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viernes, 8 de agosto de 2014

Besar

Besa.

Entreabre la boca y comparte el aire, el aliento, al alma, casi. 

Saca la lengua, un poco, y recorre el labio del otro, suavemente, al principio, casi tímido. Besa el beso. Muerde ese labio que se mueve, que te busca, que te espera. Muérdelo un poco, deja resbalar tus dientes por esa piel suave y caliente.

Abre la boca. Un poco más. 

No pienses.

Juega con tu lengua, con tus lenguas, con los labios, con la lengua, con los labios. Muerde. Lame. Respira. ¿Jadeas?

Abre los ojos.

Abre los ojos y mira, no pierdas detalle. 

Sepárate un poco. Pero un poco, deja que la punta de tu nariz juguetee con la punta de la otra nariz. Y saca la lengua. Moja tus labios. Moja sus labios.

Y déjate llevar. No pienses. Abre. Cierra. Lame. Muerde. Saborea. Juega. Muerde. Juega. Lame. Muerde. Juega.

Eres la tierra prometida, el tesoro pirata, el premio gordo, el santo grial.

Compórtate como tal.




Inspirado por el post de Ntmec.

miércoles, 21 de mayo de 2014

Amante



No te muevas. 

Déjame que te mire, así, como estás, con la sábana arrugada sobre tu espalda, el pelo revuelto y los ojos aún cerrados, intentado esquivar la luz que entra por la ventana.

Deja que acaricie tus piernas por debajo de la sábana y note cómo se te eriza el vello. Y los pezones...

Deja que note cómo se endurecen tus pezones, que se han despertado casi antes que tú. Nunca sé si tengo las manos demasiado frías o es que tu piel se alegra de verme. 

Ven. Acércate. Pégate a mí, como si tuvieras frío y necesitaras entrar en calor. Deja que piense que me buscas incluso dormida. Deja que piense que siempre vas a encontrarme.


viernes, 28 de marzo de 2014

Empatía

Una vez estuve malita una temporada y era difícil moverme por los sitios. En realidad no recuerdo cómo era estar impedida físicamente, tengo aquellos meses como borrosos, pero sí recuerdo la sensación de impotencia general cuando quieres hacer algo que parece fácil y no puedes por el dolor o porque el cuerpo no te responde.

Supongo que por eso, porque conozco la sensación, lo mal que se siente uno, puedo ponerme en el lugar de otro cuando está impedido. Que eso no quiere decir que no le encuentre la gracia en según qué casos, oiga, pero me pongo en su lugar. Me descojono, pero en su lugar.

Le doblo la ropa, le traigo agua, le acerco los pañuelos, le arropo, le doy besitos en la frente, le pido perdón cuando me tropiezo con la escayola sin querer, le doy mimitos, le hago rabiar enseñándole cosas desde la puerta pero, oiga, todo poniéndome en su lugar. Todo el rato. 
 
Que igual se me escapa un jijijiji de vez en cuando cuando le veo forcejear con las muletas para intentar ponerse de pie. O tengo que morder almohada para que no oiga las risas al ir a la pata coja a hacer pipi, pero con mucha empatía. Empatía, siempre.
 
Hasta que he visto la bota de mi tullidito ahí, solitaria, acusadora, diciéndome "tullidito", MIS COJONES TREINTA Y TRES. O igual no ha sido la bota, y era él, pidiendo amorosamente que le acercara las muletas. 


miércoles, 19 de febrero de 2014

Canas

- ...
- A ver, ¿qué te pasa?
- Ayer me di cuenta de una cosa.
- ¿Qué cosa?
- Nos hemos hecho muy mayores.
- HOST¿y por qué pensaste eso? ¿A qué viene eso AYER?
- Tienes muchas canas.
- Tengo la barba casi blanca desde hace años. Si te diste cuenta ayer tenemos que empezar a preocuparnos de verdad sobre lo de tu topez.
- No, que tienes muchas canas ahí.
- ¿Ahí? ¿Dónde es ahí?
- Tienes muchas canas ahí abajo.
- ...
- ¡En serio!
- (suspiro)
- ¿¿¿¡¡¡QUÉ!!!??? ¡¡¡No pasa nada, yo te quiero igual!!! Aunque lo tengas todo blanco como el abuelo de Heidi.
- (suspiro)
- ¿¿¿¡¡¡QUÉ!!!??? ¡¡¡DI ALGO!!!
- Si estabas pensando en lo mayores que nos hemos hecho mientras podías ver que tengo muchas canas ahí abajo voy a tener que esmerarme más.

martes, 3 de diciembre de 2013

El dinosaurio

Vuelta.

Y otra vuelta.

Y otra vuelta más.

- ¿Qué te pasa?

- Nada, duerme.

- Si no dejas de dar vueltas no puedo dormir. ¿Qué te pasa?

- Nada, no pasa nada. Duerme.

- Que no puedo, no me dejas con tanta vuelta.

- Hay demasiada luz.

- Baja la persiana.

- Nah, da igual, si no es por eso.


Vuelta.

Más vuelta.


- Son las cuatro y cinco. Tengo que dormir. ¿Qué c*ñ* te pasa?

- Es que respiras fuerte.

- Ya. Vete al sofá, no puedo hacer nada.

- ES QUE RONCAS COMO UN COCHINO JABALÍN, NENA, Y SE TE OYE DESDE LA CALLE. EL SOFÁ NO ESTÁ SUFICIENTEMENTE LEJOS. 

- Bueno... puedes irte si quieres (puchereando)...

- No, no te preocupes, ya dormiré cuando te vayas a trabajar. Smuaks.

- Cabrón...



Cuando volvió, a las cuatro de la tarde, el dinosaurio aún estaba respirando fuerte con la persiana subida.


miércoles, 12 de junio de 2013

El cuerpo

Un cuerpo desnudo sobre la cama. Boca abajo.

La luz de la calle entra por la ventana, tamizada por el estore. Sé que fuera la luz es blanca, pero dentro es azul. Sí, azul oscuro, casi negro. Es exactamente así.

Es esa luz que deja adivinar la silueta, sin apreciar los detalles. Esa luz que permite intuir los movimientos, dejando un levísimo halo alrededor. Leve, pero suficiente para percibir, exactamente, hacia dónde.

Recostada a un lado de la cama, justo en el borde, veo el borde de esa piel brillante en la oscuridad. Veo como se mueve la espalda, suave, acompasadamente. Juego a respirar al compás de la respiración que mueve la espalda. Juego y gano.

Veo la luz reflejada en las nalgas, en las piernas, en los pies. Me gustan los pies. ¿Me gustan estos pies? Me pregunto mientras repaso a oscuras cada centímetro de piel, para que no se me olvide nada. Para recordarlo todo.

Me acerco, despacito, para no deshacer el camino de la luz, que dibuja unas manos grandes de dedos fuertes, finos, precisos. A veces la mano acaricia la cama, dejando una estela fugaz a su paso.

Miro ese cuerpo dormido y pienso en otros cuerpos. Intento recordar si su piel brilla igual, si la luz es más viva, si el movimiento es igual de suave y... no me acuerdo. Todos parece el mismo cuerpo.

Y entonces me acerco aún más, hasta construir una sola silueta, con la esperanza de que sea el cuerpo que deseo.

Mi fetiche es un cuerpo desnudo sobre una cama.

martes, 11 de junio de 2013

Fetichismo

De alguna manera, más o menos retorcida, más o menos evidente, más o menos llamativa, más o menos frívola o intrascendente, creo que todos somos fetichistas.

Y es que a todos nos atraen determinados objetos especialmente, hasta el punto que consiguen que amemos el todo por la parte: desde el me gustan los chicos con barba de tres días o me ponen las mujeres con gafas hasta el yo, si no se me acerca con una chapa de Los Doors y unos pantalones de pana es que ni le dirijo la palabra.

No me refiero sólo a los disfraces de enfermera o al sobeteado bombero onfaya, qué va, me refiero a cosas más sutiles, más cotidianas. ¿No?

Venga, va, no se me esfuercen ahora en demostrarse a sí mismos que no es cierto, que ustedes no son fetichistas, porque no me lo creo. ¿Ese tironcillo en la ingle cuando ven la gota de sudor resbalando por la espalda de su señora, rondando descalza por casa en verano, con esos pantaloncitos cortos que le aprietan un poco, y la camiseta de tirantes sin sujetador? ¿Ese? Fetichismo. Ese aire juvenil y descarado, los pies desnudos, el ruido sordo que hacen al andar... 

O, señoras, ¿se han dado cuenta de que se les acumula especialmente el deseo cuando ven a su chico con la toalla enrollada mientras se afeita? Fetichismo. Sí, también. Las toallas enrolladas son muy sexis.

¿No le han pedido nunca a nadie que se recoja el pelo, o que no se lo recoja, que se deje las gafas, o la camisa, que se ponga un delantal o se lo quite, que...? ¿No han fantaseado nunca con esos pantalones, o esa ropa interior, esos tacones, esas medias, esa barba de varios días, ese...? ¿No? ¿En serio?

A ver si el fetichismo va a ser sólo cosa de rubias...

miércoles, 10 de abril de 2013

El rosa es un color

El rosa es un color fácil, tranquilo, que se acerca despacito, te acaricia la espalda y sopla el chocolate cuando está demasiado caliente.

El rosa es un color dócil, sumiso, discreto, silencioso casi siempre, aunque por dentro tiene un volcán siempre a punto de estallar.

El rosa es un color frágil, que se rompe con el uso. 



miércoles, 20 de marzo de 2013

Tu piel me hace llorar

Por las noches, cuando estás dormido, dibujo caracolas de mar sobre tu espalda con la luz que entra por la ventana. Sigo cuidadosamente los caminos de tu piel, los pliegues, las cicatrices... No me dejo ninguna, ni siquiera esa pequeñita que tienes casi en la nuca.

Voy despacito, para no salirme. Porque tú no lo sabes pero son caracolas mágicas que guardan conjuros protectores y deben ser perfectas. 

Y lo son. Son tan perfectas que si me acerco mucho se me olvida tu respiración acompasada y puedo escuchar el mar. Y suena tan vívido, tan real, que cojo aire e inspiro intensamente, muy intensamente, para sumergirme bajo las sábanas y nadar entre tus piernas.

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Caminar

Despierta. ¡Despierta! 

Mierda, llegas tarde otra vez. 

Dúchate. El agua un poco más fría, venga, necesitas despejarte. Oh, señor, la ducha matutina es una de las pocas cosas que podría, podría, convertirme a la verdadera fe. Corre. Sécate un poco más el pelo, que así estás siempre de mocosa. Llegas tarde. Otra vez. ¿Qué me pongo? Espero no tener que ir hoy a ningún sitio porque estos vaqueros no me dejan muy de seria pero no tengo tiempo de buscar nada más. ¡JODER! ¡No puede ser esta hora! ¿Qué me falta? La medicación, las hidratantes, atarme los zapatos y ponerme perfume y los pendientes, en el bus. ¡Venga, ya estamos! ¡SALIMOS!

Oh, espera, tengo que volver a entrar, he olvidado las gafas de sol.

Oh, espera. Las llaves del despacho.

Espera. Me he dejado el peine en el otro bolso...

Yes I’m gonna walk on the milky white way
Oh Lord some of these days
I'm gonna walk that milky white way
Some of these days well well well well

Teléfono. Correos. Leer. Más teléfono. Escribir. Contraseña. Usuario. Borrar. Más correos. Bronca. Hacer pipi. Más correos. Unas risas con el Gangman Style. Leer. Capuchino. Escribir. Dibujar. Leer. Escribir. Borrar. Escribir. Borrar. Responder. Respirar. Discutir. Respirar. Agua. Más agua.

I'm gonna walk up and take my stand
Gonna join that Christian band
I'm gonna walk on that milky white way
Oh Lord, some of these days

Sufrir. Teléfono. Correos. Puerta. Reunión. Más teléfono. Sonreír. Escribir. Más correos. Bronca. Más correos. Leer. Capuchino. Escribir. Dibujar. Leer. Escribir. Borrar. Escribir. Borrar. Hacer pipi. Responder. Escribir. Correos. Error 404. Teléfono. Nanananá.

I'm gonna tell my mother howdy, howdy,
Howdy when I get home
 Yes, I’m gonna tell my mother howdy,
When I get home well well well well
I'm gonna shake my mother's hand
I will shake her hands that day
That's when we walk on the milky white way
On some of these days

Recíbeme en la puerta. Sujétame contra la pared. Bésame. Muérdeme un poco. Quítame... quita... todo, quítalo todo, quítatelo todo... No te preocupes, puedo hacerlo por el camino. No, no me importa tener que buscarla mañana en el suelo, sobre el sofá, bajo la cama, en la cocina no entiendo cómo puede haber llegado hasta alí, la verdad, no te preocupes. Ya la encontraré.

Tenía frío, estaba muy cansada, he tenido un día horrible. Hace sólo veinte minutos mi vida era un infierno y ahora te noto pegado a mi cuerpo para darme calor. Si no te conociera diría que evitas los pies pero no me importa. A mis pies tampoco. Ven. Más. Pégate más. Entra. Ven.

I'm gonna meet god the father and god the son
Yes, I’m gonna meet god the father and god the son Well well well well
I'm gonna sit down and tell Him my troubles
About the world that I just came from
That's when we walk on the milky white way
Oh Lord, on some of these days

Vas a tener que dejarme unos calcetines, no encuentro mis medias y tengo que seguir caminando.
 

miércoles, 12 de diciembre de 2012

El Club de los Cinco: mis post favoritos de 2012

1. Tierra quemada
Ya tengo una edad. Me han pasado cosas en la vida, como a todo el mundo. Según me pille el día, unas veces me las tomo bien, otras regulero, otras como una drama queen del horror. Sin embargo, con honrosas excepciones, cuando pasa el tiempo soy capaz de sacar la historia más divertida del drama más terrible. Recuérdenme que les cuente algún día "Historias desde la UCI, volumen I y II", "Caca o muerte", "Levántate y anda" o "Treinta y seis puntos de sutura". LA BOMBA.

Humor negro. Espíritu de supervivencia. Mala leche. Llámenlo como quieran. Como me ponga, se descojonan.

Pero sin duda, vamos, que ni de lejos, la mejor historia de mi vida tiene que ver con un incendio doméstico que podía haber acabado en tragedia pero no. Este post está en mi top ten de todos los tiempos.
Imagen póstuma del huertito.


2. El mar, la mar, la puta playa
No sé por qué me fui un ratito. Tampoco sé por qué volví. Lo que sí sé es que, probablemente sin quererlo, la persona con la que me quemé tuvo parte de culpa, ya pueden ir tocándole las narices. Que no la nombro porque no sé si quiere cargar con esa responsabilidad, aunque se lo merezca, la muy POOTAH.

Volví directamente de la playa, quemada, salada y contenta. Y lo conté tan tranquilamente. En un post dulce, melancólico y cariñoso, y truly welcome back.

3. Málaga, qué hermosa eres y qué calor hace, cagonlaputa
Qué bien lo pasemos y qué de bailes nos peguemos... Qué bueno el Cartojal, que compañía más divertida y encantadora, que pedazo de anfitrionismos y que bonita es Málaga. y HOSTIAPUTA, qué calor.

Ah, y una cosita: bailamos ska en euskera. EN MÁLAGA. Si eso no es cosmopolitismo...

Prueba superada: unos días de vacaciones con bloguertuiteros/as de lujo. DE LUJO.


Cartojal on the rocks. Siempre bebes sólo dos vasos.

4. Te recuerdo
A mí es que me pasan estas cosas. True story.

En ese momento igual no tienen mucha gracia pero yo luego me acuerdo y me desorino. Normalmente en solitario, cuando sale lo de "te acuerdas aquel día que...", pero me desorino. Y siempre da para unas risas. 


5. De mear y esas cosas de profundidad
A veces, cuando conoces a una persona desde hace mucho tiempo, piensas que no puede sorprenderte. Es fácil caer en la soberbia y pensar que ya lo sabes todo, que no tiene secretos para ti.

Un día descubres que igual no es un secreto, pero hay muchas cosas que no sabes, hasta de las más cotidianas. Y ese día descubres que sigues teniendo ganas de descubrir cosas nuevas, que sigues teniendo curiosidad, que quizás nunca dejes de tenerla. Una bendición y una cruz a la vez, según el día.



Hoy es 12-12-12. Si se acaba el mundo o algo me pilla con la ropa por planchar pero con un post recopilatorio de 2012 que me ha gustado escribir. Caris.

sábado, 22 de septiembre de 2012

Tierra quemada

Based on a true story. VERY TRUE.


Hace unos meses una de mis amigas volvió de un tupper no se qué con unos regalitos sorpresa que le habían tocado por acoger el encuentro en su casa. Repartió y a mí me tocó una cajita de incienso afrodisíaco. El rollo es que el incienso tiene aroma de no se qué pollas flores y es para que te pongas cachondo. Como cuando lo de las ostras, pero sin caldito asqueroso.

A mí lo del incienso, pues ni fu ni fa, no me mola que mi casa huela a inglesia revenía, pero tenía curiosidad por saber a qué olía aquello y si tendría efecto. Qué mala es la curiosidad...

Tooootal, que pensé en probarlo cuando estuviera acompañada, porque ponerme cachonda con mi bicho... él no me dice cosas bonitas ni me acaricia la espalda después y lo del afrodisiacanismo es para eso ¿no?

El caso es que Aquiles me llama, me dice que viene a pasar la noche:

Hummmm... ocasión perfecta para probar el efecto del incienso cachondo...
Y, superlista como soy, rubia como la madre que me parió, enciendo una varita de incienso y la clavo en un macetero con tierra que iba a ser un huerto urbano pero que se murió, que dice mi madre que a veces aunque una planta se muere luego revive y yo le puse mucho amor a mi huerto urbano y quería que reviviera. Cuatro meses me parecen muchos para que los tomatitos vuelvan de entre los muertos pero siempre me resisto a desalojar a lo que fue un ser vivo*.

El caso es que, como decía, enciendo la varita de incienso y la clavo en el macetero, para ir haciendo ambiente. Que, oye, sería afrodisiacadísimo, pero yo me sentía igual. Ni más cachonda ni nada. Y ahí se queda.

Un rato después, nada más entrar en casa, Aquiles arrugó la nariz. 

- ¿A qué huele?
- A incienso. Afrodisíaco, ¿no te gusta?
- Pscheee... carga un poco el ambiente, ¿no?
- Es afrodisíaco (mode hot cat on).
- Ah, ¿sí? (mode hot cat on).
- Eso dicen...

Y eso.

Y más eso.

- Shhhhh... espera... ¿no hueles algo? Huele como a quemado...
- Mmnnooo... Será de la calle¿no?...

Y eso.

- No, espera, huele a quemado.
- Que no, que no puede ser... vaaa... que no pasa nada.

Y es...

- HUELE A QUEMADO, voy a ver.
- Joder, que manera de cortar el rollo que...
- ¡¡¡FUEGO!!! 

¡¡¡FUEGO!!! ¡¡¡VEN, HAY FUEGO!!!

Me quedé ahí, sin poder moverme, ¿cómo va a haber fuego? durante un segundo no hay nada que pueda ard que pareció un segundo. Busqué las gafas, ¡¡¡coño, el incienso!!! las zapatilas y me levanté.

MENOS MAL.

El comedor, iluminado por las farolas de la calle, estaba lleno de humo. LLENO. Muy Whitechapel.

Y había un macetero ardiendo. ARDIENDO. Muy Na Jordana todo.

Como todo el mundo sabe, cuando hay fuego no hay que abrir puertas o ventanas para que no entre más oxígeno y hay que tapar lo que está ardiendo precisamente por lo mismo. Por resumir, concepto clave: MENOS AIRE, MENOS OXÍGENO.

Así que, corrimos a subir los estores y a poner los ventiladores para que se fuera el humo, lo normal. Con un macetero ardiendo. Y lo siguiente que hicimos fue abrir todas las ventanas de la casa. Y luego, ya, correr a la cocina y vaciar un litro de agua en el macetero.

Vivo en una planta baja. Todas las ventanas de la casa estaban abiertas. Me imagino a una de esas señoras que sacan a pasear el perro a las tantas de la noche (que las hay), viendo correr a dos personas de mediana edad desnudas, muertas de risa, intentando apagar el fuego de una maceta, y me descojono.

Hasta que dejamos de descojonarnos tanto, porque aquello no se apagaba. Y lo mejor fue que llegó un momento que ya no cabía más agua ni en la maceta ni en la base para el sobrante y empezó a rebosar. Y en cuanto nos dábamos la vuelta para buscar más agua prendía de nuevo.

Todas las luces de la casa encendidas. Ventanas abiertas. Llamas. Humo. Agua. Tierra por todas partes. UN AQUELARRE, ESTO ES UN AQUELARRE.

Y, cuando parecía que todo se había acabado y nos relajábamos, volvía a avivarse algún rescoldo, salía humo de nuevo y vuelta a las carreritas.

Hasta que a Aquiles se le hincharon los cojones hartó, se puso los gayumbos, sacó el macetero al parque, escampó la tierra y vació encima un cubo de agua. Allí esperó hasta que estuvo seguro de que se había apagado completamente. En calzoncillos.

MI HÉROE.

Aún un poco cagados de miedo asustados volvimos a la cama.

- Hueles a concurso de paellas de pueblo.
- Tú también. Cabrón.
- ¿A la ducha?
- ¡A la ducha!


Y así fue como sobrevivimos a una catástrofe doméstica incendiaria que acabó en risas pero qué susto si pienso en lo que podría haber pasado.

¿Qué hemos aprendido?

1. No sabría explicar cómo pero hay tierra que arde.
2. No hay mejor afrodisíaco que una catástrofe doméstica.

* Recuérdenme que les cuente cuando se me murieron los peces, por favor.

miércoles, 2 de marzo de 2011

Villalcaba y Rubalobos

PRÓLOGO

Domingo por la tarde. Batman Forever*. Chándal y calcetines de borreguito. Bragas de cuello vuelto. Sofá y mantita. Colacao.


CAPÍTULO I

Chaaaaanananaaaaaana nanaaaa...
...
...
PLAS! PUM! naaaaanananaaaaananaaaaaaa
...
...
NO, PLEASE, NO!!!!
...
...
I'm Batman
...
...
CRASH! PATAPUM! SPLOASH!
...
...

- Ya está bien, no sigas moviendo las manos.
- ¡Si sólo me estoy subiendo las gafas!
- ¡Pero me estás poniendo cachondo! ¡¡¡PARA YA!!!
- ¡¡¡QUE SE ME CAEN LAS GAFAS!!!
- Villalobosvillalobosvillalobosvillalobos...
- ¿Qué haces?
- Tenía un plan. Pienso en la Villalobos, a ver si se me pasa el calentón.
- ¿Y eso? Mmmmm... ¿estás cachondo? A ver... ¡estás cachondo! ¡¡¡QUE ES BATMAN!!!
- ¡Para ya! He venido con la intención de ser bueno y ver una peli tranquilamente contigo y me gustaría terminarla... ¡Y TÚ NO PARAS DE MOVER LAS MANOS!
- ¡QUE SE ME CAÍAN LAS GAFAS, NENAZA! Y ¿ese era tu plan? ¿Decir "villalobos" para evitar ponerte cachondo?
- ...
- ¡Juas! ¡Pues vaya mierda de plan!
- También tengo un plan B.
- ¿Y...?
- Rubalcabarubalcabarubalcabarubalcaba...


EPÍLOGO

Chaaaaanananaaaaaana nanaaaa... tinonino ni tinonino ni CHIAAAAAANANONAAAAAANAAAAA...




* Algún día volveremos al tema "Batman" y por qué nunca se muere nadie en sus pelis excepto sus padres, joder, qué putada.


NOTA DE LA AUTORA: Un cariñoso saludo a los fanes de Villalobos y Rubalcaba que lleguen despistaos a esta página gracias a sus alertas de Gúguel. También a los responsables de sus campañas de imagen, que deberían estar orgullosos de que su esfuerzo y dedicación en la creación de líderes carismáticos y atractivos y desprestigio del contrario tengan tanto éxito, las de unos y las de otros.

miércoles, 20 de octubre de 2010

Las palabras son para usarlas

A mí retozar me recuerda a la hermana María cantando feliz en las montañas austríacas, con las mejillas arreboladas mientras el Capitán Von Trapp le mete mano por debajo de la falda. Retozar me evoca a esta hermana María rezando gozosa el rosario, con las calzas por las rodillas, mientras Von Trapp la penetra suavemente y le quita una brizna de hierba de la frente. Un beso casto en la nariz sella el acto de amor. A eso me recuerda lo de retozar*.

Echar un quiqui son Al y Peggy Bundy un sábado por la noche, después de una sobredosis de cerveza viendo el partido de lo que sea, cuando el precio por dormir a pierna suelta sin ver una cara de reproche es un poco de sexo rápido. Es la confluencia de comodidad, necesidad física de desahogo, conocimiento mutuo y zapatillas de ir por casa a los pies de la cama. Echar un quiqui (o kiki) va estupendamente con un pijama de franela y un despertador en la mesita de noche, mientras se oye El Larguero de fondo.

Hacer el amor es más serio, más intenso. Es como la mezcla perfecta de pureza, deseo, pasión, amor... en el mismo momento. Pienso en Francesca y Robert, o en cualquier pareja madura que se quiere con la pureza de los quince años, el deseo de los veinte, la pasión de los treinta y el amor eterno... eso es hacer el amor. Para hacer el amor hay que ser capaz de compartir la desnudez del alma y el cuerpo, con un colacao o una botella de champagne, da igual. Para hacer el amor lo mejor es desnudarse al compás de Marvin Gaye y dormir luego con Julie London de fondo. Y querer despertarse por la mañana con el mismo cuerpo desnudo al lado.

Y luego está follar. Lo bueno de follar es que todo está permitido, nunca hay nada fuera de lugar, nada inapropiado. Tan pronto es un deseo animal irrefrenable que mueve montañas como es lujuriosa desidia sobre la cama. Cuando se folla todo es posible. Da igual si es con un desconocido o con la pareja de uno desde hace veinte años. Da igual si es un momento de desenfreno o son horas lentas. Da igual si es en la cama de los padres o en la de los hijos. Da igual si una lleva tanga, vaqueros, negligée o uniforme. Se quita o se deja. Y punto. Cuando se folla todo es posible.

Follar es lo que hace Jonathan Harker con unas cuantas vampiras. Es Catherine Tramell disfrutando de Nick Curran hasta la muerte. Sí, follar es Nueve semanas y media.

Además, una no le susurra a su chorvo, en un momento de pasión, retózame, ladrón. Ni Mmmm... quiquéame. Y, si me apuran, si a más de uno le susurran Cariño, hazme el amor se les van las ganas. Ahora, tú susurras a un tío fóllame y, oye, palo de santo. Éxito seguro.

Total, que las palabras, aunque tengan mala reputación, son para usarlas. Usémoslas ¿no?




* Recordatorio: no decir retozar si no quiero ser recordada como una monja vestida con tela de cortina al ritmo de DO RE MI. Además, suena a faja de camal.