jueves, 5 de septiembre de 2019

Las gafas

Cuando hice la comunión mis padres hicieron las tres cosas que marca el protocolo: me cortaron el pelo, me apuntaron a los Scouts y me llevaron al oculista porque me acercaba mucho a ver la tele.

Y me pusieron gafas.

Con los años descubrimos que no iba a ser un camino fácil: cada vez que iba me había subido la graduación.

Mis amigas se fueron operando para dejar de ser cuatro ojos y yo, la verdad, nunca tuve la tentación de ir voluntariamente a un quirófano, ya había pasado por uno por obligación y no estaba por la labor de volver a pasar para deshacerme de algo que me gustaba: las gafas.

Al hacerme mayor la cosa seguía creciendo, con dioptrías de todo subiendo al marcador de manera desigual y a lo loco, como en un partido de fútbol americano, convirtiendo las lentillas y las gafas en una parte de mí, porque veo menos que un gato de escayola.

Mientras, mis amigas me daban la brasa sideral con las ventajas de operarse para no tener que depender de una prótesis. Que es más cómodo para nadar, decían, no entiendo por qué no te operas.

Me gustan mis gafas, decía yo, estoy bien con ellas.

Y se reían y me decían que estaba loca por permitir ser dependiente de una prótesis que podría haberme ahorrado.

Con la llegada de la vista cansada, mi única adaptación ha sido la de muchas personas: llevar unas gafas de cerca o quitarme las de lejos, un gesto rápido que me resulta natural. Estoy acostumbrada a depender de ellas y no pasa nada.

Mis amigas ya no se ríen y me piden las gafas para mirar el móvil, porque a ellas se les han olvidado.

La vida tiene unas cosas...

4 comentarios:

  1. Lo de operarme voluntariamente a mi tampoco me ha terminado de convencer nunca.
    El refranero es muy sabio: Quien ríe el último...

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  2. Yo me operé, voluntariamente, pero ya me advirtieron que seguramente con la edad tendría que volver a llevar gafas por la vista cansada. Y así estoy desde un año más o menos, volviendo a llevar gafas.

    Saludos.

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  3. Yo he intentado operarme porque estoy cansada de las gafas. Me quedan bien y me gusto con ellas, pero me molestan, me hacen sudar el puente de la nariz, se me ensucian cuando me maquillo (mis pestañas son largas y totalmente rectas y rozan los cristales), me salen volando cuando bailo salsa y lo más importante, me molestan cuando estoy estirada en el sofá viendo la tele.

    Pero no, mis ojos no son aptos para la operación y voy a tener que ir sumando dioptrías año tras año...

    Besos!

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