miércoles, 13 de febrero de 2013

Hablar de amor

Mañana es el dia de San Valentín.

No voy a entrar en si es un invento consumista o qué, dejo eso a las morenas listas. La cuestión es que, queramos o no, el mundo se tiñe de rojo sangre en forma de corazón para recordarnos que:

  1. Nos aman locamenti y ¡cáspita! nuestro amor es correspondido.
  2. Nosotros estamos solos y todos moriremos solos.
  3. Amamos a alguien que ama a otra persona y no a quien nos ama. Un lío.
  4. Estamos enamorados del amor que, a su vez, nos pone los cuernos con una cabra.
  5. Ninguna, todas las anteriores o varias.
  6. NS/NC.

En cualquiera de los casos, los días de San Valentín son una excusa más para hablar del amor. Y cualquier excusa es buena. Pero del amor normal, sin dramatismos, ese amor cotidiano que convive con el mal olor en el váter de primera hora de la mañana mientras recuerda el polvo salvaje de la noche anterior. De ese que te recuerda comprar papel higiénico cuando pasas delante de los condones. Del que hace que tengas en la nevera dos clases de cerveza. Del que hace que desees matarle periódicamente porque sigue haciendo eso que no soportas y luego te ayuda a recomponerte porque tiene esos abujeritos cuando sonríe. Del amor gelipollas, vaya. Y del otro, también. Y del otro. De todos.

El Día de San Valentín es el mejor día para hablar de amor. Y eso es fácil. Si lo piensan un poco, casi cualquier palabra sirve para hablar de amor. No importa su significado: cualquier palabra sirve para hablar de amor. ¿Que no? No ni poc.

¿A que no hay huev...

Ay.

Por un momento he sentido la tentación de retarles a encontrar una palabra que no sirva para hablar de amor, una que no sirva para describir cómo se siente, cómo se comparte, cómo se imagina, cómo se esconde, cómo se guarda, cómo se sufre cuando se esfuma...

Pero no, mira, he contado hasta diez, he ido al váter, he leído un poco, le he dado unas vueltas (no necesariamente en este orden) y, al volver, me he dicho ¿hablar de amor? ¿pa qué? y he decidido callarme.

5 comentarios:

  1. Creo que soy de las que sufren/disfrutan como salvajes de las seis hipótesis del principio del post, a la vez. Pero el amor normal es...¿para cuándo el novelón definitivo sobre la cara oculta y vulgarcilla del amor?

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  2. Respuestas
    1. Puntos suspensivos igual a oxígeno de aire no muy limpio de una ciudad; a chocolate del 80%; a refrán antiguo, cansino pero infalible; a pastorcillos de portal de belén.

      Amo correspondidamente y sin dramatismos, y a la vez soy incapaz de romper las conexiones cerebrales del enchochamiento, y a la vez sé como un filósofo francés que todos moriremos solos, y a la vez...que sí, que para qué hablar del amor si podemos practicarlo de tan diversas y graciosas maneras?

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  3. Pues nada, mañana hablaremos del amor...o algo así.

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