jueves, 10 de abril de 2014

¿Qué necesitas?

Hola.

Llevo un rato escribiendo un correo. Un buen rato. 

Cuando he terminado lo he releído. Varias veces. Y me he dado cuenta de que en realidad no era un correo, era un post. Y tú no necesitas un post. No sé lo que necesitas, pero un post, seguro que no. 

A veces parece que necesitas una madre, una mujer que, además de mimarte, de cuidarte cuando estás malito, de alimentarte y acariciarte las heridas, te riña y te enseñe cosas de la vida que parece que has olvidado. Yo no quiero ser tu madre.

Otras veces parece que necesitas una esposa, alguien que creas que tiene que depender de ti, por quien tienes que tomar decisiones, alguien que te diga que eres importante y especial, que te exija y te dé. Yo no puedo ser una esposa.

Otras veces parece que necesitas una terapeuta, que te escuche sin importar qué vas a decir, con quien desahogarte, soltar toda la mierda que llevas dentro sin consecuencias, que te guíe y te ilumine por las noches. Yo no sé ser esa terapeuta.

Otras veces parece que necesitas un confesor que escuche tus pecados y te perdone, que te diga que todo va a salir bien porque así tiene que ser y porque te lo mereces, que ya has penado bastante y tus pecados no son tan gordos, que no puedes llevar sobre tus hombros el peso del mundo porque antes o después te aplastarán. Yo no tengo la cofia de confesor.

Yo sólo puedo decirte que te quiero y que seré tu amiga.


6 comentarios:

  1. Esto me suena. Tengo un amigo que igual. Hasta que cortas un poco... Y luego estás mucho mejor.

    ResponderEliminar
  2. Qué bonito lo has escrito.
    Ojalá lo lea tu amigo y ojalá lo comprenda también.

    ResponderEliminar
  3. Esos amigos te absorben la fuerza vital y siempre necesitan palmeros y demás.

    ResponderEliminar
  4. Y si no le parece bastante, no sabe lo que eso significa.

    ResponderEliminar
  5. Tal vez necesite sexo salvaje.
    Esos síntomas....

    ResponderEliminar