martes, 24 de junio de 2014

Ahí

Me he dado cuenta de que me pasa una cosa muy chunga.

A veces quiero escribir algo que me perturba mucho pero decido que no voy a hacerlo por alguna razón: por demasiado intenso, demasiado triste, demasiado porno, demasiado victimista, demasiado comprometido O VETE A SABER QUÉ MIERDA. Y eso que quiero escribir se me queda ahí, atascao, como impidiendo que fluyan otras cosas, interrumpiendo el sinuoso correr de los pensamientos a los deditos.

Y no me deja escribir más cosas. Ese algo se instala en mi cabeza y me bloquea. Del todo. Se convierte en pensamiento único y mantiene conversaciones en bucle consigo mismo. Una y otra vez. UNA Y OTRA VEZ. Es como una gamba...

He descubierto una solución a medias: escribir lo que quiero y dejarlo como borrador en un correo. Es "a medias" porque me quedo como una reina en ese momento pero tengo miles de borradores y, además, sé que está ahí. Que no lo he enviado porque no me he atrevido y nunca lo enviaré porque se ha pasado el momento. Y seguirá ahí.

A veces pienso en borrarlo todo, deshacerme de toda esa morralla controlada y represiva, que me recuerda lo que quería haber dicho y callé pero no lo hago. Sigue ahí

Y me parece paradójico ese autocontrol, que alguien que habla tanto y dice tantas cosas como yo se calle tan a menudo lo que más le importa. Y que se quedé ahí, sin decir.

8 comentarios:

  1. Yo también hago eso, escribo borradores de mails y los dejo y me sienta bien. luego de vez en cuando los releo y también me sienta bien, hasta que llega un día que ya no tienen sentido y los borro y eso también me sienta bien.

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    1. Me acordé de tu post de por qué escribir un post. Y me salían más razones para no escribirlo. Me sentí rara.

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  2. A mí me pasa mucho, tengo muchos borradores almacenados en carpetas, esperando su turno para ver la luz, aunque la mayoría ya sé que nunca la verán. Pero en general no son cosas que se me quedan atascadas y no me dejan seguir escribiendo. A veces sí. Yo me pasé meses intentando escribir algo que me ahogaba y por fin lo pude soltar todo cuando encontré la banda sonora adecuada que me permitió escribir exactamente lo que quería y cómo lo quería. Las palabras son extrañas.

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  3. Escudo, liberación, distracción... Pueden servir para un fin concreto dependiendo de nuestra situación en ese momento. Decirlo o enviarlo nada más escribirlo o pensarlo puede conseguir que descanses o cagarla pero a base de bien. Muy raro todo.

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  4. Para mí generalmente las cosas más importantes son las que no escribo, o las que no escribo para el blog. Lo de los borradores me sirve para eso, suelto todo sin pensar, me lo quito del medio, duerme en borradores unas semanas y cuando se me pasa el mosqueo/angustia/preocupación los borro.

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  5. Yo, que soy bocachancla total para las cosas que no me importan (que vete tú a saber lo mismo a otro le parecen súper importantes y que me expongo mucho), las que me importan mucho me las guardo en plan olla a presión hasta que exploto. O no.

    Si las escribiera en borrador sé que en algún momento le daría a enviar y no. Me doy miedo en según qué estados y prefiero no tener que preocuparme por las consecuencias del dedo fácil.

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  6. El truco está en la encriptación. Habla de lechugas cuando quieras hablar de sexo. O de Corbatas cuando te duela el alma. O habla de tiritas cuando lo que quieres, en realidad, es que alguien venga a achucharte. Lo que sea, pero casca. Y al peo el resto.

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  7. Es una forma de desahogarte sin daños mayores, aunque lo mismo soltar un bombazo de vez en cuando te sentaba mejor y todo, quién sabe.
    Un abrazo!

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