lunes, 17 de febrero de 2020

Desacorazada

A veces se me olvida un momento que mi madre se ha muerto.

Luego la hostia es campeona, esa que me llevo gratis cuando me acuerdo de repente que eso que quería contarle y que le haría tanta gracia pues no va a poder ser, y me quedo con la sensación de que mis cosas ya no van a interesarle a nadie de verdad nunca más.

Racional y cartesiana como la madre que me parió, me fustigo a conciencia para rebajar el drama y no pasar el día llorando la horfandad: la muerte es normal, la tristeza es normal, el drama es normal...

Me obligo a trabajar, a sonreír como si no pasara nada, a responder que estoy bien cuando no quiero dar explicaciones... y me está saliendo regulín, la verdad, muy regulín.

No me valen las frases de consuelo, que son de todo menos de eso, de consuelo.

No me vale casi nada.

Supongo que por eso busco el cobijo de las personas con las que no me importa llorar, a la desesperada, casi, porque nunca sé cuando me va a explotar el pecho de manera incontrolable y no me gusta llorar delante de extraños. Rara que es una.

Gordipé tol día, dramatización.
Por eso, supongo, me refugio con las personas con las que no me importa quitarme la coraza y la armadura, aunque me sienta desnuda y más desamparada aún.

En cuanto deje de llorar me las pongo de nuevo.

4 comentarios:

  1. Igual no hace falta que te pongas la coraza de nuevo, llora lo que tengas que llorar, que si no eso se queda dentro y es peor. No te digo palabras de consuelo porque no sirven de nada, pero de alguna manera me gustaría hacerte llegar todo el cariño y la fuerza del mundo. Mil besos

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  2. He aterrizado en este lugar y diría que no te conocía. Pero viendo que cambias el nombre ya no sé decirte... Tu perfil solo dice que eres mujer (cosa que deduje enseguida).
    Leerte ha removido la misma ausencia y las ganas frecuentes de contarle cosas que solo hablaba con ella. Se me llena la garganta de nudos a veces y soy de las que creen que llorar es de débiles (porque me educaron así, por supuesto). Pero confieso que a veces lloro en secreto... :)
    Besos y burbujas.

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  3. Hay que llorar, hay que sacarlo...pero no es la manera de seguir con tu vida.
    ¿Has probado a escribir? cuando sientas la necesidad de hablar con tu madre, escribe...escríbela una carta, como si estuviera lejos, yo he utilizado este método de poner por escrito algo que me hacía daño dentro y me ha servido para "echarlo fuera" y poder seguir sin esa carga en el corazón.
    Poco a poco...

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