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lunes, 28 de septiembre de 2015

Me pregunto el por qué de todo pero no tengo paciencia para esperar a escuchar las respuestas.



Como si tuviera prisa por ir a algún sitio.



Como si tuviera miedo de que nadie fuera a responderme.

jueves, 23 de julio de 2015

Hombres crooner

No voy a explicar que es un crooner porque para eso está la wikipedia. Por eso y porque para mí es algo más, algo que va más allá del tipo de música o la estética. Un hombre crooner tiene actitud.

Da igual si es un tipo bajito, de clase media u origen humilde, un crooner es el rey sobre un escenario. No es una pose: es el rey. Y conseguirá que todo el mundo se lo crea y le trate como lo que es: el rey, primus inter pares, el que lo merece todo aunque no sea el mejor.



Un crooner es un hedonista, es un tipo que se permite el lujo de cantar su canción fetiche de manera diferente cada vez, creando así un regalo con cada aparición. Porque todo él es un regalo.



Un crooner es canalla, pendenciero, atrevido, soberbio y engreído. O quizás no. No tiene por qué serlo, sólo tiene que parecerlo.


Un crooner es un líder, es el hombre al frente de la big band y las coristas, el que dirige aunque no quiera, el que tiene seguidores cuando aún no saben que lo son. 

Quizás no sea el más guapo, ni el que mejor canta, ni el más cachas ni el más nada. Simplemente, es la luna cuando eclipsa al sol, y el sol que brilla a mediodía en verano.



Un crooner  es la persona que algunos creen que quieren ser y los demás temen que sea.

miércoles, 11 de marzo de 2015

Nada

Yo soñaba cada día poder alcanzar la playa 
Y ahora está tan cerca, casi ya la puedo oler 
Y espero cada vez más próximo al final 
Ya puedo sentir tierra seca tras la arena mojada. 

Y no me da la gana de pensar que nada es para siempre 
Si esta canción se acaba que acabe el mundo para todos 
Todos somos nada sin las palabras dime qué nos queda. 

Y vuelven algunas rimas a mi mente cansada 
Partes de guiones que creía olvidadas 
Melodías que una vez pensé que iba a perder 
Se tornan ahora bellas y valientes sinfonías. 

Y hace tiempo que yo ya me fui, yo siempre me estoy yendo 
Pero siempre estoy contigo
aunque a veces pienses que no hay nada 
Cuando me quedo mirando como si estuviera ausente 
Es porque estoy viajando, no pienses que voy a perderme. 

Sí, ya sé que el mundo seguirá girando 
cuando ya no quede nada 
Y nosotros vaguemos por la historia 
como simples hombres solitarios 
Reyes que perdieron todo, 
todo lo que tanto amaban por quererlo demasiado 

Y lo intento cada día ser todo lo que había imaginado 
Y me encuentro que la vida siempre tiene algo preparado 
Que supera cualquiera de mis fantasías 
Nada comparado con lo que realmente sucedía 

Yo soñaba cada día poder alcanzar la playa 
Yo soñaba cada día poder alcanzar la playa




Xoel López, Tierra.

lunes, 10 de febrero de 2014

Dime que no es nada

Si hubiera seguido llorando por ti habría tenido que dejar de quererte.

lunes, 16 de diciembre de 2013

Cinco años

Hoy este blog cumple cinco años. Y un lustro es un momento tan bueno como otro cualquiera para hacer balance. 

En estos cinco años he cambiado de dirección, de plantilla, de avatar, de nombre... varias veces. Lo dejé un ratito y volví. He provocado un par de black outs fruto de la histeria y, aunque ahora me arrepiento, no voy a volver atrás, porque ya me gusta donde estoy. La he cagado con la cosa técnica un trillón de veces pero es que una es rubia y, qué quieren no da para más. A pesar de todos estos cambios, de la incoherencia de muchos de ellos, ustedes han estado ahí, leyendo, comentando, dando amor. Porque dan amor, que lo sepan. ¿Se han ido ustedes? No. Ahí siguen, dando amor.

En estos cinco años he conocido a personas maravillosas gracias a este espacio y, aunque cuando empecé no podía siquiera imaginarlo, a algunas de esas personas puedo considerarlas amigas, pero de verdad, que han hecho caca en mi casa, o yo en la suya, y eso une mucho. 

En estos cinco años he contado tantas cosas que a veces tengo la impresión de que ustedes me conocen mejor que yo misma. Pero luego me pongo a escribir y me doy cuenta de que no, de que no he contado casi nada, de que hay muchas cosas que no quiero contar, o no puedo, o no me sale...  y que quizás esto se queda cojo. Pero no, es lo que tiene que ser. Porque un blog, al menos este, es sólo una parte. No sé si la mejor, la más amable, la menos vergonzante... es sólo una parte.

Para explotar las otras partes he tenido (y tengo) devaneos, con otros blogs, lo confieso. A veces he tenido la sensación de que se me quedaba pequeño y he salido a echar unas canas a los aires. Y se me ocupa tanto el tiempo con las otras cosas que lo abandono un poco y me siento culpable, como si estuviera poniéndole con cuernos. Me siento así: como si estuviera engañándole. Pero siempre vuelvo. Como un señor que se cepilla esporádicamente a una prójima por la excitación de la novedad pero siempre vuelve a dormir con su mujer.

Y vuelvo porque es aquí donde me siento como en mi casa, porque es mi casa, y porque están ustedes, que lo tenía que decir aunque parezca una folclórica.  

Gracias por estos cinco años de felicidad bloguera. Muchas gracias.

martes, 16 de julio de 2013

La columna de la derecha

Las desgracias nunca vienen solas.
Anónimo
Esto debería ser el eslogan de Youtube que, como todo el mundo sabe, es esa trampa mortal en la que uno sabe cuándo entra pero nunca podría garantizar la hora de salir, con un error de más/menos 186 minutos. Que, hay que ver, por favor, demos un aplauso al hijodelagranputa procrastinador que pensó "voy a crear una red donde cualquiera pueda subir vídeos de cualquier cosa o artista, que fijo que lo peto"

Y vaya si lo petó...

A ver, que hablábamos de Youtube. 

Yo tengo una relación de amor-odio-muerte con Youtube. Como no soy nada obsesivo-compulsiva ni poliadicta ni curiosa ni masoquista ni nada, los enlaces de la columna de la derecha no significan nada para mí, puedo dejarlos cuando quiera y tengo que pincharlos todos.

Y así es como a veces me sumerjo en sitios en los que de normal ni mearía: los flashmob wedding proposals, los vídeos de Tyra Banks, las actuaciones de Britains got talent, las operaciones de estética fallidas de las celebridades, las japonesas que se maquillan como Candy y esas cosas... y los vídeos de canciones que me suenan de cuando era pequeña y mi padre llevaba un magnetofón en el coche y que no tienen fin, porque fui pequeña muchos años. 

Empecé a fijarme en las letras ya de bastante mayor, por culpa de Youtube. Supongo que algunas de ellas no las había escuchado en 30 años o así y descubrirlas de nuevo fue... cuanto menos curioso. Casi tanto como darme cuenta que aún me las sé enteras. Sí, doy pena.

Pero no puedo evitarlo. Me encantan esos bodrios setentochenteros de música ligera. Nunca las añadiría a una de mis listas de reproducción pero una vez estoy dentro no puedo salir. Pero como todo el mundo ¿no? NO ES POSIBLE SALIR DE AHÍ.

Y no es posible salir porque MOLAN MOGOLLÓN.


¿Quién coño es Charly? ¿Es una metáfora y este tipo recogió a una prostituta drogadicta que pasó el mono en su casa y luego se largó? Aunque tiene toda la pinta de que Charly es, efectivamente, una paloma. ¿¿¿UNA PALOMA??? ¡¡¡QUÉ ASCO, MAN!!!



"Libertad de una señora, que ha pasado la treintena (...) ¿Señora que ha pasado la treintena? Mira, Miguel, vete a tomar por culo*.


"Hoy busco en la noche el sonido de tu voz y donde te escondes para llenarte de mí,  llenarme de ti, llenarme de ti". Mira, no lo entiendo, este lío de continente-contenido no lo entiendo. Y ¿qué habrá sido de este chico, pobre?


Lo siento mucho, la vida es asi. No la he inventado yo. Qué pedazo de cabrón, el italiano de las narices...



A mi madre no le gustaba que escuchara esta. Vete a saber, cosas de madres. A mí la canción me recordaba a Tippy Hedren...


Poca broma con este, que no bajó ni medio tono para cantar en directo y casi se muere varias veces en las flores y aún está cantando lo mismo. Los siglos pasan sólo para algunos.

Y entonces me canso de tanto maromo llorón y termino con mi favorita.



DE NADA. 

*Anónimo, este es impepinable, y lo sabes.

jueves, 13 de junio de 2013

La canción perfecta

Era tan feliz...

Sonreía todo el tiempo. Sonreía mientras recorría aquellas carreteras, de la mano de la persona a la que amaba, sin importar el polvo del camino, la lluvia, las penas, los pantalones raídos, las botas duras. Siempre sonreía porque estaba con él.

Cantaba porque sí, porque era feliz, porque no tenía nada que perder y tenía todo lo que necesitaba. Y no necesitaba mucho.

Sólo quería recorrer el mundo con él, sin pensar en nada, disfrutando del paisaje que veía a ambos lados de la carretera, de las flores en el pelo, de la hierba mojada bajo los pies, del ruido de la noche y el silencio del sol abrasador.

Sonreía y cantaba, sin pensar en nada. 

Hasta que él dejó de disfrutar y empezó a necesitar otras cosas y se fue, dejando el mañana vacío y esa sensación de que el mundo había cambiado para siempre porque él no iba a volver.


Es la canción perfecta

martes, 30 de abril de 2013

Música

Sil me pidió el otro día que escribiera sobre música. Y no se me ocurre qué. Es decir, no se me ocurre nada que no quede pastelón o una simple lista de canciones más favoritas o que significan algo para mí o algo así porque sería un post INTERMINABLE.

Y es que soy de esas niñas que todas las canciones le recuerdan algo. De esas a las que les sería más fácil cantar sus recuerdos que contarlos. Porque desde que tengo uso de razón...



... canto*. Y escucho música.

Siempre.

Recuerdo perfectamente el primer disco que me regaló mi padre, el azul 67-70 de los Beatles. Me recuerdo sentada en la cama escuchando una y otra vez aquel idioma raro que no entendía, buscando el significado de cada palabra de las letras porque quería saber qué decían. 

Y que el día que mis padres aceptaron que cambiara de colegio sonaba Marta tiene un marcapasos en el coche.

Y mi primer beso gorrinote con This is a man's world en un magnetofón, mientras intentaba concentrarme en todo lo que estaba pasando..

¡Oh! Y el primer disco que compré con el dinero que gané un verano recogiendo algarrobas: el Kick, de INXS. Aquel verano suspendí química, me enamorisqué del profesor particular y sufría amargamente mientras estudiaba castigada en casa escuchando I need you tonight en bucle.

Y las interminables horas de ensayo escuchando a Dire Straits o a Clapton que una tiene que soportar cuando festea con músicos., que aún se me contrae la ingle.

Y el viaje de fin de curso de COU, con el The sedds of love grabado en cinta, con un auricular en mi oreja y otro en el de mi churri las 24 horas de autobús... ah, Venecia... qué bonita es Venecia y qué coñazo me parece ahora ese disco y cuánto cariño le tengo...

Y la primera noche de sexo loco pecaminoso, sobre una moqueta, con pelusas volando por todas partes, y a Joe Cocker sonando refrito en el tocadiscos.

Y la noche de mi graduación, escuchando a Los Sencillos.

Y unas fiestas de verano en un festival de ska en un pueblo del que sólo recuerdo el váter de la fonda.

Y un día que canté Mercedes Benz y alguien me dijo que me quería. Y yo tuve que decirle que yo no y fue muy triste todo.

Y mi primera nómina de verdad (y esto le va a encantar a Newland) ¡ese momento! Ese momento de subidón, cuando llegué al banco con el cheque de la primera nómina, ingresé casi todo menos dos mil pesetas y fui al cortinglés a compar el disco de Agila para mi hermano pequeño, que ya era superfan, el pobre.

Y La Javanaise...

A ver si va a ser verdad que no se puede vivir sin música...



* Esta no soy yo. Es una versión en diferido más morenita.

martes, 26 de febrero de 2013

Lo siento

El ser humano tiene muchos defectos y... 

Qué coño, vamos a dejarnos de zarandajas, que ya sabemos todos que hemos venido a hablar de mi libro.

Tengo muchos defectos. No podría decidirme entre el que me causa más problemas o el que perturba más mi paz interior. Los odio todos por igual, aunque va a días.

Normalmente, los que más me molestan son los que interfieren en el desarrollo adecuado* de mi relación con los demás. Sí, esos que provocan malentendidos, enfados y soplapolleces con otras personas. Casi siempre me llevan a pensar que lo mejor sería que esas personas con las que tengo conflictos estarían mejor muertas, y casi siempre lo digo en serio. Claro que, a poco que me pare a pensar, me doy cuenta de que sería fácilmente un arma de destrucción masiva y que me quedaría sin nadie que me cocinara, así que tiendo a bajar el listón y me limito a apartar de mi camino a esas personas que molestan a mis defectos.

Quizás apartar es una palabra demasiado suave: borro a esas personas de mi vida. Puff. Game over.

Y a veces me arrepiento. Y soy consciente de que no hay vuelta atrás porque he quemado tantos barcos que es imposible cruzar el océano de desencuentros que nos separa**. Y me da tanta vergüenza que me quedo sin hacer nada, lamentándome de vez en cuando de lo que podía haber vuelto a ser y sé que nunca será.

Sé que a veces sería relativamente fácil empezar con un "lo siento mucho, no volverá a ocurrir" de corazón, porque no todas las personas son tan cerriles como una servidora. Pero también sé que, probablemente, nunca lo diga.

Y cantando no vale casi nunca.


Brenda Lee, I'm sorry


* Léase adecuado para mí.
** Aquí me he pasao de lirismo, creo.

domingo, 3 de febrero de 2013

Canciones bonitas II

Quiero ser lo mejor que le ha pasado a alguien en la vida. No pido tanto.

   

Ray Lamontagne You are the best thing

miércoles, 30 de enero de 2013

Canciones bonitas I

Oh there been times that I thought I couldn't last for long 
But now I think I'm able to carry on 
It's been a long, a long time coming 
But I know a change gonna come, oh yes it will 
Sam Cooke A change is gonna come

A veces pienso que no voy a poder aguantar mucho más. A veces no, muchas veces. Casi todos los días últimamente, hay que joderse pa no caerse. Otras, sin embargo, como hoy, ahora, me doy cuenta de que voy a ser capaz de seguir adelante, es lo que tiene no morirse, que a una no le queda más que vivir, sin dramatismos, oyes.

Y es que queda mucho por venir, que igual hay días que una se nubla un poco, pero son cosas que tiene la vida esta que no nos deja apagarnos un ratito y resetear, no, joder, CAGONLOSTIAPUTA, que una tiene que levantarse al día siguiente y hacer las cosas que le tocan. Y hay muchas cosas por hacer, a ver si se creen que esto se mueve solo... pero es que hoy, ahora, es otro día, y sé que algo va a cambiar, algo pasará que hará que este día sea diferente aunque parezca la misma mierda.

Oh, sí, algo va a cambiar, de eso estoy segura. ¿Ustedes no? El cambio es inevitable. Ya se lo voy contando, si eso.


Gracias, @Cuervajo, por tu inspiración.

lunes, 31 de diciembre de 2012

Feliz dosmiltrece

Es curioso cómo pasar de un día a otro, algo que pasa, como mínimo, todos los días, de repente se convierte en un acontecimiento digno de plantar calzoncillos rojos con ojos a señores hechos y derechos. Shit up, little parrot.

Cosas de las tradiciones, dicen. Un día es un día, dicen.

La cuestión es que parece (parece sólo, OJOCUIDAO) que aprovechamos cualquier ocasión para tener una buena excusa para, entre otros:
1. Montar una fiesta del copón de mico.
2. Gastar.
3. Coger pedos tremendos.
4. Hacer el ridículo en grupo.
5. Ver caspa por la tele.
6. Ensayar la maniobra de Heimlinch con la tita por culpa de una uva sin pelar.
7. Ponernos hasta las cejas de comida.

A mí me parece bien. Todo. TODO. Cualquier cosa para tener sensación de ruptura con lo anterior, bueno o malo, y oportunidades para un nuevo comienzo. De lo que sea, aunque sea algo tan intrascendente como cambiar el número de año. 

Cambiar está bien. Sobre todo cuando una tiene la sensación de que se deja atrás un annus horribilis y que queda uno nuevecito, por estrenar. Y que es impar. Los años impares siempre son los mejores. Háganme caso, mucho mejores. Cambiemos de año con alegría, seguro que lo que viene es mejor.

Gordi y yo esperamos tenerles al otro lado un año más y, si es posible, face to face frente a una birrita o un café. Siempre que podamos, porque hacen nuestra vida un poco mejor todos los días. Gracias.

Feliz dosmiltrece. Feliz Año Nuevo.



viernes, 21 de diciembre de 2012

Si el mundo se acaba

Soy una mujer precavida. Si el mundo se acaba el 21 de diciembre de 2012 yo lo habré empezado frinkando. ¿Queda soez y fuera de lugar? Puede. ¿Podría haber elegido hacer algo mejor? A esa hora, no.

Como la Fle, habré ido a trabajar, sufriendo los mismos problemas logísticos de toooodos los días, quizás pensando en algún momento que, oye, mira, igual es la última vez que pasa, me encante y llegue más tarde aún. 

Si el mundo se acaba habré almorzado con algunos de mis mejores amigos, como cada viernes. Habré escuchado mi lista de canciones más favoritas del mundo, como cada mañana. Habré reído y llorado a partes iguales en el trabajo, como todos los días.

Y, de bonus track, mi jefe habrá organizado un aperitivo navideño, en ausencia de cena y amigo invisible, nos reiremos un rato de los últimos acontecimientos, cantaremos Call me maybe y perderemos un ratito con eso de que es Navidad, tenemos unos días de vacaciones y tal.

Si el mundo se acaba habré comido con mi familia y habré dormido la siesta rodeada de cojines y pies peludos del 43, como casi todos los viernes. Habré merendado un Colacao con mi madre en la cocina, después de poner los adornos navideños y ayudarle a recoger y planchar la ropa.

Si el mundo se acaba habré tomado una cerveza con mis amigas, me habré dado una ducha reparadora y habré salido a cenar y a tomar unas copas, pintá como una puerta, con mis maravillosísimos zapatos nuevos, no vaya a ser que la palme sin estrenarlos.

Si el mundo se acaba habré disfrutado un rato de amigos que están lejos a través del correo, del teléfono, de Tuiter, de Facebook, de Instagram, de este blog... Si el mundo se acaba el 21 de diciembre de 2012 me pilla con todo hecho, la verdad.

Si el mundo se acaba, como dice La Rizos, que me pille donde estoy ahora. Y en viernes.

Por si acaso, por si el mundo se acaba, quiero mi canción favorita:

martes, 18 de diciembre de 2012

Cosas

¿Por qué hay personas que nos gustan mucho en un momento (un día, una semana, un mes, un año) y luego dejan de gustarnos?

(minutos musicales)


Aquí podría acabar este post y esperar a que expusieran sus teorías pero es que yo tengo una, la cuala es la siguiente: nos separamos de las personas, dejamos de gustarnos, cuando dejamos de compartir cosas con ellas. Así de simple. Y de complicado.

"Cosas". Aficiones. Filias y fobias. Intereses. Ideología política, concepción espiritual de la vida o posicionamientos filosóficos. Recuerdos. Y cuantas más "cosas" tengamos en común, mejor. Nos sentiremos escuchados, comprendidos, apreciados, con nuestras rarezas compartidas. Acompañados. Sólo tengo una excepción para este criterio cuantitativo, en pro de uno cualitativo: hay personas con las que puede que no compartas muchas cosas, basta con una: el cariño. Vamos, quererse una jartá.

Cada dos meses o así como y paso la tarde con mis amigas.

Mis amigas.

Hablamos a gritos, nos interrumpimos, hacemos aspavientos para callarnos unas a otras, nos enzarzamos en discusiones estúpidas, frivolizamos, lloramos con las desgracias familiares... A veces las miro, ligeramente achispadas por los carajillos, y soy muy consciente de que no tengo nada en común con esas mujeres casadas y con hijos, con vidas difíciles pero razonablemente felices. Ellas también lo son. Pero nos queremos.

Afortunadamente, en estos casos compartir muchas cosas deja de tener sentido. Basta con compartir una.

Menos mal. MENOS MAL.

martes, 11 de diciembre de 2012

El Club de los Cinco: canciones que me han puesto contenta en 2012

1. Fun, We are young


No suelo escuchar música en la radio ergo no me entero de nada.

Un día iba en coche con una amiga y sonó. Estábamos hablando de algo trascendente, siempre hablamos de cosas trascendentes. Hice que se callara y la escuchamos una y otra vez, hasta que amenazó con dejarme en la primera gasolinera.

Me gustan las melodías ascendentes, polifónicas, rotundas. Me gustan las melodías atronadoras que podrían acompañarme mientras bajo emplumada y enjoyada por una escalera de veinte escalones, decorada por miles de luces, bailarinas y telones de terciopelo rojo.

Me gusta.


2. Dan Auerbach, Heartbroken, In Disrepair



Pueden culpar a hermano pequeño. La persona más importante de mi vida aunque, curiosamente, nunca hablo de él aquí. Sí, curioso...

A lo que iba.

Hermano pequeño es quien se preocupa de que no sea una asilvestrada musical, de que vaya conjuntada por la vida, de que vaya a comprar papel higiénico y esas cosas mundanas, de que tenga vida social cuando estoy ameba, de que no muera de pena por las noches...

Es mi sol. Y me manda canciones por guasap y luego me interroga sobre ellas, porque le hace feliz que me gusten sus descubrimientos.

Luego me machaca durante semanas en el coche pero se lo tengo que perdonar, qué quieren, la carne es débil.


3. Groove Armada, At the river

 

Me la descubrió Bereni-C. Me ha acompañado todo el verano esa languidez, esa tranquilidad. Que me da paz, coño, que todo hay que decirlo. La he oído hasta la extenuación de quién me acompañara en ese momento.

Me gusta porque me recuerda a ella, a su esposo, a su pájaro, a su generosidad y su tarta de chocolate. Y porque fue la banda sonora de unos días de verano que va a costarme mucho olvidar. AMO esta canción.


4. Smile, Satellite Blues


Sábado, seis de la tarde. Cola de probadores de H & M en un centro comercial. Gordi en un probador y hermano pequeño (sí, otra vez, qué pasa) en otro. Smile en el hilo musical. Gordi, a medio vestir, sale del probador, entra en el de hermano pequeño, grita, enloquecida ¡PON EL SHAZAM ESE!

Hermano pequeño, curao de espanto, graba, detecta la canción, envía por guasap el nombre del grupo y la canción, tranquilamente. Mientras sigue probándose pantalones, rezonga, enfurruñao: esta va a ser una de esas canciones que no te pegan con la que vas a estar dando por culo hasta el infinito, lo veo.

Y hasta ahora ninguno de los dos hemos entendido por qué la tararero continuamente, pero es un sufrir.


5. Caribou, Odessa



Otra que no me pega nada y que llevo en el móvil, incomprensiblemente.

Me pregunto a menudo por qué me gustan canciones que no me pegan. Me pasa especialmente con la música más o menos electrónica, que me horroriza en general, hasta que un tema, por lo que sea, se me incrusta en el córtex y ya no dejo de escucharlo nunca. Me imagino con 80 años y tarareando esta, así lo digo.



Hay más, seguro, pero estas han sido descubrimientos de 2012 que ya están en mi lista de más amadas, porque me ponen contenta. Y cuando una canción me pone contenta, me pone mucho.

¿Y a ustedes, qué canciones les ponen contentos?

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Forever alone

Hoy he sido realmente consciente de que es altamente probable que pase la Nochevieja sola en casa.
 
No me apetecen los planes de mis amigos. No voy suelta de líquido. No estoy de humor. Y, aún así, me da pena.
 
¡OJOCUIDAO! No me da pena a mí sola, según parece. Que, HABER, sé que es una noche como cualquier otra, que está sobrevalorada, que parece que tengamos que pasarlo superbien cuando es una noche máBLABLABLA... Que sí, que me lo sé todo.
 
Y, aún así, me da pena de morir. Uf. Pienso que voy a pasar la Nochevieja sola en casa, bebiendo y endrogándome legalmente para darme menos cuenta de lo de forever alone y me dan los siete males de Egipto. Sí, lo pongo en cursiva porque es otro idioma pero duele lo mismo: FOREVER ALONE.
 
Lo peor es que tengo grandes recuerdos de las Nochesviejas. No de lo que ha pasado durante las noches, que no, no recuerdo casi ninguna, sino de lo que han provocado o de lo que me han traído, todo bueno. Y me da esa pena tonta pensar que no voy a tener recuerdos borrosos de este año, que no voy a tener que pensar en qué voy a ponerme o cómo voy a maquillarme.
 
¡DIOS! Me doy una pena de mí misma que me doy hasta asco de gomitar.
 
Así que, o algún milagro navideño lo remedia o estaré lamentándome amargamente por las esquinas y pondré canciones tristes todo el rato para recordarme que esta Nochevieja va a ser el colofón perfecto del infecto, pestilente, asqueroso y olvidable 2012.

(Cortesía de Cuervajo)

¿Qué van a hacer ustedes en Nochevieja?

miércoles, 24 de octubre de 2012

Pienso en copla

Recuerdo con nostalgia las discusiones que tuve en la adolescencia con mi madre sobre música. Ella, muy de la copla, muy de flamenco, muy de bolero y muy de zarzuela, no acababa de entender de dónde venía mi afición a la música en raro: blues, pop inglés, algo de soul y de country, Michael Jackson, Elvis Presley y Madonna. Yo, en mi inocencia, intentaba explicarle por qué esas músicas en un idioma extraño eran mucho mejores que lo que escuchaba ella, que me parecía tan polvoriento y antiguo.
 
Como todas las familias, conseguimos llegar a una entente cordiale: cada una escuchaba lo que le daba la gana y si llegábamos al conflicto la que se ponía los cascos era yo, que ella era la madre, aunque yo ponía todo el rato cara de enfadada. Seh. En la intimidad de mi habitación. Muy de vencedora, todo.
 
El paso del tiempo ha hecho que mi universo musical se haya ampliado. No demasiado, un poco. Y, curiosamente, la copla ocupa ahora un lugar de excepción. Me gusta la copla. Me tranquilizan las cadencias, las melodías, las voces potentes y crispadas de las folclóricas. Me gusta ese sonido refrito que tienen algunas grabaciones. Las conozco perfectamente. A veces pienso que quizás el psicoanálisis explicaría este cambio porque me da seguridad, me recuerda a mi casa, a mi madre cantando en la cocina las peticiones de las vecinas, a los viajes en coche en familia, cantando todos a la vez. Tendría razón, pa qué darle más vueltas. El psicoanálisis es lo que tiene.
 
Así que, aceptado todo, pienso en copla. Hay días difíciles, tensos, de estos que a media tarde dudo entre ponerme a llorar o tirarme ventana abajo, que descuelgo el teléfono, me pongo los cascos, selecciono la carpeta "Mamá" y paso a pensar en copla. Hace que me sienta mejor
 
Ahora ya no discutimos por la música y mientras regamos las plantas de su balcón mi madre me canta Romance de la reina Mercedes, que es la que más me gusta. También me canta Tatuaje, que es una de sus favoritas, como @MamiRizosa, progenitora de la Rizos, una señora estupenda.