miércoles, 8 de octubre de 2014

Espiando

Con el paso del tiempo, el gigatrón de razones que tenía para no querer ser descubierta por las personas de mi vida carnal se han quedado en dos, como los mandamientos:

  • Si se abriera el blog, o la cuenta de Tuiter, a mi entorno, siento que perdería un espacio para desahogarme, para contar cosas de las que no hablo de normal, por las razones que sea y blablabla. 
  • Me da vergüenza el nick.
La primera supongo que es fácilmente comprensible. No pasa nada, pero no me apetece, me gusta tener este pedacito de yo para mí, para nosotros.

La segunda quizás no lo es tanto. Pero es. Y las veces que alguien de mi via carnal ha descubierto el álter ego de Gordipé me he bloqueado y no he sabido qué hacer. Bueno, sí, me ha dado el catacróquer, lo he borrado todo, he hecho la clocreta, el moonwalker, el pino puente y lo que se me ha ocurrido hasta que me he tranquilizado, he apagado el móvil un ratito y he vuelto a lo mío.

En todas estas ocasiones, mi vida ha pasado ante mis ojos como un carrusel de Benny Hill, y me imaginaba desnuda ante el mundo, que se carcajeaba de mí, se sorprendía de mis cosas y me señalaba, acusador, todo a la vez, sin orden ni concierto. Como si fuera culpable de algo, como si tuviera que esconderme, como si estuviera haciendo algo malo.

Hace relativamente poco tiempo que me he dado cuenta de que no pasa nada. Gordipé soy yo y yo soy Gordipé. Sigo prefiriendo que no se escampe la cosa, y aún me avergüenzo no sé muy bien de qué, pero ya me he acostumbrado a que me llamen Gordipé y me gusta. Me da vergüenza que me lo diga según quién, pero me gusta. 

Y creo que aún me da vergüenza porque sigo sintiéndome desnuda y vulnerable, como si alguien que no tiene permiso me estuviera espiando por una rendija, porque igual Gordipé es más yo que yo misma. No sé, es raro. 

En todo esto pensaba cuando, por casualidad (o valiéndome de mis dotes de deducción, observación e hijaputez) he sido yo la que espiaba por una rendija, al descubrir a alguien. Alguien que supongo que querría permanecer en el economato, por cómo se comporta, por las cosas que dice, por cómo las dice, por su historia, que igual se sentiría avergonzada si se sintiera descubierta. O descubierta por mí, concletamente.

Tentada he estado de trollear un poco, sintiéndome superior y segura, confiando en mi muralla, mi escudo y mi armadura. Pero no lo he hecho. Y no porque no me apeteciera, ni porque piense que es injusto que haga que se sienta como yo no quiero volver a sentirme. No, no hay bondad en la contención. No lo he hecho porque si uno juega con fuego siempre acaba quemándose. Y yo ya tengo más quemaduras de tercer grado de las que puedo gestionar.

Aún así, aún habiendo resistido la tentación, me sigo sintiendo un poquito superior, como si pudiera mirar desde arriba y controlarlo todo, sólo porque sé quién es. Yo sé quién es y ella no. 

Joder, qué simpleza, ¿no?

5 comentarios:

  1. Cuando alguien se esconde tras un nick, suele tener sus motivos. Traspasar esa barrera sin el permiso de esa persona puede ser, no ya peligroso, pero al menos un poco ofensivo. Es más fácil hacer que esa persona se abra y te lo cuente por si misma, o que te invite a ese otro lado... En fin, que ya no sé lo que iba diciendo.
    Besos!!

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  2. Lo mejor de esto es el anonimato que te ofrece, si lo pierdes se rompe la magia, aunque siempre depende del caso, pero puede pasar que el rincón desaparezca de un plumazo.

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  3. "como si alguien que no tiene permiso me estuviera espiando por una rendija, porque igual Gordipé es más yo que yo misma. No sé, es raro"

    Completamente de acuerdo. Eso es exactamente lo que me pasa a mi con mi doble identidad, que el blog no es ninguna atrocidad, que no digo nada del otro mundo, pero que me da como cosa, no sé... Y que si alguien de mi vida en 3D me descubriera pues no se acabaría el mundo... pero yo pasaría mucho corte. No sé... a la persona que hayas descubierto no se lo digas. Pooooobre, ¿no? ;P

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  4. Mmm, tan raro que este podría ser un meme-post.
    Yo publico sin seudónimo, y no creo que el yihadismo de cualquier tipo vaya a venir a por mi cabeza blasfema (aunque sí que he tenido mi par de marrones idiotas).
    Pero el Corte que te pone húmedo el sobaco está ahí siempre, y no creo que sea sólo porque el que conoce tu escaparatillo es como el calvo de "Los otros", que sabe mucho más de ti de lo que tú sabes de él y por eso tiene más poder.
    Creo que tiene que ver con el juicio, con tener que amoldarte rápidamente y de cuerpo presente (con lo lerdita que a lo mejor eres en el cara a cara) a una imagen que otro ha interpretado de ti y que a lo mejor no tiene muchoque ver con lo que eres.
    (Te veo con los auriculares del calvo, Gordipé)

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  5. Casi casi parece un dilema ético muy banal. Puedes aplicarte un sinfín de frases hechas como solución, y elegir la que más se ajuste a tu decisión, en caso de que tengas una. Por ejemplo: no quieras para los demás lo que no quieras para ti. O algo así.

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