martes, 13 de junio de 2017

Cosas que nunca vas a saber III

Hola, intelectual random.

Mira, llámame loca, pero tengo la sensación de que no es que hayas tenido mala suerte y no te hayas encontrado con mujeres inteligentes a lo largo de tu vida, es que no sabrías identificarlas aunque te mandaran a la mierda en esperanto a la cara.

Me sorprende que me digas que estabas a punto de tirar la toalla de las redes de ligar porque sólo encuentras chonis tontas recauchutadas, y que menos mal que me has encontrado a mí, faro cultural de Occidente, para devolverte tu fe en la inteligencia femenina y en los unicornios.

Me sorprende lo de tirar lo toalla, digo, porque no entiendo bien por qué es tan importante para ti dar con una mujer inteligente si luego tu interés está focalizado en demostrar lo sátiro que crees que eres y correrte en las tetas. De quien sea.

Y, mira, ya que estamos, tu esnobismo es de idiotas. Si has venido a follar, filtrar por la inteligencia es de ser idiotas. Igual te sorprende pero las chonis, recauchutadas o no, también follan. Así que eres un ejemplo de que tener una carrera universitaria no garantiza nada. Fíjate, tú, precisamente tú, que dices que la tienes, no eres lo que se dice un genio.

Igual piensas que, como soy gorda y no especialmente atractiva, lo que necesito oír para rendirme a tus pies y llevarme al huerto es que me digas que no te importa el físico, que los pibonazos recauchutados no tienen nada que hacer contigo porque no llegan a tus estándares inteligentes.

Y te equivocas. Estás haciendo mal el filtro. Ser un pibón no está reñido con ser inteligente.

lunes, 12 de junio de 2017

Diccionario (1)


  1. Busco conocer gente y lo que surja= busco una chica para follar.
  2. Busco una chica discreta= estoy casado/emparejado pero quiero ir follando por ahí.
  3. Busco una chica sincera= me han dado tantas hostias que no me fío ni de mi madre, no tienes ninguna oportunidad de que me fíe de ti.
  4. El físico no me importa= igual follo contigo si no tengo un plan B, pero no vas a volver a verme en la vida.
  5. El físico no me importa, mi hermana también está gorda= voy a follar contigo pero no te hagas ilusiones, no pienso presentarte a nadie, con una gorda en la familia, vale.
  6. No soporto a las chonis recauchutadas, quiero una chica inteligente= quiero sentirme especial corriéndome en las tetas de una chica inteligente, aunque no reconocería a una ni aunque me azotara en el trasero.
  7. Lo importante es conectar= te aviso de que mi intención es follar contigo.
  8. Tengo muchas ganas de conocerte= tengo muchas ganas de follar contigo.
  9. Soy nuevo y no sé cómo funciona esto= aún no he follado con nadie de aquí. 
  10. Yo no voy a por lo que van todos, a mí me interesas de verdad= voy a decirte lo que creo que quieres escuchar. Y luego, voy a ver si puedo follar contigo.

martes, 23 de mayo de 2017

El mes

Mi abuela era una señora a la antigua, de esas que iban a cobrar la paga en metálico, hacía montoncitos para los gastos e iba gestionando el resto.

Como muchas señoras de pueblo de su generación, no se creía mucho lo de invertir y lo de la bolsa. Era muy de tocar el dinero para asegurarse de que lo tenía y no estaba muy por la labor de meterlo bajo el colchón, que se hacían pelusas, así que compraba oro.

Yo creo que aquí tuvo que ver, aparte de lo de las pelusas, que una amiga suya de cuando era pequeña vendía joyas, pero a la antigua. Era una señora sonriente y divertida, que iba por las casas con su muestrario de joyas. El día que iba a cobrar el mes, abría el muestrario lustroso delante de las tres o cuatro vecinas de confianza y cobraba y vendía a plazos. Luego pasaba todos los meses a cobrar, se tomaba un café, charraban un rato, y hasta el mes siguiente.

Y así compró mi abuela las joyas de la boda de mi madre y mi tía, los aderezos de nacimiento de sus nietas, pulseras, collares, pendientes, gemelos... y todo iba muy bien. Estaban todas muy contentas y llenas de oro.

Un día, la vendedora de joyas apareció con su hija. Se iba a jubilar y dejaba a su hija en herencia su negocio. Y, a partir de entonces, esa otra señora sonriente y divertida pasó a cobrar el mes. Llegaba, abría el muestrario de joyas, cobraba y vendía, se tomaba un café, charraban un rato, y hasta el mes siguiente.

Pasado un tiempo, esta señora dijo que se retiraba, cobró lo que se le debía por el barrio y desapareció.

Y empezaron los rumores. Todo el mundo hablaba fatal de ella en el barrio, aunque nadie decía por qué. Ahora sé que era por vergüenza.

En esto estamos que la entonces novia de mi hermano empezó a trabajar en una tienda de esas de compra-venta de oro y, por estas cosas de la curiosidad humana, se llevó una cruz de oro blanco que mi abuela le regaló. Mi abuela ya se había muerto, le daba tristor llevarla y quería guardarla.

Presunto oro blanco. Era chapa de algo.

La familia se lo tomó muy a mal, claro, y empezaron a llevar las sortijas y pulseras a valorar.

Todo lo que la hija de la vendedora de joyas había vendido a mi abuela a precio de oro era falso.

Poco pudimos hacer, más que intentar poner una denuncia que, claro, nunca prosperó. Mi abuela había muerto, no había recibos, ni señora, ni nada.

Yo deseé la peor muerte entre terribles dolores a esta persona y a su estirpe, cada vez más sangrienta y de sufrir, a medida que iba enterándome de la estela de mierda que dejó en el barrio.

¿Cómo se puede ser tan ruin y tan hija de la gran puta?

Un día, mi tía dejó muy claro lo que todos pensábamos: ojalá tenga que gastárselo todo en médicos y medicinas, y se muera pobre y sola como una rata.

Y ahí se quedó la cosa.

Hasta hoy.

Hoy nos hemos enterado de que esta grandísima perra del mal ha tenido que gastárselo todo en médicos y medicinas y que, aún así, se ha muerto, y en una casa de alquiler porque la suya se la quitó el banco.

Y, mira, sin pensar siquiera en los millones de cosas que podrían explicar por qué se dedicó a timar a jubilados que aún confiaban en lo del oro, me he alegrado.

Porque la justicia universal, a veces, funciona.

El pasado es presente

Se dice a menudo que el pasado, pasado está, pero no.

El pasado no acaba nunca de pasar, se nos queda pegado como una garrapata.

Aquello que nos dijeron hace muchos, muchos años, que tanto nos hirió y que creíamos olvidado, reaparece en el momento menos pensado, nos hiere de nuevo y deja de ser pasado. Es presente.

El pasado no acaba de pasar porque lo necesitamos. Aprendemos de lo que nos pasó ayer, a veces, y nos lo guardamos porque pensamos, ingenuamente, porque va a servirnospara enfrentarnos a lo ques pasa hoy. Pero no tenemos en cuenta a menudo que las personas cambian, las situaciones cambian, nosotros cambiamos, y la cagamos una y otra vez.

Porque el pasado, pasado del todo, pues no está.

Sería todo mucho más fácil si olvidáramos aquello que nos dolió, pero no lo hacemos, supongo que porque tenemos miedo de volver a caer en los mismos errores, como si fuera el remedio infalible para que no suframos en el futuro.

Y creo que por eso, porque tenemos miedo a un montón de cosas, y por ese estúpido instinto de supervivencia, somos rencorosos, vengativos y tenemos memoria. Llena de pasado.

Y así nos va, que repetimos hasta el infinito las cosas del pasado, convirtiéndolas en un presente que se repite en bucle.

domingo, 14 de mayo de 2017

Dificultades

Hay personas fáciles y personas difíciles. 

Hay personas fáciles para algunas cosas y difíciles para otras.

Hay personas con las que es tan fácil y bonito hacer cosas que no importa que, a veces, sean difíciles.

Hay personas que da igual que sean difíciles.

Hay personas que gustan sólo porque son fáciles.

Hay personas con las que es tan difícil hacer casi todo que no compensa cuando son fáciles.

Y luego hay personas a las que hay que mandar a la mierda, sean fáciles o difíciles,

martes, 9 de mayo de 2017

No es no

Voy a darte un consejo. Gratis.

Si alguien te dice que no quiere verte más, que no quiere saber nunca nada más de ti, no insistas. Da igual lo que tú quieras, lo que tú necesitas. No insistas. ¿Es que tú no tienes nada que decir, tienes que aguantarte y dejar en paz a esa persona? Sí, no insistas. Tú no pintas nada aquí. No es negociable. 

Si alguien no quiere verte y tú sí no hay manera de llegar a un término medio. No vale dialogar, no hay por qué dialogar. No quiere verte más y sanseacabó. Sé adulto, aprende a gestionar el rechazo y las emociones que conlleva y déjale en paz. No hay manera de llegar a un acuerdo. No hay por qué llegar a un acuerdo, ni siquiera tiene por qué darte explicaciones. Joder, respeta el deseo de la otra persona y deja que se vaya en paz.

¿Es que lo que yo siento, lo que yo necesito, lo que yo quiero, no es importante?

Que no, ya te lo digo, no importa una puta mierda, NO ES NEGOCIABLE.

A ver cómo te lo explico para que lo entiendas...

Si alguien no quiere verte, si alguien no quiere volver a saber nada de ti, sé maduro y desaparece. ¡Puf!

Acepta que no quiere decir no, pero no de verdad. No que es que no quiere verte menos, o que quizás quiere relacionarse contigo de otra manera, o que está equivocado y si insistes se dará cuenta de su error, o que en realidad no sabe lo que quiere, o que, a lo mejor, si empezáis de nuevo puede ser de otra manera... 

No insistas. No intentes convencerle. No le llames. No le busques. No le mandes mensajes.

No es no.

NO.

Acéptalo y desaparece.¡Puf!

Joder, que no quiere verte. Ni más, ni menos, ni de otra manera. Da igual si está equivocado o no sabe lo que quiere. Da igual si tú sí quieres. Tú das igual. Tú no eres importante. Tú ya no eres importante.

Desaparece. 

Y vete a la mierda.

lunes, 8 de mayo de 2017

Del trabajo

Una de las cosas que me rondan por el celebro últimamente es en qué quiero trabajar. 

El trabajo que tengo ahora es de tránsito, claramente, y tengo que empezar a plantearme hacia dónde quiero dirigirme para ir preparando el camino.

Y no tengo ni idea.

No es la primera vez que me pasa, tengo esta misma sensación desde hace más que quince años. La novedad es que nunca he tenido esta edad, claro, y tengo esta sensación de prisa, de necesidad de no equivocarme, por si no tengo muchas oportunidades más de cambiar.

Porque, amiguis, el pasar del tiempo es especialmente jodido cuando una quiere cambiar de trabajo. Yo lo aprendí ya hace casi 10 años, cuando ya empezaron a decirme en las entrevistas de trabajo que era demasiado mayor para que una empresa se planteara contratarme.

Aunque desde esos comentarios tan de subhumanos he cambiado voluntariamente de trabajo dos veces, están siempre latentes, muy por encima de "eres demasiado mayor para jugar a la croqueta con tu hermano de 40 años". Saltan al primer plano en cuanto empiezo a pensar en qué va a ser de mi vida laboral cuando deje de trabajar donde estoy ahora. 

Y la cuestión en qué quiero trabajar deja paso a a ver en qué voy a poder trabajar.

Y sigo sin tener ni idea.

A mi edad, y sigo sin tener ni idea.

Y me da un miedo que te cagas. 



jueves, 20 de abril de 2017

Cosas que nunca vas a saber II

Querido pintor:

Entiendo que no entiendas por qué las mujeres desaparecen de tu vista después de la segunda cita. Entiendo que te preguntes por qué, si eres un buen tío, ambicioso, guapo, atento y con negocio propio, las mujeres no quieren volver a verte.

No sé por qué otras chicas no quieren seguir viéndote, pero sí sé por qué no quiero yo.

No quiero a un hombre que me diga que es fácil de domesticar, yo no soy domadora. No quiero a un hombre que siga viviendo con sus padres a los 40 porque es más cómodo, mi casa ya se ha cerrado como spa vacacional. No quiero a un hombre que crea que tiene que pagarme la cena y la copa porque las cosas tienen que ser así.

Pero, sobre todo, no quiero a alguien que me tome por tonta y me diga lo que cree que quiero oír y lo contrario cuando se da cuenta de que se ha equivocado.

Espero que encuentres lo que buscas, si aún existe.

lunes, 17 de abril de 2017

Gordismo victorioso

Últimamente leo a menudo historias del tipo "gorda insegura que no se come un torrao liga con un adonis, se lo cepilla, p'afuera telarañas y ¡hasta luego, maricarmen!, los complejos gordísticos se van por el sumidero." Qué fácil, ¿no?

Me sorprende ver que para muchas mujeres parece que sus problemas de autoestima se solucionan follándose a un buenorro. Sobre todo si pueden fardar de buenorro, y especialmente ante amigas más guapas y delgadas, como si fuera una especie de competición, en plan "eh, mira, tú estarás más buena pero al buenorro me lo he follado yo"

Y me sorprende aún más leer a otras muchas mujeres, gordas o no, jaleándolas, con cierta envidia, incluso, como si fuera un triunfo comunitario. "Eh, mirad, una gorda se ha follado a un buenorrísimo. Si ella ha podido, ¡todas podemos!".

Que, a ver, llámame loca, pero a mí me recuerda esto sospechosamente a lo que hemos criticado toda la vida que hacían los hombres de jactarse con los amigotes cuando se chispaban un pibón, ¿no? 

¿No poníamos a parir a los tíos cuando se pavoneaban de haberse follado a la buenorra de la discoteca, porque se fijaban sólo en el físico, reducían a la mujer a un objeto, y ni se preocupaban de su opinión sobre la Escuela de Frankfurt?

¿Por qué hay tantas gordas contentas de que otra gorda se cepille a un hombre atractivo? 

¿Por qué siempre me hago tantas preguntas que no tienen respuesta?

lunes, 10 de abril de 2017

Sin gafas

Me gusta quitarme las gafas cuando ando de noche por la ciudad. Parece que es Navidad durante todo el año.

Las luces, esas que no sé muy bien de dónde vienen, son más brillantes. Y las sombras, esas que no tengo muy claro qué son, también.

Jingumae

Sin gafas todo es nuevo. Desdibujado y borroso, pero nuevo.

The city Green girl walking
Y da un poco de miedo. Es difícil calcular las distancias, es difícil adivinar una sonrisa o una cara amenazante. Es un miedo hasta excitante. ¿Conozco a esa persona que parece que se acerca? ¿Será ese mi autobús? ¿Está abierta la persiana de la tienda que llevo buscando una hora? Todo es una sorpresa.

Andar de noche sin gafas es como jugar por primera vez al Call of duty. Pasan cosas a tu alrededor y no tienes claro qué es nada. Estás alerta, en tensión, pero segura, porque sólo es un juego, y puedes parar, volver a ponerte las gafas, y seguir andando.

The nigut 168 lights
Me gusta quitarme las gafas por la noche, verlo todo brillante, tener miedo un rato y volver a ponerme las gafas para sentirme segura de nuevo.

Todas las imágenes, y hay más, son de aquí.

jueves, 30 de marzo de 2017

Cosas que nunca vas a saber

Querido escritor:

Hace poco que nos conocemos. No, espera, no nos conocemos. Hemos hablado y chateado, nos hemos reído, compartimos tonterías, gustos e intereses, pero no nos conocemos. 

No sé nada de tus rutinas, por qué te has roto, qué necesitas para recomponerte o cómo podrías sentirte mejor. No sé casi nada de ti. Y tú tampoco sabes casi nada de mí.

Y es una pena que vayamos a quedarnos sin saberlo.

La vida es así de puta. Tú estás peor de lo que pensabas por algo que no sé, pero puedo intuir, y yo estoy mejor de lo que nunca hubiera podido imaginar, y tú ni siquiera lo sabes. 

Mientras leía tu mensaje pensaba en que era una pena todo, como esas películas en las que los protagonistas caminan bajo la lluvia en direcciones diferentes, cada uno a un lado de la autopista, y no hay forma de cruzar.

Que yo haría el esfuerzo, ojo. Me arriesgaría. Por primera vez en una eternidad, me arriesgaría, porque me gustas y me interesas. Pero no voy a mover un dedo porque parece que tú no estás por correr ningún riesgo, y yo ya no necesito ser salvadora de nadie, ni entenderte para decirte adiós. 

Sin embargo, espero que te recuperes, que te quites la tristeza y salgas de ahí donde estás metido. Me da el pálpito que te lo mereces. 

Es una pena que nos quedemos sin saber nada.


viernes, 24 de marzo de 2017

Cosas pequeñas y tontas

Cosas pequeñas y tontas. Es un gran título para un blog. O para un post. Y si me apuras, para una vida.

Confundimos a veces la vida y las cosas que contar a los que queremos, a nuestros amigos, con las cosas importantes. Con los eventos: bodas, bautizos, comuniones, separaciones, enfermedades, promociones, trabajos nuevos o despidos. 

Y en realidad eso es algo que le contaríamos a cualquiera. Y que cualquiera nos cuenta. Puedo darte esos datos de un montón de personas que no me importan nada. 

Es bonito e importante estar en los grandes momentos. Bodas que no te perderías por nada del mundo, trenes que coges corriendo para estar cerca en un día triste...

Pero es más bonito y más importante estar en las cosas pequeñas y tontas. 

Me interesa la conversación que tiene mi amiga con el chico que le gusta, un facetime de cinco minutos para ver a mis ahijados jugando, me interesan los montones de tuppers que ha preparado una y el diseño de mi cocina que está pensando otra. Me interesan hasta los pintalabios verdes. 

Me gusta el día a día en las relaciones, las tontunas, las cosas sobre las que nunca se escribiría un post porque son una chorrada, porque en la vida, seamos sinceros, nos pasan muchas más chorradas que cosas importantes. 

Y por eso siempre me va a gustar más saber las cosas pequeñas y tontas (aunque si no estoy puntualmente informada de las importantes, mato). Porque son las que tejen tu vida.


Este post es un regalo de mi muy querida y sabísima MG.

lunes, 20 de marzo de 2017

Solos

Cuando un señor me entra en cualquier de las redes sociales de quedar, lo primero que pregunto es si tiene pareja. Algunos contestan que sí, sin problemas. Otros que no, y luego que sí., o que es complicado. 

Muchos se sorprenden por la pregunta, e incluso intentan convencerme de que no es importante, que no va a suponer ningún problema. 

Bueno, no sé, igual no supone ningún problema para ellos, pero tengo la suficiente experiencia en el tema como para saber que para mí acabará siéndolo y que, a veces, para sus parejas también. Que no es que me importen parejas de otros a quienes no conozco, es que siempre, siempre, acaba golpeándome la mierda.

Sin embargo, no son estos los que más me sorprenden. No sé si lo entiendo como toca, pero no me sorprende que personas con pareja busquen líos alternativos para espolvorearse. Novedad, aburrimiento, lujuria pura y dura... que somos humanos, que un espolvoreamiento sorpresivo le mola casi a cualquiera. Hasta puedo llegar a comprender que alguien emparejado se enrede que otra persona y no sepa o no quiera acabar con ninguna de las dos, o que le satisfaga más mantener a las dos.

Los que más me sorprenden son los que acaban reconociendo que están buscando hablar, comunicarse con otras personas, desconectar. Algunos incluso reconocen que no tienen especial interés en quedar, follar o lo que sea, simplemente quieren hablar con otra persona porque se sienten solos. Tócate los cojones, mariloli.

No soy tan ingenua como para pensar que uno no puede sentirse solo cuando está acompañado. Hay millones de razones por las que alguien puede necesitar comunicarse con otra persona y no con su pareja. 

Lo que no consigo entender es por qué, cuando a uno le pasa eso, no llama a un amigo o amiga, o se relaciona con su entorno, se desahoga, desconecta, y se dedica a contar su vida a una desconocida en una red social para ligar. No entiendo que sea un comportamiento estructural.

Porque para llegar a eso, a buscar desconocidas a las que contar tu vida, pasando de tu pareja, hay que dedicar un tiempo. Hay que crear un perfil y seleccionar fotos que, por lo que sea, te llaman la atención. Hay que tener ganas de ignorar a tu pareja, aunque sea un rato, y dedicar ese tiempo a intentar crear cierta complicidad con una desconocida. Hay que querer contar tu vida a una cualquiera para, sospecho, no estar con tu pareja, ni hablar con tus amigos. ¿Cómo es posible que alguien se encuentre tan solo y sólo se le ocurra meterse en una red de ligar?

No lo entiendo.

Hablamos de evolución y, mira, tirando a poco, eh, tirando a poco.


lunes, 13 de marzo de 2017

Que igual...

Igual soy idiota pero me tranquiliza mucho cuando leo algo escrito por otra persona que me ayuda a explicar cómo me siento. Que es curioso que para opinar no me haga falta nadie más, y para explicar cómo me siento sí, pero es lo que hay.

Cuando otra persona escribe lo que yo tengo en la cabeza pero no sé explicar, o igual ni siquiera he identificado hasta que lo leo me siento menos sola, menos loca, menos diferente. Y es fenomenal.

Porque hay otras personas que se sienten así, exactamente como yo, y que han sido capaces de escribirlo tan bien, tan sencillamente, pero tan bien, que hace que me sienta aliviada. Reconfortada. Acompañada. No sé, pon todas las adas que quieras. 

Supongo que eso fue una de las claves del éxito de los blogs o, al menos, fue una de las cosas que hizo que yo me enganchara a los blogs: ahí afuera había personas que hacían que no me sintiera un bicho raro, que también se preguntaban cosas que yo nunca había escuchado en voz alta a mi alrededor, que describían cosas parecidas a las mías, que yo nunca había hablado con nadie. 

Ya no es lo mismo, lo sé. Los blogses personales parecen estar heridos de muerte, y los sentimientos de otras personas queda diluida homeopáticamente entre la maraña de contenidos insulsos y virales, pero la internec es muy grande y aún, de vez en cuando, aparecen cosas de esas escritas por otra persona que me ayudan a entender o a explicar. Y siguen haciendo que me sienta mejor. 

Ahora que lo pienso, no me he planteado si soy la única que se siente así de acompañada con esta tontería, sospecho que porque sé que no, que seguro que hay muchas personas a las que nos pasa. Qué fuerte, ¿no?

Me da igual. Me pone contenta. No estoy loca. No me pasa sólo a mí. No son imaginaciones mías. No soy la única.

No pasa nada, no soy yo y lo estoy haciendo bien.

jueves, 9 de marzo de 2017

Logan, la crítica definitiva


Sinopsis

Logan es una road movie con señores mayores moribundos y una niña no tan moribunda. Mola donde viven al principio, el desierto tiene un color chulo, la banda sonora es muy mejorable u horrible (con la excepción de Johnny Cash) y sobra una hora y pico de metraje.

Que son casi dos horas de presunta peli de superhéroes sin que se vea ni una malla. NI UNA MALLA.


Recomendación

Si no te gustan las pelis de superhéroes, igual te apaña. Si te gustan las pelis de superhéroes igual-casi seguro que no.


lunes, 6 de marzo de 2017

Lo de la mente

Me fascina lo de la mente.

Quicir, me fascina como funciona lo de pensar, cómo somos cada uno, qué nos hace ser como somos, por qué reaccionamos de una manera determinada ante las cosas que nos pasan, por qué decimos las cosas que decimos, por qué hay cosas que nos gustan o nos disgustan instintivamente, por qué... me fascina todo. Porque no entiendo nada.

Y, sobre todo, me alucinan los cambios en nosotros mismos, cómo nos afectan las cosas, por qué respondemos ahora una cosa y luego pensamos que responderíamos otra si pudiéramos volver atrás, por qué ahora hacemos cosas que hace un tiempo no nos las hubiéramos planteado. ¿Qué nos ha pasado en este tiempo que nos ha hecho cambiar? ¿Qué nos han dicho? ¿Qué hemos dicho? ¿Dónde estará el interruptor? 

Yo me irrito a menudo porque, como no entiendo nada, y no he encontrado mi interruptor de cambiar cosas, tengo la sensación de que soy la misma adolescente que recuerdo, que no avanzo, que no evoluciono en la vida, y que nunca dejaré de ser una crieja.

Luego se me pasa un poco, porque pienso en cosas que están pasando, cosas que están cambiando porque yo he querido que cambiaran y me doy cuenta de que igual tengo esa sensación rara porque sigo siendo yo la que está aquí dentro (porque no puedo ser otro, eso ya lo sabemos), no porque no haya cambiado nada. Igual sí he encontrado el interruptor y no me he dado cuenta.

Y me fascina, me fascina ver que a veces no me doy cuenta del cambio porque son muchas cosas, a veces muy sutiles, que van conformando una nueva yo a poquitos, pero que sigo siendo yo. Una yo que hace cosas que no hubiera hecho hace un tiempo, antes de un cambio del que no he sido tan consciente como me gustaría.

¿No es maravilloso seguir sorprendiéndose a una misma?

jueves, 2 de marzo de 2017

El [otro] cuestionario de Proust

Yo iba a hacer algo presuntamente chulo con el cuestionario de Proust, para ver si era verdad que se llegaba a conocer en profundidad a una persona cuando va y recuerdo vagamente que ya lo había hecho.

En estas estaba, con el yo que sé de si lo había hecho o lo había soñao, cuando me paro a pensar en las cosas que hacen que yo piense que conozco bien a alguien. Que, soy consciente, es bastante difícil.

No pienso en su color favorito, ni en su autor más preferido, su héroe admirado o en qué país le gustaría vivir. Son cuestiones menores que se pueden saber de cualquiera pegando la oreja a sus conversaciones en el bus, que me lo ha dicho una amiga. Esas cosas dan más o menos igual.

Para mí lo importante, lo que hace que piense en si conozco o no a alguien, lo que hace que quiera a una persona cerca o en otro hemisferio, es si confío en ella, si pondría la mano en el fuego afirmando que no me haría daño voluntariamente, sólo para joderme la vida.

Porque una se puede equivocar con el pintor favorito, que no pasa nada si guardas el ticket, pero si tienes dudas sobre si alguien sería capaz de dañarte a propósito... la duda es un universo negro entre dos personas que impide conocer ni un poquito al otro. Esa duda es un universo de putadas voladoras, nunca estarás seguro de si alguna te va a dar de lleno, nunca podrás confiar en el otro, nunca sabrás de qué es capaz.

Y es que los universos son muy grandes.


viernes, 17 de febrero de 2017

En la primera cita

 ...
-  y que sólo un idiota puede no disfrutar de la naturaleza.
- ¿Me estás llamando idiota, en la primera cita?
- No... a ver, mujer, quiero decir... que no sabes lo que te pierdes si te niegas a estar en contacto con la naturaleza...
- ¿Me estás diciendo que no he ido al monte y por eso no sé lo que me pierdo en la primera cita?
- No, A VER, no me malinterpretes... Es que no me lo puedo creer. A todo el mundo le gusta la naturaleza. ¡Joder, la gente normal paga por hacer cosas en la naturaleza!
- ¿Me estás diciendo que no soy normal, en la primera cita?
- ¡Que no! Sólo digo que por no querer ir al monte te pierdes uno de los grandes placeres de la vida.
- ¿Me estas diciendo que no sé lo que me da placer, en la primera cita? Porque yo sé perfectamente las cosas que son para mí grandes placeres de la vida, y te aseguro que andar por el monte no es una de ellas.

No acabo de entender por qué no funcionan mis citas, la verdad.

miércoles, 15 de febrero de 2017

Perdidos: la crítica definitiva



Perdidos-Lost* es una serie de televisión coral, un poco vintage, ya. Es la historia de los supervivientes de un accidente de avión en una isla presuntamente desierta, y de un montón de personas más. Que, mira, para ser una isla desierta hay que ver la de gente que va y viene. Que a mí me preguntan qué me llevaría a la isla "desierta" de Perdidos y respondo que un autobús.

Perdidos mola porque pasan muchas cosas inexplicables que parecen muy importantes pero que luego, meh. Como un gigatrón. Fíjate si pasan cosas inexplicables que de vez en cuando un personaje tiene que ponerse a explicar lo que viene pasando desde unos capítulos así, en modo resumen. Que tú piensas "ahora, joder, ahora voy a enterarme" y no, pero mientras van y vienen, te entretienen.

Como decía, en Perdidos pasan muchas cosas inexplicables, por ejemplo:

ATENCIÓN SPOILERS

- En la temporada 5 Sawyer se arregla la piñata EN LA ISLA.
- Todos saben hacer de todo, que igual descifran un misterio de energías electromagnéticas, que aciertan un blanco a siete kilómetros, que extirpan un apéndice, que descifran la teoría de cuerdas.
- Todo el mundo miente. Todo el rato. Sin parar.
- Acaba la serie y están todos gordos como ceporricos EN UNA PUTA ISLA DESIERTA.
- No se explica bien CASI NADA y acaba dándote igual.
- Los muertos aparecen y desaparecen como las lagunas del Ruidera.
- Jack Shephard es el hombre que mejor llora del mundo.


- Sawyer es LA SEXIDAD hasta el final.



Recomendación

Sí, rotundo. En Perdidos lo importante es el camino. No importa si te pierdes seis o siete veces en cada capítulo, si tienes que volver p'atrás cada cuatro capítulos, si tienes la sensación de que cada drama es más idiota que el anterior, si quedan un millón de cosas sin sentido por explicar. Perdidos es un gran Macguffin y no deberías perdért... que te la recomiendo.

Porque lo importante es el camino que se hace al andar, y en Perdidos, otra cosa no, pero andan mogollón.

* Esto es muy de la Fle XD

martes, 14 de febrero de 2017

Hilo mental

Yo iba a escribir un post sobre el amor y San Valentín, lo frustrante y lo triste y lo amargante y lo desazonador que es querer a alguien que no te quiere como desearías que te quisiera, de lo angustioso que es tener la sensación de que no va a haber más amor en tu vida y que te des una pena de morir y que se pueden ir a la mierda los buenrollistas de hija, pero qué exagerada eres, y todas esas mierdas, mientras escucho mi lista de desamor profundo, que es de ponerse a llorar desde antes de pinchar, porque yo lo valgo.

Y entonces he visto esta foto aquí:

Robert McGee. 1890. Scalped by the Sioux as a child and survived.
Un señor que se llamaba Robert McGee. Que, chica, mira, qué casualidad. Sin querer he empezado a tararear una de mis canciones favoritas, preguntándome en segundo plano si serían la misma persona. No creo, ¿no? O igual sí, y Janis conocía la historia. Vete a saber...

La música sonaba y yo iba pasando de página en página, leyendo cosas de sioux y del lejano oeste hasta que PATAPOUM, escucho que tu piel me hace llorar y me pregunto si todas las pieles hacen llorar o las que tienen cicatrices como las de Robert hacen llorar más, porque sabes que las cicatrices son fruto de una herida, y las heridas duelen, y a nadie le gusta que la persona a la que quiere le duelan cosas, y una cicatriz así tiene que doler mogollón, y entonces ¿las pieles con ciatrices hacen llorar más?

Y me he dado cuenta de que estaba tocando mi cicatriz, preguntándome en segundo plano si habría hecho llorar a alguien alguna vez, que yo no me había dado cuenta pero, oyes, igual sí, aunque a nadie más que a mí, eso seguro. 

Y entonces ha empezado el sonido de la Gibson y en vez de llorar a mares se me ha ido la cabeza a la elegancia de Julie London en blanco y negro, que da mucho más empaque pero que, incluso así, nada que ver con las mamarrachas de los Grammy, que vete a saber quién les pone el estilismo y que incluso teniendo en cuenta el paso del tiempo y la presunta evolución de la especie y el progreso y eso, van de mamarrachas.

Y en eso estaba cuando una notificación de Tinder me ha recordado que mañana he quedado, y que se me había olvidado el amor, el desamor y San Valentín porque, al final, la vida sigue,

sábado, 4 de febrero de 2017

Feliz cumpleaños, bicho

A veces la vida te sonríe y tienes la suerte de encontrar una persona perfecta para quererla mucho, mucho tiempo. Lo sabes desde el principio. No sabes qué os deparará el destino, pero sí sabes que la quieres porque quieres, y que vas a querer compartir cosas con ella.

Hoy es su cumpleaños, y sólo puedo desearle que cumpla muchos más para seguir teniendo suerte y seguir compartiendo cosas con ella.

Te quiero, compañera.

martes, 31 de enero de 2017

Pavlov

Ayer se me cayó el cuadro de Wonder Woman. El cristal se rompió en mil pedazos y mientras los recogía pensé, mecánicamente, que te hubiera gustado saber que se había roto, porque odiabas ese cuadro.

Me acordé de ti sin querer. Fue un momento. Fue suficiente.  

Para cuando quise reaccionar ya te habías asomado a mi cabeza. Y te quedaste. OTRA VEZ.

Me di cuenta de que pensé en ti al hacer la cama, porque ya no estaban tus almohadas. Fue de lo primero que me quité de encima para dejar de abrazarte en sueños.

Sacudí la cabeza, literalmente, y me forcé a pensar en otra cosa.

Pero luego pensé en ti al abrir el armario y no ver tus chaquetas.

Hace unos meses me harté de verlas colgadas entre las mías. Fui escondiéndolas, dejándolas debajo de otras cosas, hasta que desparecieron entre vestidos y gabardinas. No tengo claro por qué las guardaba, pero ahí estaban. Hasta que dejaron de estar y se quedó el hueco. Durante un tiempo sólo vi el hueco. Hasta que desapareció. Como tú.

Pero ahora habías vuelto. A mi cabeza, al menos.

Sacudí otra vez un poco. 

¡QUITA BICHO, QUITA!

Sacudí un poco más.

Empecé a tener dolor de cabeza.

Y volví a pensar en ti.

Porque hacía tiempo que no me dolía nada por ti, qué cosas.

Y quise volver a olvidarte pero de repente todo se había llenado de ti, con lo que me ha costado desaparecerte.

Estabas por todas partes. OTRA VEZ.

O no estabas, no sé...

Abatida, me senté en la cama, como en las películas.

Mira, déjate llevar, me dije. Piensa en él todo lo que necesites, acábatelo, tó enterito, piensa en él, ponte triste, ponte contenta, ponte lo que quieras. Parece que ha venido para quedarse un rato, así que déjate llevY ME ENFADÉ.

Sentada en la cama, como en las películas, me enfadé conmigo. Porque estaba ahí, OTRA VEZ, en el mismo sitio donde había estado tantas veces. Y todo porque se me había roto un cuadro. 

Salí a comprar un nuevo marco, decidida a desaparecerte de nuevo.




domingo, 15 de enero de 2017

El amor

El problema del amor es cuando no es correspondido de la misma forma.

Ni siquiera tiene que ver, necesariamente, con que la otra persona no te quiera, qué va. Es que, además, tiene que quererte de la misma manera. Y querer cosas parecidas o, al menos, estar dispuesta a aceptar cosas que tú quieres y la otra persona no. Y a ceder, debe estar dispuesta a ceder, que resulta que es imposible que ni dos personas quieran lo mismo todo el rato, con la misma intensidad. Y a sacrificarse. Sí, sacrificarse, que a veces es peor hacer cosas que uno no quiere que lo bonito.

Porque querer a alguien es fácil, lo difícil es quererle con todas las consecuencias, incluso con la mochila que lleva a cuestas, mientras tú cargas con tu propia mochila.

Y, luego, que parece que todo va bien, y los dos queréis lo mismo, y estáis dispuestos a ceder, y a sacrificaros a veces... pero no siempre cuando toca. O cuando a la otra persona le va bien... Y es un lío, todo...

El problema del amor no es no ser correspondido, es no ser correspondido de la misma forma.

O igual es que el problema del amor es el amor mismo.