lunes, 14 de enero de 2019

¿Gorda y orgullosa?

Tengo un issue con lo de #fatandproud.

Según la RAE:
orgullo  
Del cat. orgull, y este del franco *ŭrgōlī 'excelencia'; cf. a. al. ant. urguol 'insigne, excelente'.
1. m. Sentimiento de satisfacción por los logros, capacidades o méritos propios o por algo en lo que una persona se siente concernida. Sintió un gran orgullo al recibir el premio. El triunfo del equipo despertó el orgullo nacional.
2. m. Arrogancia, vanidad, exceso de estimación propia, que suele conllevar sentimiento de superioridad. A veces nos ciega el orgullo.
3. m. Amor propio, autoestima. Se sintió herido en su orgullo.
4. m. Persona o cosa que es motivo de orgullo (‖ sentimiento de satisfacción). Es el orgullo de sus padres.
Supongo que tiene que ver con mi propia concepción del orgullo, de qué me siento orgullosa.

Por ejemplo, para mí estar gorda no es satisfactorio, no es un mérito o capacidad, es más bien una carga con la que he aprendido a vivir, y que estoy aprendiendo a llevar. De esto sí me siento orgullosa, de estar aprendiendo a llevarlo pero, ¿de estar gorda? No. Y me cuesta mucho ponerme en la piel de alguien que lo esté. Me parece imposible. Inconcebible.

Tampoco es algo que ayude especialmente a mi autoestima, ni a la de nadie que conozca. ¿Habrá personas gordas que sí se quieran más si están más gordas? Es posible. ¿Conozco a alguna? No, es más, todo lo contrario.

Así que veo el hashtag y me da qué pensar que igual (igual, ojo, que igual no) le hemos dado tanto la vuelta a lo de querernos como somos que nos hemos pasao de rosca; que hemos pasado de "estar gorda es lo peor y ponte a régimen que no querrás ser como esa ballena" a "estoy gorda , sí y qué, es más estoy contentísima y orgullosísima de mí misma". 

Y no lo veo.

Porque, igual, (igual, ojo, que igual no), en lo de la autoestima y la autoaceptación cabe también el "pues me quiero así" y punto, que vale para cuando estás gorda, cuando estás menos gorda, cuando estás más gorda, cuando te baja la regla, cuando se te cae el pelo, cuando te salen estrías, cuando se te pone el culo de mármol por las sentadillas o cuando vas sin depilar, y todo tan contenta.


5 comentarios:

  1. bueno, al menos para ti no ha supuesto ningún problema fisico real, a mi me costo años de una bonita bulimia-anorexia que no es agradable tampoco y, a día de hoy, yo tengo una relación complicada con mi cuerpo y la comida aunque no pueda decir que estoy gorda. Es que me flipa la gente que, sabiendo que no les gusta como están, son capaces de vender lo contrario.

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    1. Si es lo del cuerpo propio es un mundo en sí mismo... :*

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  2. Yo voy un poco más allá y necesito dos condiciones imprescindibles para sentirse orgulloso de algo: que sea algo considerado de manera general como positivo y que sea algo en lo que hemos participado activamente para que se dé.

    Se puede estar orgulloso de un hijo que es médico y salva vidas, porque es algo muy bueno y remotamente se puede considerar que los padres han podido tener alguna influencia en su educación (inculcarle capacidad de sacrificio para estudiar, pagarle la carrera, educarle para que busque el bien de la sociedad...)

    No se puede estar orgulloso de estar gorda, porque aunque mayoritariamente las gordas participamos activamente en nuestro estado de gordas, no es algo bueno ni malo para nadie. No se puede estar orgulloso de ser negro (aunque mi marido es negro y está orgullosísimo de ello), porque nuevamente no es nada bueno ni malo y además, en este caso, no se ha participado activamente en el estado de ser negro.

    Bueno, corto ya que me enrollo. No sé si me habéis entendido o no, pero en caso de que no, espero no haber ofendido a nadie.

    Yo soy rubia y no estoy orgullosa de ello, pero soy Ingeniera y de eso sí que estoy orgullosa, porque me costó muchísimo esfuerzo sacarme la carrera, echar muchos codos, sudar la gota gorda y sufrir muchísimo, así que me siento muy orgullosa de ello.

    Besos!!!

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  3. Una vez conocí a alguien que iba por la vida de gorda y orgullosa... antes de perder peso y ponerse a escribir libros de autoayuda para que otros siguiesen su ejemplo. Yo mismo fui un orgulloso admirador de la belleza voluptuosa... hasta que alguien me hizo ver la crueldad homicida-patriarcal de mis inclinaciones. No es que me gustasen las curvas generosas; es que deseaba -inconscientemente, lo juro- minar la salud de las mujeres y, en ultima instancia, acabar con ellas. Tras semejantes iluminaciones me dispuse a idealizar la figura femenina escuálida, pero no se me daba bien, así que me compré una bicicleta y renuncié a las mujeres, que nunca sabe uno como acertar. Ahora solo me queda el orgullo de ser drogadicto, que me ha costado mas de veinte años de rigor y sacrificios. Y la bici... hasta que me la joda una feminista.

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