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lunes, 24 de julio de 2017

Día 16: Espacio vital

Lamentablemente el espacio vital de uno y de sus cosas es limitado, por lo que no vas a tener más más remedio que elegir qué cosas metes, porque todo lo que quieres no te va a caber. 

Y es mejor que ese poco sea bonito. Aunque sólo lo veas tú. O precisamente porque sólo lo ves tú. ¿Los demás merecen más que tú ver tus cosas bonitas? Ya te lo digo yo, no.

Y con esta pincelada de sabiduría, podemos empezar la semana

La becaria MG

sábado, 22 de julio de 2017

Día 14: Sangüijuelas

Hace poco conocí a un tipo de esos que tiene una cuenta con chorrocientos mil seguidores que coge cosas de otros y las publica como propias. Resulta que ha copipegado un tuit de una amiga y ha tenido tropocientos retuits pero no importa, porque es un tuit y qué más da, un tuit.

Él tenía claro que:
- Se estaba aprovechando del trabajo de otros para ganar seguidores.
- No sabía explicar por qué o para qué quería todos esos seguidores, pero los quería, y a coste cero.
- Otras personas con menos seguidores estaban sacando provecho económico y él no, aunque se lo mereciera más.
- Le importa una mierda que otras personas dediquen tiempo, esfuerzo, dinero, talento, conocimientos... a crear algo, aunque sea un meme. A él también le cuesta tiempo seleccionar, borrar marcas de agua, teclear lo que no puede copipegar...
- Todos lo hacemos. ¿Por qué no iba a hacerlo él?
- ¿Qué va a hacer? ¿Citar a la otra persona que lo ha creado? ¡¡¡¿¿¿ESTAMOS GELIPOLLAS O QUÉ???!!!
- Lo que está en Internet deja de tener dueño y cualquiera puede cogerlo y hacer lo que quiera.

Ya verás lo que nos reímos cuando su mujer vea las conversaciones que ha tenido con dos de mis amigas en Tinder, que están en Internet, dejan de tener dueño y cualquiera puede cogerlas y hacer lo que quiera...


miércoles, 19 de julio de 2017

Día 13: Supersticiones

superstición.
Del lat. superstitio, -ōnis.
1. f. Creencia extraña a la fe religiosa y contraria a la razón.

2. f. Fe desmedida o valoración excesiva respecto de algoSuperstición de la ciencia.

Llevo pensando un rato si tengo alguna superstición. Y no.

No pienso que tal o cual cosa dé mala suerte, no toco cosas para tener suerte o evitar la mala suerte... nada de eso. Evito pasar por debajo de una escalera por la misma razón que intento no pasar por debajo de andamios y esas cosas, por prudencia. Y ya.

Descreída que es una.

Supongo que tiene que ver con el rollo de las creencias y la fe. No tengo, no las entiendo, no me queda más que tolerarlas y creo que el mundo sería mucho mejor si desaparecieran.

¡Huy, mira, una creencia, pide un deseo!.

martes, 18 de julio de 2017

Día 12: El fin y los medios

Hola, flipao activista diletante cuñao.

Lo siento, has caído en la trampa de el fin justifica los medios. Y no la has superado.

Igual ha sido injusto que no te avisara pero es que es mi detector de cuñaos moralistas infalible y va mejor si es sorpresivo. Además, también es un enfadador de primera y me has tocado las narices a los 12 minutos y quería largarme cuanto antes.

Te he visto venir y no he podido resistirme.

Pero no te quito mérito, eh, han respondido a la primera provocación. Como buen cuñao moralista tú tampoco has podido resistirte a poner límites y excepciones a lo de el fin justifica los medios. Los tuyos, claro, que son los buenos. Has hecho de juez y parte con tu propio sistema de valores, tan molón, tan social, tan comprometido, tan de todo por el pueblo: el fin justifica los medios cuando algo te parece bien a ti, y no lo justifica si te parece mal a ti.

Tengo que reconocer que has sido un flipao activista diletante cuñao excelente. No te cuestionas nada, no tienes dudas, tu constructo intelectual es tan sólido y perfecto que eres inquebrantable.
Creo que por eso mi superpoder finmediático ha funcionado tan bien.

Porque eres uno de estos que se queja de todo todo el rato porque va todo fatal y no hay conciencia social y blablabla... Eres uno de esos que se pone bizco con lo de el fin justifica los medios que, si pudiera, se haría caca en mi almuerzo y me desollaría viva porque soy la escoria de la sociedad y así es imposible avanzar en lo del mundo mejor.

Pero también eres de los que, con toda tu conciencia social y toda tu mierda, defiendes lo de hacer trampa con las facturas, o lo de no dar de alta todas las horas que se trabajan, o lo de hacer trampa con subvenciones siempre que se pueda.

Ah, amigo, ahí sí se justifica, sí. Ahí si se vale un poco hacer cualquier cosa para conseguir tu objetivo porque, claro, como tu objetivo es tan noble y tan molón ...

Y así nos va.

lunes, 17 de julio de 2017

Día 11: Feeling sexy

A veces, sentirse increíblemente sexy es tan fácil cómo ponerse unas sandalias bonitas.

¿Qué haces tú para sentirte sexy?

viernes, 14 de julio de 2017

Día 9: Briconsejo

Ten cuidado con lo que deseas. Igual acabas consiguiéndolo.

jueves, 13 de julio de 2017

Día 8: La practicidad

Ser práctico. Se supone que es una cosa muy horrorosa. El mensaje wonderfulio reinante va totalmente en contra de la practicidad. Déjate llevar por el corazón. No pienses, salta. Si quieres, puedes. BlablablablaBLABLABLA. QUE ME DEJES VIVIR.

Y claro, durante muchos años de tu vida, te lo crees. Crees que esa es la manera correcta de vivir, todo a tope, máxima pasión hasta para coger el autobús...y lo que pasa es que piensas madre mía, qué desajuste vital tengo con el mundo.

Y es que confundimos. Ser práctico no es no apasionarte por las cosas, no es no tener sentimientos ni es funcionar como un robot. Es meterle cerebro a tu vida, a veces simplificando hasta el disparate más absoluto.

Desde que me acuerdo mi objetivo vital prioritario respecto a los demás es que no me toquen excesivamente las narices, eso me ha llevado a ser responsable, sacar buenas notas cuando tocaba estudiar y ser una trabajadora creo que bastante válida cuando me ha tocado trabajar. Padres y jefes contentos, rubia contenta.

Nos pasamos la vida diciendo que la vida no es fácil, que las relaciones no son fáciles. Y a veces pienso que lo decimos desde nuestros dramas del primer mundo, y que la vida es tan fácil o tan complicada como tú la quieras hacer. Hay gente que le gusta el drama, tener relaciones muy tormentosas, con muchas broncas y sus respectivas reconciliaciones. ¿Eso es pasión? Quiero pensar que no. Y si es que sí, me vais borrando.

Así que, como además de práctica soy extremadamente generosa, os voy a dar algunos consejitos prácticos:

  • No os pintéis las uñas por la noche. No se secan bien y se arruinan con las sábanas (esto se lo dedico a mi Orugri).
  • Tened siempre muy claro con quién vais y en qué plan antes de viajar.
  • Dad la razón en los temas que os den igual y sobre todo ​a la gente que os dé igual.
  • Nunca presupongáis que porque vosotros sois de una manera el resto del mundo también lo es.
  • Haced siempre en primer lugar lo que menos os apetece hacer. Así no te pasas la tarde pensando "jo, tengo que planchar" mientras te amargas de antemano.
  • Todo lo no bonito se descarta. Entendemos bonito como un genérico de cosas buenas, que te hacen sentir bien y te aportan. También personas.
  • A la​ madre de uno se le dice siempre que sí. Luego ya veremos si hacemos sí o no. Pero decir, decimos que sí.
  • No se quiere a quien no te quiere. Es agotador, no sirve de nada y al final por lo menos uno acaba sufriendo.
  • Por la vida se va con tu buena educación y tu consideración por delante. Aunque pienses que no sirve. Sirve. 
  • Ante un "tú lo que tienes que hacer es..." se sonríe y se pone la mente en off. Garantizado al 90%.
  • Pensad. El corazón está muy bien y es imprescindible y fenomenal sentir las cosas​. Nada de eso es incompatible con la practicidad​. Pero pensad​, coño.​
  • Hidratación, limpieza y protección solar. Porque lo frívolo no está reñido con lo práctico.
La becaria MG.

miércoles, 12 de julio de 2017

Día 7: Harrison

¿Sabes cuando llevas una canción en la cabeza todo el día y no puedes parar de tararearla y parece que todo se acompasa y lleva tu ritmo, aunque estés cansada y hasta un poco regulero y actúa como una especie de mantra que hace que dejes la mente en blanco cuando caminas por la ciudad?

¿Sabes cuando hace mucho calor y estás deseando llegar a casa y meterte en la ducha y son sólo las dos de la tarde y sabes que no llegarás hasta horas después y te estás agobiando y, de repente, pasas por una tienda y está sonando esa canción que está marcando tu día y se te pone una sonrisa, como si los astros se hubieran alineado para hacerte el día un poquito menos malo?

Pues, hoy.

 

martes, 11 de julio de 2017

Día 6: Lo que no es alergia

Hasta hace dos veranos no me picaban los mosquitos. Ni los mosquitos, ni nada bichífalo.

Todo empezó el día que uno de mis mejores amigos estuvo al borde de la muerte. Pasé el día en urgencias, intentando imaginar qué decir si nos decían a su mujer y a mí que había muerto y casi no notaba que me picaba la pierna. Cuando todo acabó, y nos sentamos aliviadas en la sala me arrasó tol fuego que había estado esperando durante todo el día, y tuvieron que pincharme Urbasón.

El resto del verano fue un infierno de picaduras de cosas que dejaban unas ronchas imposibles e inaguantables.

- Oiga, doctor, que a ver si voy a tener alergia o algo, que esto no es normal.
- Pues es gordo, sí, pero no creo que sea alergia. Es una reacción más fuerte de lo normal.

El año pasado tuve varias crisis, provocadas por bichos para los que yo era un cadáver exquisito. Varios urbasones, tubos de crema de corticoides, toneladas de hielo y botes de repelente amazónico después, los médicos seguían diciendo que no era nada, que es que de repente estaba buena para la bichería.

- Mire, que es que el año pasado ya me pasó esto, como puede ver en el historial, y a ver si va a ser alergia o algo.
- Nooooo... es una reacción fuertecita...

Su puta madre.

Así que un día, después de varias visitas a urgencias, conseguí que el médico de cabecera me diera cita para el semidiós que yo creía que iba a decirme qué tenía: el alergólogo. 

Pero, no.

- Mire, que de verdad que me quedo bastante jodida y ...
- Que nooooo... que no es alergia. ¿Lo va a saber usted mejor que yo?  Hala, pa casa. 

SU PUTA MADRE.

Así que, aquí estamos.

Huelo a una mezcla de limones salvaje del caribe con unguento apestoso presuntamente curativo todo el día.

Y sigo llena de picaduras y ronchazas susceptibles de ser tratadas con Urbasón, todos los putos días.

¿Qué por qué cuento toda esta mierda?

Porque hoy he encontrado al verdadero dios en forma de médico cubano de urgencias que, con voz melosa me ha recetado antihistamínico, y una crema que, de verdad, funciona, que me ha quitado las ganas de meterme un chute de lejía para morir cuanto antes.

Y porque me ha dicho que, no matter what lo que haya salido en los análisis del especialista, él apostaba su calva a que tengo alergia al bicho que me pica.

ALERGIA.

AMO A ESE SEÑOR.

lunes, 10 de julio de 2017

Día 5: Relaciones tuiteras

Hace unos días que esto corre por la red:

No se ve una mierda, ya, así que tendrás que hacer un poco acto de fe.

Al parecer es un gráfico en el que aparecen las relaciones tuiteras entre ídemes pero, eh, no son cualquieras tuiteristas, no, son los de la cosa del humor. La imagen dice más cosas pero ya las vas pensando tú si eso.

A mí me ha dado que pensar, desde hace unos días.

Me ha parecido una especie de reflejo de una teoría de estas locas que siempre he tenido sobre Tuiter.

Lo que más me ha flipado de esta red desde el principio es cómo vamos tejiendo relaciones, atraídos únicamente por lo que se dice y por cómo se dice.

Hay muchas formas de usar Tuiter, pero tengo la sensación de que podrían resumirse en tres: quienes lo utilizan para promocionarse profesionalmente (tengan la profesión que tengan), quienes lo utilizan como medio de comunicación, para mantenerse informados de lo último en su área de interés, y quienes lo utilizamos para pasarlo bien, sin mayor pretensión. Y aquí entra el sentido del humor.

Hasta que aparecieron las redes sociales nos relacionábamos con personas que teníamos cerca en algún momento de la vida: con los compañeros de clase, o de trabajo, con los vecinos o los de la misma asociación. Y nos quedábamos con quienes nos lo pasábamos bien, mayormente.

Las redes sociales nos han dado la posibilidad de eliminar la barrera geográfica y relacionarnos con personas con las que lo pasamos bien, independientemente de lo cerca o lejos que estén. Y eso es alucinante. A mí me lo parece, vaya.

Gracias a las redes sociales yo me siento menos el bicho raro, porque resulta que hay otras muchas personas por ahí con las que comparto el sentido del humor, intereses, filias y fobias. Algunas, incluso, se han convertido en grandes amigas a las que, aunque lejos, sé que tengo muy cerca. Y eso ha sido un descubrimiento.

Me pregunto a menudo si para otras personas ha sido igual de importante saber que no están solos, que nosecuántos locos más comparten su sentido del humor o esa visión del mundo que siempre pensaron que fue rara.

Miro el gráfico, independientemente de lo que signifique, y pienso en las risas que ha traído Tuiter a mi vida, y todo lo demás y, mira, no puedo más que dar las gracias a todos.

Agradecida y emocionada, CLARO.

domingo, 9 de julio de 2017

Día 4: Fracasos

Bueno pues ya tengo el récord mundial de fracasar en mis propósitos: sólo he tardado cuatro post en romper mi compromiso de escribir todos los días.

Si tuviera que poner una excusa a alguien diría que ha sido un fin de semana excepcional pero no es el caso. No tengo que poner excusas a nadie. Y, aunque tengo que reconocer que no esperaba que pasara tan pronto, no me asusta haber fracasado.

Fracasado, que no rendido.

Porque, aunque esté un paso más cerca de perder la apuesta del #ProyectoHuevos que hace dos días, he decidido seguir, a ver qué pasa.

En realidad, todo se reduce a seguir intentando recuperar la acción de un hábito perdido. Es difícil, todos los sabemos.

No es como dejar de hacer. Dejar de hacer es fácil. Y casi nunca se toma como fracaso, sobre todo si se deja de hacer poco a poco. Entonces parece que uno tiene muchas razones: un día es por una cosa, al día siguiente por otra, luego por otra... y cuando te quieres dar cuenta hace seis años que no vas al gimnasio.

Pero empezar a hacer algo... o volver a empezar a hacer algo... eso sí que es difícil. Y hay que estar preparado para fracasar, que ya somos mayores y sabemos que la fama cuesta.

Así que, aquí estoy preparada para el fracaso y ready to go.

jueves, 6 de julio de 2017

Día 3: Cosas que nunca vas a saber IV

Querido policía local buenorro.

Es una lástima que estés casado. Una lástima para mí, I mean. Para ti, tú sabrás.

Una lástima para mí porque yo quiero volver a verte y la logística con los casaos, ya sabes, es un coñazo sideral.

Aunque no voy a hacerlo, que quedaría raro, me gustaría darte las gracias.

Has sido muy útil para superar ese miedo atávico que siempre he tenido a los hombres buenorrísimos, como si no me los "mereciera".

Que es un concepto muy chungo, pero es la forma en la que imaginaba ese sentimiento: merecer.

Que no es que gracias a ti haya aprendido que merezco más o menos o blablabla, qué va, es que gracias a ti, a la pseudo relación que estamos teniendo, he aprendido que lo de merecer o no es un concepto de mierda que no tiene ningún sentido.

Excepto si eres Donald Trump y Rajoy te dice que tiene un crush contigo y nunca se despega de ti. Entonces sí te lo mereces. TODO.

Día 2: Violencia en silencio

Hoy había unas personas manifestándose en la plaza del Ayuntamiento contra la violencia de género.

Yo iba con una amiga que está haciendo terapia con un grupo de mujeres maltratadas. 

Y se me han llenado los ojos de lágrimas. 

Yo sabía que su ex es un gilipollas antes que ella, incluso. Sabía que es un tipo altivo, soberbio, cuñao por los cuatro costados, desde la primera vez que comimos juntos para conocernos y, tras pedir una hamburguesa con guacamole, me dijo que no me lo tomara a mal pero ahora entendía por qué estaba tan gorda.

Yo supe que era un imbécil insoportable que no le tenía el menor respeto ni miramiento desde el primer momento. Y se lo dije. Le dije que le mandara a la mierda, porque era un gilipollas que sólo iba a traerle problemas.

Para lo único que sirvió fue para que no habláramos de él, que no me contara nada, que sufriera en silencio. Y lo mismo pasó con el resto de sus amigos, que también vieron desde el primer suspiro que él era una garrapata apestosa que sólo iba a causarle dolor.

Y así estuvo, la pobre, callada. Aguantando. Se quedó embarazada. A propósito. Y siguió aguantando. Aguantó de todo. Hasta que él se fue. Y entonces nos enteramos de lo que había estado pasando.

Desde entonces me pregunto qué podría haber hecho, por qué no me di cuenta, cómo ha sido capaz de aguantar todo eso en solitario una mujer inteligente, independiente, culta con un entorno sensible y preocupado por ella. ¿Cómo fue capaz de ocultarlo? ¿Por qué le protegía? ¿Por qué no saltó al primer bofetón? ¿Qué pasaba por su cabeza?

Mientras mirábamos en silencio a esas mujeres que se manifestaban contra la violencia de género nos hemos abrazado y le he dicho que lo siento, que lo siento todo, que me hubiera gustado poder hacer algo para que no hubiera tenido que pasar por todo eso, que la quiero y que no se calle nunca nada más.

Y entonces le hemos deseado al gilipollas la muerte entre terribles dolores.

Karma, trabaja un poco, coño.

martes, 4 de julio de 2017

Día 1: #Proyectohuevos

El ser humano, en concreto, el ser humano español venido arriba, es muy de responder reguleramente a un reto. Y entendamos "ser humano español venido arriba" como Gordipé, y "reguleramente" como "gilipollamente".

Y a mí me han retado.

Me han retado a escribir un mínimo de 60 post hasta el 31 de agosto. 

Podría haberme hecho la llonguis y cambiar de tema.

Podría haber dicho que no tengo ganas de escribir.

Podría haber echao la culpa al boogie, o a la falta de #drama, para escaquearme elegantemente.

Podría haber pasao del reto, tranquilamente.

Podría...

Pero, no. Resulta que lo he aceptado. 

Supongo que hay varias razones para haber caído en un aquí no hay huevos de libro, pero las podemos resumir en dos, como los mandamientos:
- Me viene bien tener una excusa para obligarme a escribir. Aceptar el reto significa comprometerme en voz alta. Si no lo cumplo, me dará vergüenza infinita y querré morir. Igual es un poco rebuscado, pero sé que se me entiende.
- A huevos para escribir no me gana ni dios.

Así que, amiguis, aquí queda el compromiso.

Comienza el reto #Proyectohuevos.

Deséenme suerte.