viernes, 8 de enero de 2016

El respeto

Leo a menudo en las redes sociales las variantes del concepto "a mí me da igual la ideología política de cada uno, oye, cada cual que piense lo que quiera, lo importante en una amistad es el respeto". Y me sorprende. Me sorprende y hace que me sienta un bicho raro, porque a mí muchas veces no me da igual. 

Y es que siempre me pregunto si cuando algunas personas dicen que lo importante en una amistad es el respeto se refieren sólo a el respeto entre ellas y la familia de cada uno y eso es suficiente para ser amigos.

Porque cuando alguien me habla a mí con respeto, pero se dedica a poner a parir a cualquier otro con quien discrepa a grito pelao, insulta, ridiculiza, miente, malinterpreta y se caganlosmuertos de tó quisque, es un maleducao, grosero, misógino, y tó lo chungo que se puede ser... pues aunque a mí personalmente me trate siempre con muchísimo respeto, seguramente no vamos a poder ser amigos.

Porque es posible que cuando llama hijas de puta, brujas y zorras a unas señoras con las que no está de acuerdo, pero que a mí me parecen la mar de razonables, igual me siento un poquito insultada, que esos hijas de puta, brujas y zorras son por su ideología política, que va y coincide con la mía. 

¿Soy entonces yo una hija de puta, bruja y zorra? Noooooo, mujer, tu noooooo.

Y no entiendo por qué no tengo que sentirme indignada y por qué eso no es razón suficiente para no querer relacionarme con esa persona. ¿Ellas son hija de puta, bruja y zorra sólo porque no las conoce? O sea, ¿debe depender el respeto a las ideologías de cuántas cervezas has compartido?

Me estoy repitiendo mucho porque tengo la sensación de que me estoy explicando fatal pero es que no quiero faltar al respeto a nadie. 

13 comentarios:

  1. Yo entiendo el respeto como algo que debe ser recíproco. A partir de ahí...

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  2. Creo que cuando alguien es respetuoso, lo es con todo el mundo. Y llamar hijas de puta y zorras y brujas a quien sea no es ser respetuoso.

    Besos.

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  3. Estoy muy de acuerdo con Ro. Si alguien no te insulta a ti pero lo hace con los demás, que sepas que está siendo hipócrita y también lo piensa de ti. Otra cosa es que deba afectarte.
    Si yo tuviese que ofenderme cada vez que en tuiter llamáis (y te incluyo a ti porque tengo que incluir al 98% de los tuiteros) a los que votamos a derechas, tendría que haberme encerrado ya en una casa sin ventanas ni puertas ni internet para la eternidad.

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    1. Llamáis imbécil, quicir XDDDD

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    2. Sí, yo soy de esas. Concretamente, no entiendo a los que siguen votando al PP. Y a veces soy vehemente, maleducada y grosera, y seguramente podría llegar a serlo contigo en una discusión.

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    3. Yo jamás discutiría contigo por política, al menos hasta el punto de ofenderte/sentirme ofendida. Y tampoco me enfadaría contigo por este tema :)

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  4. Creo que se te entiende y además lo comparto. Se puede ser amigo de alguien de quien te separan muchas cosas y muchas ideas, pero es porque la noción de respeto mutua es global. O sea que sus ideas son distintas a las tuyas pero no hace contigo una graciosa excepción. Critica o se posiciona respetuosamente con las demás personas que tienen o representan tus ideas y no utiliza el insulto la pataleta y la grosería. Claro que eso es tan frecuente de encontrar como un unicornio rosa......

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  5. Yo te entiendo pero con matices. Dudo que pudiera convivir con alguien con una ideología opuesta a la mía. Sin embargo, mis hermanos tiran para otro lado y yo los quiero mogollón y ellos a mí, eso sí, ni unos ni otros insultamos nunca a nadie, y TODOS estamos hasta los huevos de los políticos de baja estofa, por ser suave, que tenemos hoy.
    Besos

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  6. Se te entiende divinamente.
    Al parecer es complicado para muchos separar su opinión sobre las ideas de alguien de su valoración personal, lo que no deja de ser curioso ya que a quienes insultan sin medida no suelen ser personas a quienes conozcan realmente.
    Se puede apreciar a alguien que piensa diferente como la familia o las amistades de siempre, pero incluso en esos casos es un cariño amputado y mudo, porque demasiados temas se convierten en terreno pantanoso y si el otro o la otra no es prudente, en situaciones incómodas.
    Un tema interesante,
    Besos de Año Nuevo

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  7. Yo hace ya muchísimos años que mis opiniones políticas o mi ideología me la guardo para mí, hable con quien hable y sea del palo que sea la persona con quien hable, porque estoy hasta las narices de que me etiqueten, no por votar a unos sino, atención, ¡por no votar a otros! Además del trasfondo guerracivilístico que hay esas etiquetas. Estoy un poco hasta las narices de las guerras políticas entre personas no políticas y de los medios que alimentan esas guerras políticas. Y hasta aquí, porque odio hablar de este tema. Con todo el respeto, ¿eh? Que te quiero mucho (y quererse es, primero de todo, respetarse).

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  8. A mi me molesta hasta que una persona diga una palabrita, porque aunque no me la diga a mi, me hiere igualmente.

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