martes, 23 de agosto de 2011

Capitán América, go home

Me gustan las pelis de acción, especialmente las de superhéroes. Me pirran los superhéroes. Spiderman y Batman son, sin duda mis favoritos y la trilogía de Peter Parker y el Bruce de Christian Bale me vuelven loca, sin complejos. Sí, soy de esas que tienen los DVDs y se las ponen de vez en cuando y luego, tranquilamente, se ponen una de Ernst Lubitsch. ¿Frikaza? Nooooo, ecléctica.

Me gustan las explosiones, los superpoderes, las persecuciones, los disparos, las máquinas imposibles con muchas lucecitas, las luchas entre buenos y malísimos, que se muera el amigo del bueno, que se muera la chica, que se muera el consorte del malo, los científicos locos, las metamorfosis, los McGuffines, que haya una tremenda lucha interior por algún sitio... que se mueran... y, sobre todo, me gustan los hombres con medias marcando paquete y abdomen de acero. Seh, soy una sentimental.

El Capitán América lo tiene todo. Y mucho más pero, incluso a pesar de esto


Chris Evan es un melofo de libro pero es uno de los peores actores que hay sobre la faz de la tierra, incluyendo a Doña Croqueta.


es una absoluta, total y gigantuosa basura que no recomendaría ni a mi peor enemigo. Bueno, creo que he conseguido que el becario vaya mañana, pero él no cuenta.

He dicho.

martes, 24 de mayo de 2011

Cosas que no me gustan de Thor (Me se ha caído un mito)

- Asgard. ¿Desde cuándo un país es todo dorado? Un rollo para limpiarlo y todo de difícil combinación.
- El Guardian del Puente del Arcoiris.
- El Puente del Arcoiris, yaquestamos. Deberían haberlo llamado el Puente de Purpurina o el Puente de Livin' la Vida Loca.
- El tinte de pelo de Thor.
El tinte, el peinadito, el alisado japonés... esas cosas, ya saben.
- La pelea con el malo.
- La pelea en el pueblo de Temblores.
- La pelea en el otro país que no me acuerdo cómo se llama pero es oscuro.
- Las hombreras de Locomía.
De izquierda a derecha, Modern y Talking.


- Loki. Hablando de Locomía...
El morenito de la izquierda, ¿no les recuerda a nadie?
Loki ¿no les recuerda a nadie?

- Los amigos de Thor.
De izquierda a derecha: el gordo que come jabalíes con armadura XXL, la chica morena, el barbitas y el oriental.
- Los malos.
- ¡¡¡ATENCIÓN, SPOILER!!! ¡¡¡No salen nubes divinas!!!
- Thor, la película.
Oh, Kenneth, ¿qué has hecho con mi dios favorito?

miércoles, 2 de marzo de 2011

Villalcaba y Rubalobos

PRÓLOGO

Domingo por la tarde. Batman Forever*. Chándal y calcetines de borreguito. Bragas de cuello vuelto. Sofá y mantita. Colacao.


CAPÍTULO I

Chaaaaanananaaaaaana nanaaaa...
...
...
PLAS! PUM! naaaaanananaaaaananaaaaaaa
...
...
NO, PLEASE, NO!!!!
...
...
I'm Batman
...
...
CRASH! PATAPUM! SPLOASH!
...
...

- Ya está bien, no sigas moviendo las manos.
- ¡Si sólo me estoy subiendo las gafas!
- ¡Pero me estás poniendo cachondo! ¡¡¡PARA YA!!!
- ¡¡¡QUE SE ME CAEN LAS GAFAS!!!
- Villalobosvillalobosvillalobosvillalobos...
- ¿Qué haces?
- Tenía un plan. Pienso en la Villalobos, a ver si se me pasa el calentón.
- ¿Y eso? Mmmmm... ¿estás cachondo? A ver... ¡estás cachondo! ¡¡¡QUE ES BATMAN!!!
- ¡Para ya! He venido con la intención de ser bueno y ver una peli tranquilamente contigo y me gustaría terminarla... ¡Y TÚ NO PARAS DE MOVER LAS MANOS!
- ¡QUE SE ME CAÍAN LAS GAFAS, NENAZA! Y ¿ese era tu plan? ¿Decir "villalobos" para evitar ponerte cachondo?
- ...
- ¡Juas! ¡Pues vaya mierda de plan!
- También tengo un plan B.
- ¿Y...?
- Rubalcabarubalcabarubalcabarubalcaba...


EPÍLOGO

Chaaaaanananaaaaaana nanaaaa... tinonino ni tinonino ni CHIAAAAAANANONAAAAAANAAAAA...




* Algún día volveremos al tema "Batman" y por qué nunca se muere nadie en sus pelis excepto sus padres, joder, qué putada.


NOTA DE LA AUTORA: Un cariñoso saludo a los fanes de Villalobos y Rubalcaba que lleguen despistaos a esta página gracias a sus alertas de Gúguel. También a los responsables de sus campañas de imagen, que deberían estar orgullosos de que su esfuerzo y dedicación en la creación de líderes carismáticos y atractivos y desprestigio del contrario tengan tanto éxito, las de unos y las de otros.

miércoles, 20 de octubre de 2010

Las palabras son para usarlas

A mí retozar me recuerda a la hermana María cantando feliz en las montañas austríacas, con las mejillas arreboladas mientras el Capitán Von Trapp le mete mano por debajo de la falda. Retozar me evoca a esta hermana María rezando gozosa el rosario, con las calzas por las rodillas, mientras Von Trapp la penetra suavemente y le quita una brizna de hierba de la frente. Un beso casto en la nariz sella el acto de amor. A eso me recuerda lo de retozar*.

Echar un quiqui son Al y Peggy Bundy un sábado por la noche, después de una sobredosis de cerveza viendo el partido de lo que sea, cuando el precio por dormir a pierna suelta sin ver una cara de reproche es un poco de sexo rápido. Es la confluencia de comodidad, necesidad física de desahogo, conocimiento mutuo y zapatillas de ir por casa a los pies de la cama. Echar un quiqui (o kiki) va estupendamente con un pijama de franela y un despertador en la mesita de noche, mientras se oye El Larguero de fondo.

Hacer el amor es más serio, más intenso. Es como la mezcla perfecta de pureza, deseo, pasión, amor... en el mismo momento. Pienso en Francesca y Robert, o en cualquier pareja madura que se quiere con la pureza de los quince años, el deseo de los veinte, la pasión de los treinta y el amor eterno... eso es hacer el amor. Para hacer el amor hay que ser capaz de compartir la desnudez del alma y el cuerpo, con un colacao o una botella de champagne, da igual. Para hacer el amor lo mejor es desnudarse al compás de Marvin Gaye y dormir luego con Julie London de fondo. Y querer despertarse por la mañana con el mismo cuerpo desnudo al lado.

Y luego está follar. Lo bueno de follar es que todo está permitido, nunca hay nada fuera de lugar, nada inapropiado. Tan pronto es un deseo animal irrefrenable que mueve montañas como es lujuriosa desidia sobre la cama. Cuando se folla todo es posible. Da igual si es con un desconocido o con la pareja de uno desde hace veinte años. Da igual si es un momento de desenfreno o son horas lentas. Da igual si es en la cama de los padres o en la de los hijos. Da igual si una lleva tanga, vaqueros, negligée o uniforme. Se quita o se deja. Y punto. Cuando se folla todo es posible.

Follar es lo que hace Jonathan Harker con unas cuantas vampiras. Es Catherine Tramell disfrutando de Nick Curran hasta la muerte. Sí, follar es Nueve semanas y media.

Además, una no le susurra a su chorvo, en un momento de pasión, retózame, ladrón. Ni Mmmm... quiquéame. Y, si me apuran, si a más de uno le susurran Cariño, hazme el amor se les van las ganas. Ahora, tú susurras a un tío fóllame y, oye, palo de santo. Éxito seguro.

Total, que las palabras, aunque tengan mala reputación, son para usarlas. Usémoslas ¿no?




* Recordatorio: no decir retozar si no quiero ser recordada como una monja vestida con tela de cortina al ritmo de DO RE MI. Además, suena a faja de camal.

miércoles, 13 de octubre de 2010

Vagamundo

Hoy he soñado contigo.

Te llamabas Mundo y me entregabas solemnemente tu diario. Sentado tranquilamente en tu sillón favorito esperabas a que leyera tu alma, con una sonrisa casi condescendiente.

Tu diario era grande, un libro con forma de Atlas de tapas duras, de esos que tienen que apoyarse en las rodillas porque pesan mucho.

Me sorprendía que estuviera escrito sobre hojas amarillentas y un poco cascadas, con dobleces y arrugadas por los bordes, porque siempre eres muy cuidadoso, pero en seguida entendía la razón: ese libro había viajado tanto como tú y llevaba el mundo pegado a cada hoja, a cada letra. Sin embargo, lo que más me extrañaba era que estaba escrito a máquina, con esas letras que recuerdan a colegio setentero.

Todas las páginas comenzaban así

El Vagamundo ha estado en...

... y aparecía un gran mapa, dibujado con mucho cuidado, que situaba al lector en el comienzo de tu historia, invitándole a adivinar qué lugares exóticos habías visitado.

Yo intentaba seguir esa historia que tanto me interesaba, intentaba adivinar dónde habías estado pero, justo cuando estaba a punto de llegar al final, las letras se m  OíA   n, Esa P  a r   e C í a N, y sE e  M  Bo rr   o n A B a   n.

Yo te miraba, esperando que me desvelarás a mí, A MÍ SOLA, el misterio que se ocultaba entre las páginas de tu diario. Pero tú seguías sentado tranquilamente en tu sillón favorito, esperando a que descifrara tu alma, con una sonrisa casi condescendiente.

Y me he despertado.