jueves, 19 de marzo de 2015

Hombre, José

Así, a priori, San José es el primer pagafantas del que tenemos noticia, que hay que ver las tragaderas de ese hombre para quedarse con el regalito de la mujer:  mira, Jóse, que ha venido una paloma y tal..., y él ahí, comprensivo, comprensivísimo, tirando del burro. Que yo me lo imagino caminito de Belén, con ese frío, mascullando pa sus adentros paloma... paloma... hijadeputa, te voy a dar yo paloma...

Ángel a punto de anunciar cosas.
Y, fíjate, era un partidazo. Para la época, con todo de madera y sin Ikeas cerca, debía ser la releche ser carpintero y andar por ahí con la sierra y el martillito. Que seguro que le habían dado la platino de Leroy Merlín y eso no es moco de pavo. Vamos, que a mí me enseña la platino de Leroy Merlín y melofo entero.

Simulación actual de San José haciendo cosas.
El caso es que el hombre lo tuvo que pasar mal al principio, ahí, limando la cornamenta y que todo el mundo lo supiera. Porque todo el mundo lo sabía, que si el niño era hijo de dios o de la paloma, o de vete a saber, qué el no había mojao, es que no era suyo, y eso son unos cuernos una cosa bien.

Simulación actual de San José enfadado por sus cosas.
Pero era un hombre bueno, que se le ve en la mirada y en que siempre se le pinta con flores y coronita. Y entre eso, y que supongo que se le pasaría tó de golpe al ver el oro, el incienso y la mirra... chica, tira, ya veremos que hacemos.

Tooootal, que San José podría haber sido el primer maromo de la historia y se quedó en Pepe.

Feliz día del Pepe.

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