miércoles, 18 de febrero de 2015

¿Seré yo, maestro?

Es difícil decir algo en Internet sin molestar a alguien. Y donde digo molestar pueden leer que me imagino a orcos soltando humo por las orejas con los ojos inyectados en sangre, para que se me entienda bien.

Una dice "estoy harta de la empresa tal, nunca voy a comprar más porque sus servicios de atención al cliente y de mensajería son una basura" y en seguida sale alguien que vende on line defendiendo a todos aquellos que lo hacen fenomenal y que si se perjudica a las pequeñas empresas que se ganan la vida como pueden vendiendo en la Red y que te calles, Karmele. Una se queja de lo mal que trabaja el funcionariado, que a los hechos me remito, y salen funcionarios superformados, superlistos, superentregados y supercomprometidos de debajo de las piedras, argumentando por qué una está completamente equivocada. Una dice que es egoísta tener hijos y en seguida sale alguien diciendo que es un error pensar así, como si no fuera igual de error pensar asá. Una cuenta su terrible experiencia en la sala de urgencias de un hospital y resulta que para sentirse menos mal tiene que tener en cuenta que puede que la auxiliar de turno tiene un padrastro y le ha bajao la regla o que lleva tres días trabajando por el salario mínimo y, oye, hay que ponerse en su lugar.

Y, bueno, no hablemos de los celíacos, los murcianos, los veganos o los de Podem@s, porque entonces ya una se la carga con todo el equipo y le entran ganas de gasear a cascoporro.

Y, ESPERA, también está cuando a una se le ocurre decir que tal o cual grupo es una mierda, o que no se qué película apesta, o que a la Cospe le canta el pozo, porque los fanses salen de debajo de las piedras con ochenta y seis razones por las que estás equivocado.

Que yo a veces me pregunto si cuando alguien se da por aludido a ver si es que se siente aludido y le jode que le den donde más le duele. O no. Vete a saber.

Es todo muy lóquer y hay veces que no tiene puta gracia. Pierde una la fe en la especie humana.

8 comentarios:

  1. Nos tomamos todo demasiado en serio. Es cierto. Una vez se me ocurrió publicar en el blog los comentarios que les pongo a mis alumnos en sus respuestas a los exámenes. Todo muy light, sin nombres de alumno, nada más cosas como "qué barbaridad has puesto" y "estudia, por favor" y hubo legiones de orcos diciendo que habría que echarme de la profesión, que faltaba al respeto a mis alumnos y lindezas de las que no me quiero acordar.

    En fin. Hay que respirar hondo.

    Besos.

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  2. Pero para eso el blog es tuyo no? Para decir lo que te venga en gana.

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  3. Falta sentido del humor y sobra sereyoísmo.

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  4. Me siento muy ofendida porque al final te refieres sólo a la especie humana y también te leemos carneros.

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  5. Lo dije por ahí y lo repito: Ofende quién puede, no quién quiere. Si la gente se siente ofendida por ciertos comentarios, tienen un problema.
    Y en alusión al tema del egoismo con los nenes, porque al fin y al cabo de tu comentario salió mi post, entiendo que somos suficientemente inteligentes las dos como para saber diferenciar entre sentirse ofendida y apetecer explicar tu versión de esa frase, que las opiniones son gratuitas hasta la fecha. Digo. (Es que seryoista me puede :P).

    Y si, como dice Bich, falta sentido del humor. Y de otras muchas cosas.

    Besos a repartir, guapas todas.

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  6. Pero, Gordi, ¿es que hasta que no apareció internet tenías fe en la raza humana?

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  7. Yo creo que todos tenemos opiniones y lo que no sé es por qué a veces parece que las tenemos que imponer. Si la base es el respeto, se puede decir todo. A veces me cansa el buenrollismo obligatorio que parece haber hoy en día, que tienes que estar de acuerdo en todo, apoyar todo, y tener en cuenta todo. Un coñazo, oye.

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