miércoles, 15 de mayo de 2013

La vida

La vida es un castillo de arena construido a la orilla del mar. A cada embite de las olas la base se debilita, aunque las torres se mantengan erguidas. Una ve cómo se forman las olas a lo lejos, pero no puede moverse, es un castillo, no puede huir. Una ve cómo las olas se envalentonan y se preparan para atacar, y no puede defenderse.

Aterrorizada, una aguanta el rítmico acoso sobre los cimientos, consciente de que, antes o después, caerá sobre sí misma y se quedará inerte, muerta, incapaz de levantarse de nuevo, convertida en un montón informe de arena, agua y sal.

Y es que la vida es así, una constante resistencia frente a la destrucción, una continua sucesión de golpes que conducen invariablemente a la muerte.

Si lo pensamos bien, la vida es como el sexo: una sucesión de golpes que terminan con alguien desplomado.

Como el sexo, también, la vida es sólo el camino hacia la muerte.

6 comentarios:

  1. El problema es que crees que verás venir la ola que terminará contigo, que todavía falta mucho para que llegue. Y no. Puede ser mañana, puede ser esta tarde, puede ser la próxima hora...puede ser ya.

    ResponderEliminar
  2. De primera mano te lo digo: LO SÉ.

    ResponderEliminar
  3. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  4. Nacemos para morir, por eso ¡hay que follar todo lo que se pueda! y aprender a bucear también.
    Besos guapa!

    ResponderEliminar
  5. Tanto el sexo como la vida mejoran con la práctica, y en los dos casos nos podemos asombrar de lo que es capaz de aguantar el cuerpo humano.

    ResponderEliminar
  6. De desplomada a desplomada, no se me había ocurrido pensar que la vida es como el sexo... Curiosa reflexión. Lo peor de todo es que yo he caído 'muerta' al suelo y llevo tiempo tiempo sin probarlo.

    ResponderEliminar