miércoles, 8 de abril de 2015

Y ya es que no

Nunca quise tener un hijo. Hasta que quise.

Y entonces ya era demasiado tarde. Y estaba demasiado sola. Y no tenía claro qué quería ser de mayor. Y a veces dudaba. O siempre dudaba.

Y pasaba el tiempo. 

Cada vez era más tarde, y estaba más sola, y quería más cambios, y tenía más dudas.

A veces, para contrarrestar, me decía que no pasaba nada, que millones de mujeres en peor situación que yo habían tenido hijos a lo largo de la historia, que podría salir adelante. Me preguntaba por qué tenía tanto miedo y tantas preguntas, si era algo tan natural. Yo misma me rebatía: me decía que era egoísta querer tener un hijo yo sola, sólo porque yo quería, sin pensar en las carencias que podría sufrir por no tener un padre reconocido, o en el paquetito que dejaba a mi familia si a mí me pasaba algo. A veces me veía a mí misma criando un bebé sonrosadito, ayudando a un adolescente en los deberes, alegrándome mucho por recibir besos de algo un poco mío. Otras veces no, no me veía capaz de renunciar a nada, a todo. Como si tuviera algo a lo que renunciar.

Y pasaba el tiempo.

Un día decidí que sí, que me lanzaba. Y me puse un plazo para no hundirme en la miseria, como había visto a esas mujeres y parejas que no conseguían quedarse preñadas.

El plazo pasó. Y me puse otro plazo. 

A veces quería y a veces no.

Y pasaba el tiempo.

Y jugué a la ruleta rusa.

Y pasaba el tiempo.

Y ya he decidido que no. 


Y me da una poca de pena.

13 comentarios:

  1. Es una decisión difícil, pero había que tomarla.
    No todo es tener hijos.

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  2. Tanto decidir tener como no tener es una decisión difícil y totalmente respetable, y no significa que te gusten más o menos los niños. Conozco gente que no tiene y los adora, y gente que ha tenido "porque hay que tenerlos", y ya.
    Yo todavía estoy en la etapa dudosa. También tendré que decantarme por una cosa o por otra.

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  3. Mmmmm...No sé muy bien qué decirte. Yo tengo dos hijas, ya lo sabes, quise tener otro pero no era el momento, luego decidí que no. Me dio un poco de pena en su momento, pasó el momento y se fue la pena.

    Sé que vas a pensar "si, pero tu ya tienes dos", y sí pero cada hijo es distinto y tu experiencia con ellos también. Decidir no tener un hijo que querías en un momento determinado es triste pero no pasa nada. No soy ni más feliz ni menos que si lo hubiera tenido. Es una decisión vital. Tu decisión vital.

    Estás bien pequeña.

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  4. Yo no sé que decirte de esto, porque ya sabes que yo nunca he sentido instinto maternal ni he tenido esa necesidad.

    Pero comprendo que te dé pena, aunque siempre hay formas de tener hijos y creo que, si de verdad verdad verdadera hubieras querido, lo tendrías. Los plazos son una forma de autoconvencernos, como con las dietas o los gimnasios.

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  5. No sé ni qué poner, pero que te he leído y que un beso fuerte.

    Es una pena cuando la vida no nos lleva a lo que queremos (o queríamos) pero ya sabes que toda desventaja trae alguna ventaja de la mano para consolarnos.

    Coincido un poco con la rizos, si de verdad quieres, no es porque no te dé tiempo. La cuestión es (y eso sólo lo sabes tú) hasta qué puntos quieres. Pero por plazos que no sea.

    En cualquier caso, te mando muchos achuchones para mitigar la pena.

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    1. Oye, que yo también te mando achuchones, eh, que leyendo a Bich ahora me siento super rancia y tú sabes que yo te achucho mil :_)

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    2. A Bich no, por irse a los sitios.

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  6. He tardado bastante en decidir que venga, que sí, que me tiraba a la piscina y me ponía a engendrar. Y a 20 días de dar a luz, según fecha prevista de parto, te digo que tengo ratos de pensar que qué cojones estoy haciendo y en qué puto lío me he metido. Luego, claro, tengo otros de pensar que estoy haciendo lo más grande, que qué ganas, que qué ilusión. Y que qué desquiciadita estoy, madre.
    Quiero decir, que sin tener el reloj biológico y el instinto maternal on fire, decidí que sí quería y me lancé a la piscina. Es cierto que yo tengo al churrings y que es todo amor, pero también es cierto que al final, la decisión es personal, única e intransferible porque qué bonito es el amor mientras dura, pero nunca se sabe.
    Estoy con la Rizos, si hubieras querido tenerlo de verdad de la buena, salvo por motivos físicos y de salud, lo habrías tenido y habría estado igual de fenomenal que no tenerlo.
    Peor es saber que sí, que tu cuerpo te dice sí, que tu cabeza, a lo loco, te dice sí. Y tu economía, tu cuerpo y tu vida te dicen no. Ahí sí que hay una pena grande.

    Como sea, cada uno tiene su opinión y hablar es fácil. Cuando nazca la niña te diré lo qué. Pero creo que soy bastante racional y bastante cabal y aunque vaya a morir de amor, que lo haré, también tendré días de cagarmentodo.
    Pero mi decisión fue que sí, muy fuerte. Y por eso estoy ande estoy.
    Acojonada.

    Besos grandes, para todas, además. Pero el más mullidito, te lo quedas.

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  7. Creo que ésta es de esas decisiones que, decidas lo que decidas, siempre pensarás qué hubiera pasado si hubieras hecho lo contrario. Pero igualmente, como todas las decisiones, la que tú tomes será la correcta.
    Yo estoy con el sí, pero admito que cuando lo pienso DE VERDAD me puede el no. Y salto de un extremo a otro como una cabra loca. Lo malo es que mientras, el tiempo pasa, claro.

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  8. Es valiente decidir tener hij@s y es valiente decidir no tenerl@s. Tanto una decisión como otra (cuando son decisiones) generan dudas pero por algo se toman. Mil besos y gracias por compartir

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  9. Hummm... he leído los comentarios y ya está casi todo dicho. Yo no quiero tener hijos y quizás por eso no me parece tanta la pena de decidir que no, pero claro, es muy fácil desde fuera. Sólo puedo mandarte un achuchón más y decirte que la pena seguramente se pase, que la felicidad a veces se encuentra en los sitios (o personas o circunstancias) que menos espera uno.
    Un beso.

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  10. Yo también creo que ésa es una de las grandes decisiones en la vida que hay que tomar. Sí o no. Tener o no tener. Y que hagas lo que hagas, como en todas las decisiones, automáticamente estás renunciando por tener o mantener otro algo.
    Pero estoy de acuerdo con lo que se ha dicho en que si de verdad lo deseas, más que nada en este mundo, no hay miedo, ni plazos, ni excusas que valgan: te lanzas y ya.
    Y creo que tu "problema" no es tanto el tiempo; de hecho, aún estarías a tiempo. Pero tu vida es sólo tuya y tú sabes tus circunstancias mejor que nadie y lo que supondría un hijo. Si has decidido que no, tú sabes por qué.

    A veces, el mayor obstáculo no es estar sola, créeme. Puedes estar en pareja, tú querer lanzarte a la piscina, y que tu pareja no lo vea claro. Y esa decisión, cuando estás en pareja, es cosa de dos. En ésas estoy yo... en un tira y afloja. Que yo quiero, pero él ahora mismo no.
    Ya veremos, porque el tiempo corre.
    En fín... como ya te han dicho, la felicidad se encuentra en los sitios, personas y momentos más insospechados.
    Muá.

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  11. Yo, como Gata (qué cosas) estuve en un yo quiero pero él todavía no... de tal suerte que salió corriendo como alma que lleva el diablo. Hace tiempo que dejó de doler, pero aquello arrasó muchas cosas y dejó algo bueno: me puso en el escenario de "es que no" y del "yo conmigo".

    Hoy, con churri nuevo, esa opción sigue vigente como alternativa y ahora sin estigma. Que es verdad que sería bonito, puede... pero que a lo mejor se me ha pasado el arroz y que no puedo cuando quiera. E igual me siento hasta mal por la otra persona, pero qué hostias... Se pueden tener vidas plenas sin hacer todo lo estandarizado del crecer, madurar y reproducirse. Ojo, que al final "los que no" acabamos siendo mayoría, por solteros o por divorciados, así que vamos a dejarnos de tonterías: ahora los normales somos nosotros.

    Que los niños crecen y luego son adolescentes gaseables como los alumnos de Misia, así que vete tú a saber quién es el más listo al final, XD.

    Besos guapaza.

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