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miércoles, 30 de mayo de 2018

Alegrías chungas

Hoy me han alegrado mucho el día dos cosas bastante chungas que han pasado a otras personas. 

Esas personas me jodieron la vida en momentos muy sensibles de mi vida, fueron crueles, no tuvieron ni una pizca de empatía y decidieron castigarme arbitrariamente. 

Puedo engañarme diciéndome que me alegro por eso, por lo hijosdelagranputa que fueron conmigo, además de lo rencorosa que soy. 

O porque, de una manera visceral e irracional, aunque yo no he tenido nada que ver, es como si sintiera que el cosmos les devuelve su maldad. 

Sé que no es así, que seguramente les está explotando la cosa en las manos porque se sentían inmunes y han tentado demasiado a la suerte. 

Sé que el karma no tiene nada que ver. 

Sé que la ley de la compensación universal no existe, que los malos no siempre reciben de vuelta lo malo que merecen ni los buenos acaban bien. 

Pero soy tan simplita que me ha alegrado saber que esas personas van a tener que comer un poquito (o muchito) de la mierda que han ido esparciendo a su paso.


martes, 29 de mayo de 2018

Caballos y penes

El caballo. 

Qué animal más bonito. Y grande, fuerte, poderoso, noble, leal, inteligente, útil... Lo que se diga es poco. Qué bonitos los caballos. Todos, eh, sin distinción.

Es fiel compañero del ser humano desde hace un porrón de años. Milenios, diría. 

Desde tiempos immemoriales, el caballo ha sido un símbolo de poder y riqueza: quien tenía pasta cabalgaba y, quien no, pateaba los caminos. ¿Que uno era noble, o caballero? A galopar. ¿Que no tenía dónde caerse muerto? A pata.

Fíjate si han sido (y son) importantes, que los grandes hombre se han retratados sobre estos nobles animales y han quedado fetén. 

Napoleón con un caballo entre las piernas.


Y valen para todo, oye: para ayudar a poner pan en la mesa, para llevar de un sitio a otro, para acarrear las cosas pesadas, para pasear, para ganar carreras, para vencer en batallas, para conquistar, para demostrar la capacidad económica o el amor a los animales... que me recuerda a algo, pero ahora no caigo...

Y viriles... mira que son viriles los caballos. Que te pones al lao de un caballo y ¡PUMBA! 


En fin, ¿que qué me ha pegao ahora con los caballos?

Resulta que hay muchos señores que se ponen un caballo de foto de perfil en las redes de ligar. Pero muchos.

Y a mí lo que me llega es que, de alguna manera, se identifican, o quieren que les identifiquen, con todas esas cosas que transmiten los caballos: poder, gallardía, fuerza, nobleza, virilidad, penes descomunales...

Vamos, que es la leche que los tengas entre las piernas.





Y esto es sólo el principio.

lunes, 14 de mayo de 2018

La política y la música

Ayer discutí con varias personas por culpa de Eurovisión. Bueno, más bien, por lo que pasa y por lo que no pasa en Eurovisión.

Al parecer, a estas personas no les parece bien que se boicotee a los concursantes por las cosas políticas de los países a los que representan, porque la política debería estar al margen del eurocontes.

Por ejemplo, no se debería boicotear a Israel por su actuaciones en Oriente Medio o con los palestinos, porque no tiene nada ver con la música. Y no se debería boicotear a Rusia, que no permite que pasen banderas arcoiris porque que en Rusia pase lo que pasa con las personas homosexuales no tiene nada que ver con la música. 

Que no se debería mezclar la política con la música.

Que resulta que son los mismos que dicen que no se debería permitir a los conductores de metro hacer las huelgas en Fallas o vacaciones porque les joden las vacaciones a los usuarios y a eso no hay derecho, o que no se debería permitir que las manifestaciones bloquearan el centro porque hay más gente en la ciudad que se ve muy afectada y, oye, a eso no hay derecho.

Son los mismos que no mezclarían la política con nada, porque la política no les interesa.

Y dejé la discusión, porque dejaron de interesarme ellos.


jueves, 26 de abril de 2018

Herencias de mierda

Estoy viviendo de cerca una herencia y hay tantas cosas que no entiendo que me ha salido una roncha.

¿Por qué los herederos creen que se lo merecen, si el dinero o los bienes no son suyos, son de otro que se ha muerto?

¿Por qué todos los hijos creen que todos tienen que recibir lo mismo, exactamente, porque si no no es justo? 

¿Por qué personas que se quieren son capaces de odiarse por dinero que ni siquiera es suyo?

¿Qué gen obliga a los padres a querer a todos por igual, o a valorar lo que todos hacen por igual, y a ser ecuánimes? 

¿Qué problema hay en que un hijo o hija o cacatúa sea el preferido? 

¿Por qué los deudos (OJOCUIDADO, LOS DEUDOS) exigen que haya un reparto equitativo, si a lo mejor no son queridos equitativamente?

¿En qué momento se convierte una persona que creías razonable en un monstruo de seis cabezas cuando se trata de pasta? ¿Te has parado a pensar si el monstruo de seis cabezas eres tú?

¿Cómo es posible que las personas seamos tan ruines, tan mezquinas, tan llenas de mierda, cuando se trata de repartir el dinero y los bienes DE OTROS QUE SE HAN MUERTO? 

¿De verdad vale la pena luchar con uñas y dientes por lo que es tuyo (que no es tuyo, te lo van a dar por la patilla y probablemente no hayas hecho nada para ganarlo) y perder por el camino a tu familia? Que si tan chungos son, deberías habértelos quitado de encima hace mucho...

No sé, piénsatelo. Y recuerda que tú tampoco te lo vas a llevar contigo.

martes, 24 de abril de 2018

El club de la lucha

Comparto clase de inglés con tres señoras jubiladas y tres muchachos recién salidos de la Universidad. 

Una fiesta mundial de los estereotipos. De lo peor de los estereotipos.

Hay conversaciones muy curiosas. Y digo curiosas, por decir algo en algún sitio, porque allí tengo que callarme.

Las señoras desconfían de los jóvenes. Son de la escuela de yo soy muy moderna, PERO, cualquier tiempo pasado fue mejor, lo peor está por llegar, ya llegaréis a viejos y nos daréis la razón y la tecnología es un monstruo de tres cabezas que os ha convertido en inútiles, ignorantes, vagos y desagradecidos.

Los muchachos, con sus másteres, sus estudios universitarios y sus miles de seguidores en Instagram observan estupefactos y altaneros la resistencia al cambio de sus compañeras de clase, incapaces de debatir contra la ira de la tercera edad. No porque sean lo educados que dicen ser, justo antes de ponerlas a parir en voz baja, sino porque no saben qué significan algunas de las palabras que utilizan: hercúleo, divergente o heterodoxo no entran en su vocabulario.

Yo asisto divertida al club de la lucha, con la esperanza de no convertirme en una de ellas, y el terror de haber sido una de ellos a su edad.

Miro desde atrás, veo volar las lanzas y pienso en mis cosas.

Estoy aprendiendo un montón de inglés.

jueves, 22 de marzo de 2018

No seas cruel con tu ex


Tengo cientos de borradores de post escritos después de tensas conversaciones telefónicas con mi ex cuñada o con mi hermano, y nunca me he atrevido a publicarlos.

Supongo que es porque me duele tanto la situación que no acierto a expresar bien lo que me gustaría decir, por un lado, y porque no me gustaría que pasara por una generalización, por otro.

Y es que, cuando la ruptura tiene que ver con las cosas estas normales de desamor, cuernos, terceras o cuartas personas, incompatibilidades y eso, siempre me salen frases lapidarias tipo consejos, y soy consciente de que hay tantas situaciones dificilísimas que no puedo ni imaginar que me sobrepasa el tema y me da por pensar que quién soy yo pa dar consejos, que vaya paleta.

Porque es que, mira, una de esas frases lapidarias tiene que ver con la venganza:

Da igual lo mal que pienses que tu ex se ha portado contigo, no utilices a tus hijos para vengarte y hacer que sufra.

Porque usar a tus hijos contra alguien es de ser una mierda de persona que no merece vivir, para empezar. Y porque hacer sufrir a tu ex va a reflejarse en tus hijos. Ellos también van a sufrir. Igual no les sale ahora, que son pequeños y piensas que no van a darse cuenta (equivocadamente) pero sí saldrá toda esa mierda algún día. Que no son tontos y se dan cuenta de todo. Lo decimos a menudo pero luego no lo tenemos en cuenta.

Otra de las frases lapidarias que me sale tiene que ver con el olvido y pasar página:

No puedes cambiar lo que ha pasado, rompe, olvida lo anterior y empieza tu vida diferente, teniendo en cuenta que tu ex sigue siendo el padre/madre de tus hijos.

El rencor no vale pa ná. Andar con que tú me hiciste, y yo no te hice y tú no sé qué y no sé cuántos... es una puta mierda. Es de patio de colegio. Lo malo que has pasado va a seguir ahí, y mira la mierda en la que te ha convertido. ¿En serio quieres seguir manteniendo eso dentro? Imagina lo que va a hacer de ti dentro de unos años: una persona amargada que está criando a personitas que también serán rencorosas y amargadas. ¿De verdad quieres eso? ¿DE VERDAD?

Joder, que ya somos mayores: ha salido mal, tienes unos hijos estupendos que no tienen por qué perder a su padre o madre además de su familia. Ponte las pilas y madura, coñe.

También me sale lo de:

No seas cruel porque sí, no hagas cosas sólo por joder, aunque pienses que tu ex sí las hace, porque entras en un bucle de rencor y sufrimiento que nunca acabará.

Devolver las putadas nunca ha sido una buena idea, nunca, NUNCA. No puedes llegar a saber hasta dónde es capaz de llegar la otra persona si la llevas a su límite. Y puedes encontrarte con sorpresas muy desagradables que no podrás devolver.

Y, mi favorita:

Vive y deja vivir, pero de verdad. No te entrometas, no malmetas, no hagas que tus hijos tengan que elegir.

Hay quien igual dice que es más fácil decirlo que hacerlo, que si yo supiera...

Pues me da igual si es difícil. ¿No dices que lo haces todo por tus hijos? Pues, para empezar, haz que se sientan queridos y protegidos. Haz que no estén en medio de una guerra. Haz que entiendan que dejar de querer a alguien, o dejar de convivir con alguien, no tiene por que ser sinónimo de odio, rencor y sufrimiento. haz que tus hijos se sientan orgullosos de sus padres toda la vida.

Y, mira, si tienes la mala suerte de que tu ex pareja no está por la labor, y sigue con su guerra, busca ayuda profesional para llevarlo de la mejor manera posible, y para no tener que pedir perdón nunca a tus hijos por haber contribuido a que su infancia fuera una mierda.

Si escribiera un post sobre rupturas, tratar exes e hijos me saldrían frases de estas y, seamos francos, sería una mierda de consejos para mundos con unicornios rosas que vomitan arcoiris. Y, CLARO

viernes, 9 de marzo de 2018

El día después

Miles, millones de mujeres y hombres nos hemos manifestado en todo el país reclamando igualdad.

En el siglo XXI.

Y lo que nos queda. Y lo que les queda a muchas que lo tienen mucho peor que nosotras en nuestro dramita del primer mundo.

Vale, ya está, ya nos hemos manifestado.

¿Y ahora qué?

Pues el día después es igual que el de antes: un cliente me llama cariño, me aprieta el brazo, yo lo aparto y me pide perdón. Y luego me pregunta que qué tal la manifestación de ayer.

El día después es igual que todos, desesperanzador, así que decido enfocar mi atención en los niños y niñas que nos acompañaron ayer durante unas horas, educados por mujeres conscientes de que las cosas tienen que cambiar, y de que el cambio está en sus manos.

Padres, madres, sois los responsables de la educación de vuestros hijos. Así que sois los responsables de nuestro futuro.

Que la fuerza os acompañe.

miércoles, 7 de marzo de 2018

Lo del 8 de marzo #huelgafeminista


Mañana hago huelga. 

He tenido que presionar a dos clientes para no poner reuniones el jueves, por apretado que esté el calendario. Tendré que trabajar más el fin de semana. Es lo que hay. Mañana hago huelga.

Ni siquiera estoy completamente de acuerdo con todos y cada uno de los argumentos, hay cosas que podría defender de varias maneras, tengo dudas , como siempre,... pero sí, hago huelga.

¿Servirá para algo? No creo, más allá de gritar mucho y poner en la agenda lo de la desigualdad entre hombres y mujeres, y de manera como muy superficial y temporal.

¿Respeto la decisión de no secundarla? Por supuesto, faltaría más. Hasta ahí podríamos llegar.

¿Respeto a las mujeres que deciden no secundarla? Pues depende a quién, según las circunstancias, igual un poco menos.

¿Estoy dispuesta a debatir y hablar con ellas sobre esta cuestión? Pues así, en frío, no, porque me ha cansao y me da grima casi todo el tiempo. Resulta que me he dado cuenta de que no me interesan nada las opiniones basadas en la experiencia personal cuando estamos hablando de más de la mitad de las personas. MÁS DE LA MITAD.

Y me parece poco solidario y con poca visión de futuro y un montón de cosas más.

Así que:

Si nunca te has sentido discriminada por ser mujer, enhorabuena.

Si nunca te has sentido acosada o violentada en una discoteca, si nunca has sentido miedo al volver de fiesta por la noche, enhorabuena.

Si nunca has tenido que gritar en tu propia cama para asustar a un hombre que piensa que tú no tienes derecho a arrepentirte y él sí lo tiene a follarte, enhorabuena.

Si nunca te han preguntado si pensabas tener hijos en una entrevista para un puesto de mucha dedicación, enhorabuena.

Si nunca te han llamado golfa, zorra o puta por follar con quien y cuando quieres, enhorabuena.

Si nunca has tenido que pensar cómo disimular la mejilla roja por un bofetón, enhorabuena.

Si nunca has tenido que salir discretamente de una cena de negocios, cuando con los gin tonics escuchas en un susurro “… las putas?”, enhorabuena.

Si un desconocido no te ha llamado chiquilla, nena, cariño, guapa, bonita en un ambiente laboral, cuando podía haberte preguntado tu nombre, enhorabuena.

Si no has visto a señores y señores pasar por delante de ti y cobrar más por la misma categoría y el mismo trabajo, enhorabuena.

Si nunca has tenido que escuchar lo de "feminismo no porque es que hay mujeres que [nosequé mierdas chungas indefendibles que hacen las mujeres y que no pintan nada en esta conversación]", enhorabuena. 

Si nunca te han dicho algo habrás hecho, es que vas provocando, lo estás pidiendo a gritos, mujer tenía que serse te va a pasar el arroz..., enhorabuena.

Enhorabuena, en serio.

Eres una privilegiada, una rara avis en un mar de mierda. No sé cómo o dónde lo has conseguido pero deberías compartir con el mundo tu experiencia para replicarla hasta el infinito. Que te den el premio Nobel, el BAFTA, el Pulitzer y el Bunyol d'Or, POR FAVOR!!!

O, espera, a lo mejor es que no te has dado cuenta o no le has dado importancia a según qué cosas y resulta que sí, que lo de ser mujer sí era la razón. 

Decir que las mujeres no sufrimos el machismo, o que el machismo no existe, simplemente porque tú no sientes haberlo sufrido es de ser muy necia y muy obtusa*, así que no, no me interesa lo que opinas sobre este tema.


* Espera, necia, obtusa e imbécil.

miércoles, 14 de febrero de 2018

El amor es

El amor es esa infinita, desinteresada, confiada, incondicional, comprometida, presente cosa con plumas que si se la pasas a otro/a que no sea tu pareja entre las piernas y se moja, y tú te has dado cuenta de que se moja, se acaba a hostias.

Como cosa bonita, es tirando a regulera.

Feliz día del amor.

lunes, 29 de enero de 2018

Listas de cosas

Hace unos días una de mis amigas me mandó una foto de una carta que le escribí cuando tendríamos unos 18 años o así.

Nos reímos mucho y, casi sin pensar, me puse a buscar cartas y cosas de esas de cuando era pequeña. Y encontré los diarios.

QUÉ ERROR.

Al parecer, cuando tenía unos 18 años estaba "enamorada hasta la médula" y era "absolutamente feliz" porque sabía que iba a pasar el resto de mi vida con mi novio. Según mis propias palabras, "nos queremos tanto que da hasta un poco de miedo, porque haríamos cualquier cosa el uno por el otro". Hicimos muchas cosas el uno por el otro, sí, incluidas algunas relacionadas con joder el resto de la existencia y eso.

Al parecer, también, estaba cagada de miedo porque nunca iba a aprobar selectivo: "hay gente que me dice que soy muy inteligente, y me da mucha vergüenza porque es mentira", y cuando saqué notaza era porque "era súperfacil". No sé de donde saqué lo de que era un auténtico zoquete pero lo he tenido muy arraigado hasta... hasta ahora, creo.

A los 18 años estaba segura de en qué iba a trabajar siempre, porque era mi vocación, y ni me planteaba otras opciones. Dos años. Dos años trabajé en eso que era mi vocación.

Pero lo que me pareció más triste de todo era que hacía listas de cosas que me preocupaban mucho pero no hablaba con nadie.

Eran listas muy tristes, que muestran claramente, a una joven superada por el mundo que se siente un fraude, que lo único que quiere es que nadie se dé cuenta de en qué está pensando o qué le preocupa, porque no conoce a nadie que parezca preocupado por las mismas cosas que ella.

No me acordaba de eso. 

Y, es curioso, porque así es justo cómo empezó este blog: hablando de cosas que nunca hablaba con nadie.

Hay cosas que, mira, somos como somos y es muy difícil cambiar algunas cosas, qué quieres que te diga: sigo siendo muy de listas.

Aunque ahora, si tuviera que hacer una lista de cosas que nunca hablo con nadie, creo que no tendría nada que escribir.

domingo, 31 de diciembre de 2017

Feliz Año Nuevo

Yo no soy muy de listas pero, mira, de rutinas, sí.

Hace unos días empecé a escribir una lista de cosas que había aprendido este año para este post. De diecisiete cosas, para ser exactos, porque, chica, llámame virgo, pero todo tiene su por qué.

Resulta que tengo la sensación de que el 2017 ha sido EL año, ese que ha marcado un antes y un después en mi vida, y quería recordar bien por qué, así que empecé a escribir, y va y cuando me di cuenta llevaba más de diecisiete cosas. Y, lo mejor de todo, todas esas cosas me hicieron sonreír.

Pero no puede ser. No pueden ser veintiocho ni treinta. ¿En qué año estamos? Pues eso. Diecisiete.

Mmmmm... aquí igual se me quitó un poco la sonrisa. Supongo que fruncí el ceño. Puedo imaginar mi cara de reprobación.

Pasé un ratito releyendo... y al final me di cuenta de que daba igual cuántas cosas chulas he aprendido este año, porque hay unas pocas que no se me van a olvidar nunca:

  • He descubierto que sí puedo enamorarme otra vez. Me pilló tan desprevenida que se me fue el santo al cielo y me dio exactamente igual no ser correspondida por querido escritor. Ojalá pudiera decirle alguna vez lo mucho que ha significado para mí sin haber significado nada.
  • En la vida pasan cosas chungas, muy chungas, que me tengo que comer con patatitas. Muchas son inevitables, no puedo tener el control sobre ninguna de sus variables, pero sí puedo decidir sobre cómo permito que me afecten todas esas mierdas. Y, ah, amiguis, esto esto es muy importante: cómo permito que me afecten. Y luego hay otras sobre las que sí tengo algo que decir. Pues, en esas, voy a decir lo que quiero, y a hacer lo que me haga sentir bien. Hasta ahora está funcionando y estoy tan flipada que soy de esas asquerosas que voy sonriendo por la calle.
  • Damos a los demás lo que nos dan. Y viceversa. Si damos amor y buen rollo eso es lo que nos devuelven. Si sentimos que no nos dan lo que creemos que merecemos, a lo mejor no estamos dando lo que creemos que damos. Si sentimos que no nos dan nada, a lo mejor no estamos dando nada. 
  • No hay que estirar de los hilos de las underwear.
Se acaba un año tan raro y chispeante que casi me da un poco de rabia, si no fuera porque me muero de curiosidad por saber cómo va a ser el 2018.

Os deseo lo mejor.

Feliz Año Nuevo. 

sábado, 30 de diciembre de 2017

Del lado que me hace bien

Hay dos tipos de personas: las que hacen grupos de personas y las que no.

Es inevitable: identificamos a las personas en grupos, de manera instintiva, porque nos ayuda a tomar decisiones. A veces parece una gilipollez, porque meteríamos a uno en doscientos cincuenta grupos, o porque tan pronto uno es de un grupo cuando al momento lo colocaríamos en el opuesto pero, mira, ya forma parte de otro grupo en nuestra cabecita, en el grupo de los que cambian de opinión.

O con quienes quieres estar siempre y con quienes es mejor no estar.

O en el de los que confías y en los que no.

O el de con los que te irías de fiesta y a los que no tocarías ni con un palo.

O el de los que te apetecería conocer más y los que no te habías dado cuenta de que existían hasta que se han presentado en tu puerta vestidos de Lady Gaga.

O los que presentarías a tus padres y los que abandonas en la otra acera si ves a alguien conocido.

O los que te follESOS.

Tenemos que ser conscientes de que siempre formamos parte de un grupo para los demás, y que, seguramente, eso llevará aparejadas algunas etiquetas con las que igual no nos sentimos cómodos, especialmente si no nos conocen mucho. Bah, ahí no pasa nada. ¿Qué me importa lo que piense de mí quien no me conoce? Es inevitable, y no pasa nada.

Pero claro, la cosa cambia con las personas a las que queremos. Ahí sí nos importa en qué grupo estamos. Ahí sí queremos estar en los grupos molones, cuantos más mejor.

De todos, el grupo más molón es el del grupo de personas que quieres saber que tienes cerca, que te quiere, que se preocupa por ti, que comparte cosas contigo, con el que te sientes seguro y cómodo siendo como quieres ser.

Hace unos días un amigo me dijo que estoy en ese grupo molón, que estoy del lado que le hace bien. Uno de esos amigos que igual no es consciente de lo mucho que me ha dado, porque no se lo digo de normal, y debería.

Gracias, newland23. Por todo. Por tu cariño y tu generosidad. Porque has traído a mi vida a personas maravillosas.

Tú también estás en el lado que me hace bien. 


EDITO:

Y esto es lo que pasa cuando le dices a las personas a las que quieres lo que significan para ti. Todo es bueno.

miércoles, 13 de diciembre de 2017

Derechos fundamentales

No, cari, no nos engañemos.

No existe el derecho universal a comer lo que tú quieres en cualquier restaurante. No existe el derecho universal, intransferible e inalienable, a encontrar en cualquier restaurante lo que quieres o puedes comer si eres vegano, celíaco, intolerante o alérgico.

El del restaurante, si es listo, detectará nuevos nichos de mercado, lo analizará y decidirá si ofrece menús para veganos, celíacos, intolerantes o alérgicos. ´

Lo que tú tienes es el derecho a decidir dónde vas a consumir. Lo demás, es mierda mental.

Tampoco existe el derecho universal a que el Ayuntamiento mantenga la línea de autobús que utilizas todos los días desde hace 20 años de puerta a puerta, porque, a lo mejor, el Ayuntamiento ha detectado que no es sostenible, y por eso cambia el itinerario y tienes que andar 500 metros más.

Es más, ni siquiera existe el derecho universal a que el ayuntamiento te lleve de sitio en sitio, si a eso vamos.

¿Puedes quejarte? Pues sí, pero con eso te quedas. Con eso y con no votar a ese gestor público que no te gusta pero, ¿derecho a que no cambien el itinerario de la línea de autobús que te viene bien? No, eso es mierda mental.

Y, ¡aguanta! ¿que me dices de tu derecho universal de decir lo que tú quieres, porque es tu opinión y tienes libertad de expresión? Ah, mira, ése sí existe, el de la libertad de expresión, el de decir lo que tú quieres porque es lo que opinas, no.

La libertad de expresión sí es un derecho fundamental del ser humano pero, cuidadín, porque acaba donde empiezan los derechos de los demás. Piensa lo que quieras pero si con lo que dices agredes a otra persona de las maneras tipificadas, agárrate que vienen curvas.

Y, ¿qué pasa con tu derecho universal fundamental a trabajar de lo tuyo y si no pues me enfado y no respiro? ¡¡¡Cari, que tampoco!!! Eso va con el mercado laboral, que ya discutiremos como está la cosa pero es que a lo mejor lo tuyo ya no hace falta, o hay más personas que trabajos de lo tuyo, o hay personas mejores que tú en lo tuyo.

Llámame loca, pero igual tienes que empezar a cambiar el chip y dejar de hablar de tu derecho a lo tuyo. Porque el derecho a lo mío de cada uno tiende a otras cosas.

Ah, oye, ya que estamos, olvídate del derecho universal a que alguien te quiera. ¡¡¡Sorpresa!!! No existe. No tienes derecho  a que te quieran. Indígnate todo lo que quieras. Enfádate con el mundo, con todo el mundo, pero ahí te quedas.

Que te quieran no es un derecho, es un regalo, un premio, una consideración.

Tienes derecho a otras cosas, que tienes que defender con uñas de dientes, para ti y para todos pero, cari, a que todos tus deseos sean satisfechos, pues, mira, no, no tienes derecho.

domingo, 26 de noviembre de 2017

Ropa para gordas II

Una, que es gorda de nacimiento, ha tenido la oportunidad de vivir la evolución del mercado de la moda desde hace muchos años.

Las cosas han cambiado mucho desde que tenía que conformarme con lo que me cabía a ahora, que puedo elegir más o menos fácilmente entre muchas cosas con las que me encuentro a gusto. Como todo el mundo, vaya: hay cosas que me apañan y cosas que no, no me quejo.

Bueno, sí, me quejo, pero no en el sentido de "tengo el derecho universal de encontrar de todo lo que a mí me gusta, de mi talla, y en el color que lo quiero". Me quejo de otra cosa. De una cosa que no entiendo, pero no por gorda, sino por curiosa.

¿Por qué hay empresas de producción masiva de ropa que tienen una línea diferente para gordas? Como H&M, Violeta, C&A, Adolfo Domínguez...

Quicir... entiendo que haya marcas específicas para gordas, igual que las hay para raperos, góticos, surferos o cosas así, si una empresa detecta un nicho de mercado y puede explotarlo, cojonudo. Y, claramente, la ropa a la moda para gordas es un nicho de mercado en expansión, si tenemos en cuenta cuánto ha crecido la oferta y, sobre todo, los índices de obesidad. Que cada vez hay más gordas muy gordas no es un secreto.

Pero, ¿por qué las empresas que hacen ropa de muchos estilos, así, en plan, globalización de la moda, de repente crean una línea diferente para gordas? ¿Por qué, simplemente, no amplían la misma línea hasta una 50 o 52 o, incluso, llámame loca, una 60?

Me pregunto con mucha curiosidad por qué se empeñan en señalarnos. Y he intentado analizarlo desde todos los puntos de vista que se me ocurren.

Las cuestiones técnicas son las más fáciles: programas las máquinas cortadoras y las cosedoras, y punto. Igual que se pasa de la XS a la XL, se puede pasar a la 52. ¿Que las prendas más grandes necesitan mucho más tejido ? Pues si supone un coste mucho más elevado lo imputas proporcionalmente a la prenda, pero igual que lo harías de una XS a una XL. En cualquier caso, estoy casi segura de que pagar 5 euros más por un pantalón de la 52 de la misma línea se vería menos mal que pagar 20 euros por un pantalón de una línea diferente.

En cuanto a almacenaje y distribución, están en los mismos almacenes y se reparten a los mismos sitios. No me jodas, ese no es el problema.

El proceso es exactamente el mismo para una prenda de la XS que para una prenda de la talla 52. Entonces, ¿por qué?

¿Por qué las marcas se toman la molestia de crear nuevas líneas de ropa? Y, espera, mucho mejor, ¿por qué las marcas se toman la molestia de crear nuevas líneas de ropa que no tienen nada que ver con la línea normal? ¿Por qué quieren que nos sintamos diferentes? ¿Por qué se empeñan en lanzar campañas para que todas nos sintamos bien con su ropa, pero a las gordas nos señalan con el dedo de gorda? ¿Por qué "sí, cari, tú también tienes que sentirte bien con mi ropa, pero con esta diferente, que es más horrorosa pero, eh, aún tendrías que dar las gracias de que nos hayamos acordado de ti"?

Y en esto estaba pensando ayer, mientras salía de la tienda con un vestido de una línea normal, mientras los vestidos para gordas me habían parecido de un horror empalable.

miércoles, 4 de octubre de 2017

Cosas que he aprendido

Hace justo un año estaba muy contenta porque cambiaba de trabajo, después de unos años muy difíciles.

Menos mal que estaba muy contenta. 

No ha salido bien.

Tenía un compañero-jefe (uno) y hemos sido incompatibles. Y, claro, así es difícil y ya no trabajo allí.

De esta experiencia he aprendido varias cosas que, si soy medianamente lista, recordaré en el futuro, y que comparto por si pueden servir a alguien:
  • Del amor al odio hay menos de un paso.
  • Es muy difícil pensar que no eres una mierda cuando todos los días te dicen que eres una mierda.
  • Es muy fácil dejar de pensar que eres una mierda cuando dejan de decírtelo.
  • Es normal no saber qué hacer cuando te encuentras en una situación desagradable nueva, no te machaques mientras aprendes cómo enfrentarte a ella.
  • Huir no es de cobardes, es de supervivientes.
  • Muchas veces, la primera impresión no vale para nada.
  • Nunca, nunca, NUNCA, hay que fiarse de alguien que dice a los demás que tienen que ser mejores personas.
  • Para tomar decisiones hay que estar dispuesto a cambiar, y a aceptar que lo que te espera puede que no sea perfecto.
  • Por mucha adaptación al medio de la que seas capaz, cuando eres un elemento nuevo el medio también tiene que adaptarse, aunque sea mínimamente. Si no, no hay nada que hacer.
Bonus track: Olvida rápido, que se queda la piel mucho mejor.

martes, 3 de octubre de 2017

Taras

Yo ya lo llevo escrito en la piel.

Y lo escribo en el blog.

Y lo grito, a veces.

No es verdad que decirlo te hace invencible. Sólo te hace ser consciente de que no lo eres.


¿Tú, qué taras tienes?

lunes, 25 de septiembre de 2017

Autoestima

autoestima.
De auto- y estima.

1. f. Valoración generalmente positiva de  mismo.

Hay muchas cosas que no entiendo de la autoestima.

En teoría, y según la RAE, tener autoestima es valorarse positivamente, ser consciente de que uno tiene capacidades para hacer cosas, a veces incluso muy bien.

Y aquí empiezan mis dudas.

¿Cómo sé si lo que yo creo que está bien no responde al estándar de bien socialmente aceptado? ¿Con qué estándar de bien tengo que comparar lo mío? ¿Debo no tener en cuenta cosas que hacen que mi autoestima sea regulera, y tener más en cuenta todas las demás o debo intentar cambiar esas cosas que meh? ¿Qué priorizo? ¿Debo tener la autoestima allá en lo alto no matter what o debo seguir con mis dudas? ¿Cómo sé si mi autoestima es alta o si aún puede subir más? ¿Necesito más y mejor o estoy bien así? ¿Va a adaptarse mi autoestima a mi evolución personal (que espero seguir teniendo) o voy a tener que seguir esforzándome para que todo encaje? Si tengo que seguir esforzándome, ¿significa que mi autoestima aún tiene recorrido? ¿Va a llegar un momento en el que me explote la cabeza con tó lo que me quiero? ¿Quiero eso o quiero seguir teniendo dudas? Si tengo dudas, sobre todo en la vida, ¿qué pasa con mi autoestima?

Y aquí ando.


miércoles, 20 de septiembre de 2017

Eres guapísimo

Una cosa que me flipa de las redes sociales es cómo se presenta cada uno.

En la Internet uno puede ser lo que quiera: puede presentarse con su jeta, con la cara de un famoso, con la de un dibujo animado, con una foto random...

Hay de quien anda hilando teorías sobre si la elección de una u otra imagen te dice cosas sobre cómo es esa persona. Personalmente, a mí me dice que ha elegido esa en concreto porque le ha parecido bien en ese momento, y que igual luego cambia de opinión. 

En las redes sociales de ligar, la elección de la imagen que te representa es especialmente importante. Tiene que llamar suficientemente la atención como para que alguien te elija, o para que, si tú eliges a alguien, no te rechace sólo por la imagen.

En mi experiencia, muchos hombres (que es mi negociado) no lo han entendido aún. Plantan fotos espantosas, como si las hubiera elegido su peor enemigo borracho de cazalla a salida de Puzzle un domingo a mediodía.

Luego se quejan amargamente de que nadie responde a sus mensajes, con lo educados y buenas personas que son. Se quejan de  que las mujeres somos frívolas y sólo nos interesamos por el aspecto, que pedimos a gritos que nos valoren por algo más que nuestro físico y luego no prestamos atención a los gordos, los feos o los que no salen con Ferraris. 

Se quejan de que las mujeres somos como la peste bubónica pero con push up en un sitio al que van a buscar mujeres.

LAS MUJERES SOMOS MALOTAS Y LO PEOR DE LA CREACIÓN.

Tengo la sensación de que, normalmente, estos no se comen un torrao, se frustran, y no se dan cuenta de que, además de que lo primero que vemos de ellos es la peor imagen posible, lo segundo es una ristra de mensajes pasivo-agresivos, llenos de rencor contra el género femenino que provoca el bloqueo inmediato.

¿El bloqueo es porque son gordos, feos o no tienen Ferrari? No, es porque vuelcan en cada mensaje su odio contra las mujeres, así, en general, y yo, al menos, no estoy pa aguantar milongas amargadas, por muy bellos que digan que son en su interior. Me interesan una mierda las otras cosas que dicen que tienen en su interior. 

No se dan cuenta de que lo que no capta una cámara, lo captan las palabras.

Y luego están los que sí lo han entendido. 

Da igual si son guapos o no. Se nota que se han preocupado de buscar una imagen que les muestra como personas atractivas, incluso aunque no lo sean.

De entre estos, he detectado un subgrupo interesante: los que ponen una foto falsa.

Una foto estupenda, de hombres guapísimos, una foto MARAVILLOSA. UNA FOTO. Porque no tienen mas, los pobres.

UNA foto.

UNA foto que sale en Aliexpress, Pinterest, revistas de moda... pero en ningún otro perfil de NINGÚN SITIO, que si es la foto tuya que más te gusta, que por eso la has elegido para una red de ligar, la pondrías. Y si no la pones en ningún sitio más es porque utilizas otras fotos molonas en otros sitios, ergo, si fueras tú, tendrías más fotos. NO ME TOMES POR IMBÉCIL.

Que cómo lo sé, me han preguntado algunos.

GELIPOLLAS, POR LA BÚSQUEDA INVERSA DE GOOGLE.

Lo mejor es que no se dan por aludidos.

Así es la vida. Unas veces se gana y otras se pierde. Hemos venido a jugar y no hay rival pequeño. Y hay gente muy gilipollas. Y que se queja amargamente.

viernes, 8 de septiembre de 2017

Adiós, #proyectohuevos

¿Por qué nos empeñamos a veces en ponernos objetivos que sabemos que no vamos a cumplir? A mí me pasa todo el tiempo. Y luego siempre estoy frustrada e insatisfecha. Me lo han dicho muchas veces, y tienen razón. Pero tengo una cosa bueno: no me cuesta reconocer los fracasos. Mira:

Reconozco que no he sido capaz de cumplir con el #Proyectohuevos.

O no me ha importado lo suficiente como para cumplirlo, que también puede ser.

Y sigue sin importarme, me temo. Así que lo dejo.

Exacto.

Cierro el #Proyectohuevos y continúo con la vida. Y con el blog. No tiene ningún sentido seguir numerando los post y sentirme mal si no sigo adelante, sobre todo por que sé que ya no voy a acabarlo. Igual que lo sabía antes de empezar. No pasa nada.

Tengo que aceptar la derrota, it's ok. Será una excusa estupenda para echar unas risas con los amigos. Me presentaré como una perdedora, pagaré elegantemente la cena y pasaremos a otra cosa.

O a nada. O a lo de siempre. Seguiré escribiendo. Whatever

¿He aprendido algo de esta experiencia? No, ya sabía cómo iba a resultar y, aún así, me tiré en plancha. Oh, espera, igual sí. Igual sí he aprendido algo. Igual sí he aprendido que, a veces, no me importa tirarme en plancha en algo que sé que va a ser un fracaso, sobre todo si puedo controlar las consecuencias o no me importan. 

Unas veces se gana y otras se pierde, y a mí no me importa perder de vez en cuando si por el camino me entretengo un poco.

Espera, ¿esto está quedando demasiado brasas?

Vamos a ver, sí, supongo. Pero, como todos sabemos este es mi blog y melofo como quiero.

O me gustaría, que llevamos ya un tiempito y deberíamos haber llegado ya a la segunda base.

¿Seguimos otro día?



lunes, 4 de septiembre de 2017

La mentira

A mi madre nunca le ha hecho mucha gracia que me descojone ría de cuando morí un poco. Dice que le quito importancia, que hace que tenga menos miedo y, por tanto, que sea más descuidada. Y que eso hace que tenga más posibilidades de que vuelva a morirme. Y lo dice en serio. 

Mi madre es una cachonda, sí.

Yo le pido perdón y le digo que no lo haré más. Ni lo de reírme, ni lo de palmarla. Las dos sabemos que miento.

Hoy hace nueve añazos que le cuento esta trola y le prometo que hoy no volver a morirme, que ya sería mala suerte.

Hoy es mi no-cumpleaños.