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viernes, 24 de marzo de 2017

Cosas pequeñas y tontas

Cosas pequeñas y tontas. Es un gran título para un blog. O para un post. Y si me apuras, para una vida.

Confundimos a veces la vida y las cosas que contar a los que queremos, a nuestros amigos, con las cosas importantes. Con los eventos: bodas, bautizos, comuniones, separaciones, enfermedades, promociones, trabajos nuevos o despidos. 

Y en realidad eso es algo que le contaríamos a cualquiera. Y que cualquiera nos cuenta. Puedo darte esos datos de un montón de personas que no me importan nada. 

Es bonito e importante estar en los grandes momentos. Bodas que no te perderías por nada del mundo, trenes que coges corriendo para estar cerca en un día triste...

Pero es más bonito y más importante estar en las cosas pequeñas y tontas. 

Me interesa la conversación que tiene mi amiga con el chico que le gusta, un facetime de cinco minutos para ver a mis ahijados jugando, me interesan los montones de tuppers que ha preparado una y el diseño de mi cocina que está pensando otra. Me interesan hasta los pintalabios verdes. 

Me gusta el día a día en las relaciones, las tontunas, las cosas sobre las que nunca se escribiría un post porque son una chorrada, porque en la vida, seamos sinceros, nos pasan muchas más chorradas que cosas importantes. 

Y por eso siempre me va a gustar más saber las cosas pequeñas y tontas (aunque si no estoy puntualmente informada de las importantes, mato). Porque son las que tejen tu vida.


Este post es un regalo de mi muy querida y sabísima MG.

miércoles, 4 de febrero de 2015

Felicidades, Bichejo

Hoy es un día tan bueno como otro cualquier para hablar de Bichejo, que se me ha antojao motu propio, sin razón alguna ni nada.

Lo malo de hablar sorpresivamente de alguien a quien quieres es que igual a la otra persona, que no se lo espera ni nada, le da un susto y le sienta mal o algo, pero aquí hemos venido a jugar. Y a ganar, que todo se tiene que decir, que para perder ya está el Valensia.

¿Qué podemos decir de Bichejo?

Pues, HABER, que es una persona, de profesión Acuario.


Como buena Acuario, es tímida, contenida o tranquila, aunque también puede ser otra cosa, vete a saber, con las personas contenidas nunca se sabe. 

Lo que sí sabemos es que se peina, yo soy testiga, no como la panda esa de señoras con pelo a lo hormigas en el árbol que van en los autobuses por las mañanas. De hecho, se peina regularmente y hasta hace otras cosas de maquillarse perfectamente, leer como si no hubiera un mañana y entenderlo todo, comentar cosas de asesinatos de Agatha, disfrutar de la ópera y el teatro, a veces de los que podríamos denominar y más cosas, que yo no sé cómo le da para tanto y llevar siempre las uñas perfectas, que a mí es lo que más me importa de los demás. Eso, y que lo de que se sepan las canciones del Rocky Horror Picture Show. Ella es un WIN-WIN, claro.

Además, Bichejo es tigre. En China dicen de los tigres de horóscopo que son impulsivos y tercos, pero eso es porque no han conocido (aún) a nuestra heroína, un ejemplo de que no y aprovecho para colar a los tigres de Gales y Linares, respectivamente, y de izquierda a derecha.


PERO, sobre todo, SOBRE TODO, es una de esas personas que piensas "joder, qué suerte tengo de haberla conocido", una de esas que cuando pasan por tu vida no quieres que se vayan, porque te gustaría compartir la escoba con ellas hasta el infinito y más allá.



Felicidades, querida. Querida de "te quiero una jartá", I mean.

lunes, 26 de enero de 2015

"Tú eres yo"

Mi mejor amiga es pequeña, delgada, ágil y transparente. Le apasionan la lectura, la cocina, el teatro, la danza, es activista vecinal y ciudadana, le encanta conocer gente, es optimista y generosa y cuando se engaña a sí misma hace como que no se da cuenta. Es tan reacia a usar las redes sociales como a tener móvil o microondas y me dice siempre lo que no le gusta.

Se lleva en un tupper las sobras de la comida porque sabe que he hecho lo que a ella le gusta y yo no voy a querer comer, y la comida no se tira.

Se ríe de mis michaeljackson en la pared, de mis tacones, de mis lacas de uñas, de mis diademas y mis foulares, se pone mis zapatillas de andar por casa, cinco números más grandes, y se echa a domir la siesta en mi cama, como una señora, tapada con la manta de borrego que ella me regaló.

Si hay alguien opuesto a mí, es ella. 

Lo está pasando muy mal y se está apagando, y yo evito contarle mis preocupaciones, que son tontás comparadas con las suyas, porque sé que luego va a estar dando vueltas a mis cuitas, y no quiero añadir nada a lo que ya lleva.

"Tú eres yo", me dice, "y lo que te pasa a ti me afecta".

Y me muero un poco por dentro porque no puedo soportar que una mujer como ella, que ha sido fuerte, poderosa, revindicativa, líder, se haya convertido en la persona apagada y solitaria que es ahora.

Y no puedo hacer nada.



lunes, 1 de diciembre de 2014

Las 14 cosas

Últimamente digo mucho que lo de hacerse mayor es una mierda. Sé que es una tontería, lo que es una mierda es la vida y eso, y hacerse mayor es un consecuencia de que pasen los días, no la causa de las desdichas. Pero es una mierda porque cuando una se hace mayor y es responsable de sus cosas, como yo, se da más cuenta de que muchos de los problemas que tiene es por la falta de responsabilidad de otros con sus propias cosas. Y que la vida sería mucho mejor si cada uno fuera mejor. Y ya está, sin más.

Igual no me explico bien pero creo que a estas alturas ustedes me entienden.

El caso es que, a veces, en este vida de mierda pasan cosas que a una le devuelven la confianza en el bonitismo de algunos seres humanos. Y entonces todo pasa a ser un poco menos color caca y se va volviendo como de un color más rojo y brillante.

Para mí, eso son las #14cosas. Algo rojo, brillante y bonito.

Es bonito sin dramatismos y alharacas. Son mensajes y correos de personas a las que quiero compartiendo conmigo, con todos, lo que quieren recordar del año que está apunto de terminar. Sé que para algunos es un esfuerzo hacer una lista de cosas chulas que recordar, o incluso escribir un texto que no destile amargura o mal rollo. Es un esfuerzo, pero lo hacen. No sé por qué, lo hacen. Y yo no puedo más que agradecerlo profundamente, porque me contagian ese buen rollo del que hablamos. Y Thor sabe que me hace más falta el buen rollo que un buen polvME HACE FALTA.

Mañana empezamos las #14cosas. Ya hemos programado las aportaciones que nos han ido llegando y vamos a seguir publicando durante todo el mes de diciembre, así que estáis a tiempo de enviarnos vuestras aportaciones buenrollistas.

Recuerda lo del karma: todo lo que mandas te llega de vuelta. 

martes, 23 de septiembre de 2014

Todos los post del mundo

Empezaremos por los colores Pero cómo no puede gustarte el azul Yo detesto el naranja No puedo adorar a alguien que va vestido de naranja ese día (momento Drama Queen) Quiero escribir de cómo echo de menos a las personas, de cómo las idealizo Y me gustaría decirle a una de ellas que yo ahora también tengo un coche que no es un coche y que ahora la entiendo, porque es como sentarme en el regazo de mi padre y no voy a seguir porque la mosca negra se me mete en un ojo Y también más cosas a otra gente pero esto no es la radio ni voy a dedicar canciones Y me va a quedar una mierda de batiburrillo-post pero quiero quiero quiero (¿he dicho “quiero”? ¿vale para dar a entender que es con mucha fuerza?) regalarte esto porque no quiero regalarte el post, quiero regalarte mis ganas de que tengas otro más por tu cumpleaños Disculparás que haya perdido la capacidad de asombrar Cortázar (siempre) hacía mofa de los que aprietan el tubo de pasta desde el final y yo lo hago por imitación y me pregunto si tiene sentido Práctico sí, pero del otro, no Necesito acariciar un gato de vez en cuando: echo de menos su runrún y sus pelillos Tengo un corazón colgando de una cuerdecita beige y el mío al lado Y al moverse hacen cric cric o fris fris muy flojito Y eso me da muchas ganas de llorar pero reconforta Tengo también un cachito de mi corazón enterrado entre pinos y no puedo llegar porque la carretera de acceso me da vértigo Maldito vértigo de mierda A ratos me convierto en Lina Morgan y E-MO-CIO-NA-DÁ Y A-GRA-DE-CI-DÁ o como sea porque soy consciente de lo feliz que me hacen ciertas cosas Como compartir momentos con gente diferente y divertida que me aporta tanto, como sentir que a alguien le gusta pasar tiempo conmigo, como reírme por chorradas, como conocerte.




Este post es un regalo de cumpleaños de mi amiga Bereni-C.

jueves, 15 de mayo de 2014

Mi mejor amigo

No tenemos nada en común. No nos gustan las mismas cosas. Nuestras vidas no se parecen en absoluto. Nunca coincidimos cuando opinamos sobre algo. Nunca estamos de acuerdo. Nunca nos han gustado los parejos del otro (con una excepción), aunque siempre los hemos respetado.

Él también es virgo pero igual es de otra galaxia. Es muy callado, de apariencia tranquila, muy sencillo, muy normal, su color favorito es el azul y su comida preferida es el arroz caldoso. ARROZ. ARROZ CALDOSO. 

Le llamo amorsito todas las veces y se muere de vergüenza cuando, acto seguido, flirteo con los camareros. Se supermuere de vergüenza cuando entramos en un sitio, estamos a punto de sentarnos y me doy la vuelta y digo que nos vamos porque no me gusta la música. Pero me sigue. Me riñe toda la tarde, pero me sigue.

Me deja elegir dónde vamos a comer, o a cenar, porque sabe que soy piquismiquis, pero la música del coche la elige él. Y siempre elige la que me gusta.

Me ignora en el caralibro porque dice que soy muy seria, pero me lee todo y llama en cuanto sabe, sabe, que necesito hablar con él. Y su sentido arácnido es infalible.

Nos guardamos secretos que nos dan vergüenza un tiempito, pero luego nos los contamos por sorpresa, cuando ya no aguantamos más o cuando se ha pasado el drama. Y nos reímos. Y nos reímos de las metidas de pata del otro. Nos pisamos al hablar y nos terminamos las frases. 

Me riñe cuando digo palabrotas con una frase que le enseñó mi madre: "hablar bien no cuesta una puñetera mierda". Y de vez en cuando me recuerda que ya de pequeños mi madre le decía que no se dejara llevar com cagalló per cèquia (o como puta por rastrojo), que yo era una marimandona y él un alma cándida.

Me hace de rabiar cuando estamos con mis hermanos, y hace pedorretas cuando me agacho para que parezca que me he tirado un pedo y la que se muera de vergüenza sea yo. Pero se hace el escandalizado cuando le cuento cosas de chicos y siempre me dice que tenga cuidado, que los hombres son muy malos. Cuidado con los penes, me dice antes de colgar y decirme que me quiere.

Su despedida de soltero la celebramos él y yo, ciegos como pelotas a base de todo lo que encontramos en el mundo. Acabamos en la playa, mirando el mar con ojos miopes, nos contamos cosas que nunca nos habíamos contado y nos dijimos que nos íbamos a echar de menos porque todo iba a cambiar. 

Bueno, todo no.

Aún me abraza antes de que empiece a llorar y me dice que me entiende. Y sé que me entiende.

Es la mejor persona del mundo.

jueves, 5 de diciembre de 2013

¡Tetas, tetas everywhere!

Sinior I es un señor amigo estupendo y me ha hecho el regalazo que toda tuitera quiere tener: UN GIFT CON EL AVATAR NAVIDEÑO. A mi casa ya han venido los Reyes Magos. a ver si se frinkaban a esta, pero este es otro tema...

A lo que iba:

¡EL CÁGUENSE EN DOS TIEMPOS!


A mi un hombre que escribe como él, que tiene el tumblururur que tiene, que hace las fotos y las fotos que hace, que es tan generoso y tan de todo, es que me puede y le tengo que querer. Hasta el infinito y beyond.

Demos por inaugurada la temporada de tetas navideñas.

¡Gracias, HAMOR!

Por si no ha quedado claro, el Tumblr de Sinior I.  

martes, 9 de julio de 2013

Cara de póker

Los últimos meses no sólo han sido muy duros desde el punto de vista laboral, que me pesa mucho, lo han sido también personalmente. Ah, ¿que no lo sabían? mira por dónde si al final va a haber cosas que no cuento en el blog y todo... Venga, va, voy a dejar el recochineo, que si no se me van a enfadar y yo vengo aquí a que me digan cosas bonitas.

El caso es que llevo un rato intentando explicar la obviedad esa genérica de que los dos meses antes de las vacaciones de verano son un infierno porque todo el mundo quiere dejarlo todo cerrao, que si ya llevamos muchos meses seguidos muy intensos, que si las vacaciones están tan cerca que una se agobia más... pero no, no es sólo eso, es más profundo.

La cuestión es que tengo un cansancio vital. Igual podría interpretarse tanto como que me he cansado de vivir como que estoy tan cansada que no me da la vida, claro, pueden tomárselo como quieran pero el caso es que tengo cansancio vital. Lo único que me apetece es dormir. Apagar las neuronas, desconectar y dormir, sabiendo que cuando despierte no voy a tener que encenderlas de nuevo. Cuando suena el despertador por las mañanas sólo puedo pensar en todas las cosas que me quedan por hacer el resto del día, que siempre son muchas, y salgo de casa ya agotada y con lágrimas en los ojos. Porque yo lo que querría es volver a la cama y no puede ser. Y me frustra muchísimo.

Me da igual que a los demás también les pase, no puedo hacer nada con eso, pero a mí me pasa, y lo mío lo llevo yo. Y lo llevo mal.

Intento explicar a las personas de mi entorno que necesito descansar, dormir, desconectar, pero me tratan de loca y aún me siento peor. Con su mejor intención, me dicen que lo dramatizo todo, que soy una exagerada, que lo que necesito es pasar un fin de semana dormitando, sin pesar en nada, y luego todo irá bien. Y yo me quedo mirando, con una cara que me gustaría que fuera de póker pero que me parece que expresa exactamente lo que estoy pensando: "oye, pedazo de imbécil, si pudiera no pensar en nada lo haría en cualquier momento y el fin de semana lo pasaría de fiesta"

Así que, cansada, insomne, agotada y frustrada, lo único que me queda es ensayar delante del espejo la cara de póker, porque si no, además del cansancio vital, antes o después me llevaré un par de hostias con la mano abierta de alguien que me haya leído lo de imbécil demasiadas veces en el rostro. 

miércoles, 17 de abril de 2013

Yo confieso

- Ave María Purísima.
- Sin pecado conferida.
- Verá, padre, que yo quería confesarme.
- Qué bien, hija. ¿Hace mucho que no lo haces?
- Pues verá, está mañana nos hemos levantado un poco pálots y...¡AH! ¡Confesarme! Espere. Desde el 16 de junio del 87 o así.
- Va a ser largo.
- No crea, padre, si soy más buena que las torrijas...
- Bueno, pues dime, hija.
- Verá, padre, tengo pensamientos impuros y es con unas tetazCON UNA MUJER.
- Eso es pecado.
- Si usted la conociera no, padre. Es una buena mujer. ¡Qué coño! Es una mujer increíble. Y muy inteligente. Y muy sabia. Y tiene un sentido del humor... Y es cariñosa, divertida, ingeniosa... También tiene una mala leche del copón. Y puede que no sea perfecta pero, oiga, yo no he venido aquí a ponerla a parir.
- Ajá.
- ¿Que igual tampoco es muy pía? Pues igual, pero la quiero lo mismo, que me da alegría, oiga.
- Ajá.
- Y luego es un poco POOTAH. Pero la puntita nomás...
- Ajá.
- Y, mire, padre, seamos francos, las tetas... y, ya sabusté, que tira més un pel de figa que una maroma de barco, y no digamos de las tetas Y una no es de piedra. qué quiere que le diga.
- AJÁ.
- Y me ha enseñao muchas cosas de TuiTU TU TU TU TU TU TU TU TU TU TU TU TU TU TU TU TU TU TU TU TU TU TU TU TU TU TU TU TU TU TU TU TU TU TU TU TU TU TU TU TU TU TU TU

Mierda. 

El despertador. 

Es tarde. Muy tarde. OTRA VEZ.

Y no va a darme tiempo de escribir nada sobre mi Toayita.

Mira, nada, le pongo una canción de alegría y ¡hale! a correr, que seguro que me lo perdona.