitad de camino y coges un vaso. Me gustas cuando intentas rebajar la tensión con un beso y un cachete en el culo. Me gustas todas las veces que estiras la toalla cuando yo la dejo hecha un guiñapo. Me gustas cuando me ayudas a buscar las gafas. Me gustas cuando te levantas a comprobar que la puerta está bien cerrada. Me gustas cuando apareces con la cerveza que me gusta. Me gustas porque quitas tu móvil y pones a cargar el mío antes de dormir. Me gustas porque no me dices lo que debería leer. Me gustas porque sabes qué es el hipotálamo. Me gustas cada vez que me dices lo sexy que estoy. Me gustas porque dices que me conoces y es cierto. Me gustas cuando me ayudas a quitar los adornos de Navidad aunque te rías de mis niñerías. Me gustas cuando apagas la velas junto a la ventana para que no huela a quemado. Me gustas porque tu piel es suave.

Por el amor de dios, pedazo de animal ¡no riegues las plantas con el culo de la cerveza!

miércoles, 2 de enero de 2013

100 cosas mejores que comprar con menos de 70 euros

Hace unos días, aún no sé bien cómo ni por qué, me metí en un fregao en Twitter de esos que luego no te acuerdas cómo ha sido, pero que colea. 

El resumen es que se conoce que llega una edad en la que a los hombres una estación metereológica de sobremesa les parece LO MÁS. WTF!!! Estáis de coña.

Yo no soy muy de listas y no sé de quién fue la idea pero nos retamos a hacer una lista de "100 cosas mejores que comprar con menos de 70 euros". Para un hombre. Bichejo y yo juntas. 50/50. Ahí es ná. Es un buen comienzo para dominar el mundo.

Esta es nuestra lista:
  1. Abono transporte
  2. Afinador de guitarra/púas/funda
  3. Albornoz
  4. Alcohol
  5. Altavoces para el ordenador
  6. Balón de baloncesto/fútbol
  7. Barrilito de cerveza de 5 litros
  8. Batín de Calvin y Hobbes
  9. Billete de avión
  10. Bolígrafo molón
  11. Braga (para el cuello, de esas de forro polar)
  12. Caja de herramientas
  13. Calendario personalizado
  14. Calzoncillos de Calvin Klein
  15. Camiseta del equipo favorito
  16. Camisetas de superhéroes y/o grupos heavies
  17. Cargador de móvil para coche
  18. Cartera monedero
  19. Casco de bici
  20. Cata de GinTonic
  21. Cena para dos
  22. Cepillo de pelos eléctrico
  23. Champagne del bueno
  24. Chándal
  25. Cheque de 70 € de la FNAC
  26. Cien gramos de angulas
  27. Cocktelera
  28. Condones
  29. Contador de pulsaciones cardíacas
  30. Corbata
  31. Cortapelos eléctrico
  32. Cremita para las arrugas
  33. Decantador de vino
  34. Depósito de gasolina
  35. Disco duro externo de chorrocientas teras
  36. Dominio para el blog durante siete años
  37. Dos meses de tarifa plana de Internet
  38. E-book
  39. Entrada de concierto
  40. Entrada de partido de algo
  41. Entrada para la ópera
  42. Entradas para el zoo
  43. Esas cosas acolchaditas que se ponen en los cinturones de seguridad de los coches
  44. Esposas
  45. Forro polar
  46. Funda para el ipad
  47. Funda para la cámara de fotos
  48. Gafas de sol
  49. Guantes para moto/bici
  50. Guantes para móvil táctil
  51. Guitarra barata "para aprender y romper la mano"
  52. Juego de la Play
  53. Juego de liar tabaco
  54. Juego de ordenador
  55. Juego de poker: tapete, fichas...
  56. Juego para medir la temperatura del vino y esas cosas
  57. Kilo de jamón
  58. Lamparita de pinza para leer
  59. Libros
  60. Lijadora eléctrica
  61. Loro (de los de música)
  62. Mando a distancia universal
  63. Máquina de afeitar eléctrica
  64. Marco digital
  65. Masaje sin final feliz
  66. Mascota barata (tipo conejo o hámster)
  67. Miles de dados frikis
  68. MP3
  69. Mueble archivador
  70. Pack serie TV completa
  71. Palomitero
  72. Panderetas
  73. Parque de atracciones
  74. Patines
  75. Perfume
  76. Pijama de Superman
  77. Porno
  78. Putas
  79. Quinielas para todo el año
  80. Radio-despertador de diseño
  81. Ratón gamer de mil botones
  82. Reposa ordenador para portátil
  83. Seis botes de Nesquik de vainilla
  84. Set de botellas de vino
  85. Set de teclado y ratón inalámbrico
  86. Siete entradas para el cine
  87. Siete muñecos de PacMan para decorar estanterías
  88. Suscripción a la revista favorita
  89. Tablet de segunda mano para leer cómics
  90. Taladro eléctrico
  91. Teclado para el ipad
  92. Tomtom baratero
  93. USB de diseño
  94. Vale de "experiencia inolvidable", tipo conduce un Ferrari
  95. Vasos chulos para los cubatas
  96. Visita a una exposición
  97. Zapatillas de ir por casa
  98. Zapatos
  99. Zippo personalizado
  100. Zurrón
Vamos, como dice Bichejo, básicamente cualquier cosa que no sea una estación meteorológica.
 
¿Alguien tiene algo que decir? Sí, eso pensaba.