lunes, 5 de septiembre de 2016

París

Llegué a París una tarde de agosto.

Llegué sola. No quise desaprovechar un viaje que había planeado contigo sólo porque tú ya no querías estar.

Había llovido por la mañana y todo tenía aún un aspecto gris y brillante, aunque había vuelto el sol.

Me hizo gracia darme cuenta de que estaba escuchando música italiana mientras caminaba hacia la habitación en le quartier latin. Mina, italiano, París... Qué sofisticada y cosmopolita me sentí...

Supongo que sonreía mientras tarareaba parole, parole, parole y esquivaba los pocos charcos que aún quedaban entre los adoquines. Canturreaba muy concentrada, como si no hubiera nada más importante que evitar que los zuecos blancos se mancharan con el agua sucia del suelo de París.

Canturreaba y sonreía, supongo, porque veía otras caras con sonrisas, y es que se pega mucho, lo de sonreír.

Miré mis zapatos, para comprobar que aún no se habían manchado, y me acordé de ti. Te recordé riñéndome por ponerme unos zuecos justo un día de lluvia, por sentirte atrapado por unos simples zapatos. "No entiendo por qué alguien se compraría unos zapatos así. No entiendo que te compres unos zapatos que no puedes llevar cuando llueve", me habías dicho, enfurruñado. Ñiñiñiñiñi, me sonó a mí. Como si en Valencia lloviera tanto. Como si viniera tanto a Paris...

Sonó un trueno y miré al cielo. Un acto reflejo y tonto, más dirigido a contener las lágrimas que a comprobar si llovía.

Porque acordarme de ti aún me hacía llorar.

Mantuve la cabeza así, disimulando, como mirando al cielo preocupada por la lluvia, hasta que pensé que se me había pasado. Y empezó a llover de nuevo.

Mientras abría el paraguas empezó a sonar Citta Vuota en mis auriculares, volví a preocuparme por los zapatos, me sentí sofisticada y cosmopolita otra vez y me olvidé de ti.

- Qué rabia, pensé fugazmente. Siempre que vengo a París, llueve.

Me quité los zuecos, me arremangué los pantalones y crucé la calle descalza bajo la lluvia.

Tantos años después, aún puedo notar los adoquines parisinos mojados bajo mis pies.

 

1 comentario:

  1. juas! ya es duro andarse París con zapatillas, conque descalza.., no me entraña que te acuerdes todavía juas!

    Kisss y Kissss

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