lunes, 1 de junio de 2015

La paciencia tiene un fin

La percepción que uno tiene de sí mismo es muy traicionera y puede ser la causa de creencias o comportamientos difíciles de argumentar de cara al exterior, o sea, en nuestra relación con los demás. 

Por ejemplo, yo no manejo lo de la autoestima y la autoafirmación, y tiendo a pensar en primera instancia que, pase lo que pase:
A. La equivocada soy yo.
B. La culpa es mía.
C. Soy una exagerada, no es pa tanto.
D. En realidad, esto que me molesta tanto a mí sola debe ser una gelipollez, PERO.
E. Hay que ver, que soy demasiado exigente con los demás.
F. Todas las anteriores a la vez.

Todas me valen para todo.

Un suponer:

Imagina que haces algo que me molesta mucho. No es nada grave, ni trascendente ni nada, pero a mí me molesta mucho. Probablemente a ti no te costaría NADA dejar de hacerlo. Simplemente, ni te lo planteas. Seguramente, nunca hayas reparado en eso que haces, si te pidiera que lo dejaras sería la primera vez que le dedicaras un segundo de tu tiempo y, quizás por la misma sorpresa de pensar en eso, dejarías de hacerlo. Tú olvidarías el tema inmediatamente y yo sería más feliz. 

No, espera. ¿Sería más feliz? Pues no lo sé, nunca lo sabré. Porque no te diré nada. 

Tú harás lo que te parezca oportuno y yo me iré encabronando si es eso que me molesta. Y no te diré nada. Nunca. 

¿Quién soy yo para decirte si algo me molesta? ¿No somos mayorcitos ya para ir llamándonos la atención? Si fuera al revés, yo respondería “si no te gusta, no te arrimes y punto” y como no quiero escuchar algo así, no digo nada. 

Así que el resumen es que, reprimida por el miedo a que me manden a cagar con cajas destempladas, cuando me molesta algo no lo digo a la persona. Muy pocas veces lo hago, vaya. Me callo, me callo, me callo, me callo hasta que PATAPOOOOUMMMM, exploto y se acabó. No hay vuelta atrás, ya no quiero saber nada más de ti. No digo nada y cuando se me acaba la paciencia infinita para aguantar eso que me molesta y que igual es una gelipollez, o es exagerao o vete a saber, pues se me acaba y tú con ella. Y no pasa nada, eh, pero tú te vas por el desagüe con mi paciencia, que pensaba que era infinita pero parece que no. Se acaba. 

Y así es como me voy a convertir en una solterona solitaria y amargada. No paro de hablar y no digo nada.

5 comentarios:

  1. #separadasalnacer
    Y soy la Bere

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  2. #separadasalnacer
    Y soy la Bere

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  3. Es difícil, pero creo que no es buena opción callar hasta que explote, aunque no es nada que no le haya pasado alguna vez a todo el mundo.

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  4. Pues me parece que es muy injusto explotar contra alguien a quien ni le has dado la oportunidad de ver cómo reaccionaba en caso de haberle planteado la cuestión.
    En otras palabras: si eres tú la que ha previsto una reacción que no se ha producido y te la tomas como sí se hubiera producido, con quien tienes que explotar es contra ti misma.
    Pero, bueno, esto ya lo sabes. De lo contrario no te verías en un futuro como solitaria y amargada.
    Jo, qué difíciles somos (cada cual con lo suyo).

    Bueno. Ánimo. Antes de explotar, abre una válvula de escape. Te puedes llevar sorpresas muy agradables. Con los demás y contigo misma.
    :)

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