lunes, 21 de marzo de 2022

Esa cosa con plumas (reloaded)

La Petul me ha recordado hoy una cosa:


Me ha recordado que la esperanza es esa cosa con plumas con mil caras que no muere nunca.

A veces se mezcla con el pelo cuando hay viento y te va dando golpecitos suaves en la cara, con la insistencia justa para que no la olvides, pero tampoco te asuste. Porque recibir un golpe fuerte más que esperanzador, no nos engañemos, asusta. Y te tiene ahí, en vilo...

Otras veces se disfraza de etiqueta de ropa nueva. La tienes tan presente durante todo el día que cuando llegas a casa te has cansado de ella y sólo quieres que desaparezca porque, ¿sabes? ni esas bragas te hacen el culo más prieto ni la esperanza es suficiente para satisfacerte.

Y otras, la mayoría de las veces, la esperanza se contonea, esponja sus plumas, alza el vuelo y te guía, como un flautista de Hamelin cualquiera, a lo que fue un lugar feliz. Y tú vas contenta, confiada, porque ya conoces el camino.

Hasta que te das cuenta de que ya no es un lugar tan feliz. O lo recordabas mal. O, simplemente, ahora querrías estar en otro sitio.

Y es entonces cuando te das cuenta de la hostia con la mano abierta y mueves fuerte la cabeza para sacudirte las plumas de la cabeza y quitarte la melodía del corazón, blasmefando por lo bajo para que la jodida cosa con plumas se vaya con la música a otra parte.


1 comentario:

  1. Plumas inconvenientemente pegajosas a veces, sí.
    Speedy

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