miércoles, 9 de mayo de 2012

De las preguntas

Entre los miles de millones de defectos que tengo, uno que no me atormenta casi nada y que da alguna alegría de vez en cuando, es que tengo muchas preguntas. Siempre. Todas.

Supongo que es fruto de esa insistente vocecilla que no para de hablar en mi cabeza diciendo esto no lo hagas, que no es normal o esto no lo digas, que no es normal, o incluso esto no lo pienses, que no es normal. Invariablemente, a esa vocecilla le sigue un ¿por qué? ¿Los demás no lo hacen? ¿Por qué no es normal?

A veces pienso que esta inseguridad sobre lo que piensan/sienten los demás es inherente al ser humano, porque cada uno sólo puede saber a ciencia cierta lo que pasa dentro de su cabeza, y eso con suerte. Por mucho que conozcamos al otro, por mucho que pensemos que le conocemos, no podemos estar seguros y muchas veces casi nunca podemos preguntar para asegurarnos. Así que tiendo a pensar que lo de no preguntar cosas que de verdad nos interesan le pasa a todo el mundo, que todos tenemos  dudas sobre cosas lo que hacen, piensan o sienten los demás y que no lo preguntamos porque... vaya, no sé por qué los demás no lo preguntan, yo no lo hago por varias razones, a saber:
  • Crea desconfianza. Son preguntas que hacen sospechar a la otra persona, porque no le gustan, no se siente cómoda, no quiere responder. Veo reflejadas en su cara, antes de abrir la boca, la desconfianza. ¿Por qué quieres saberlo? ¿Tú qué vas a hacer con esa información? ¿A ti qué coño te importa? Seguro que algún día lo utilizas contra mí y me vuelve como un boomerang cargado de mierda.
  • Porque si me lo preguntaran a mí nunca respondería sinceramente. Por vergüenza, pudor, inseguridad...
  • Por prudencia. En ocasiones tengo preguntas porque cuestiono otras cosas que me han dicho. Y a la gente no le mola mucho notar que la tomas por mentirosa...
  • Porque tengo la impresión de que debería saber la respuesta: ¿Cuántas veces a la semana debería fregar el suelo? ¿Durante cuánto rato folla la gente normal? ¿Me huele el aliento? ¿No te das cuenta de que te huele el aliento? ¿En qué piensa este mientras le estoy hablando?
Por estas, y otras razones (supongo, pero me cuesta hacer el juego este de no pregunto porque si me preguntaran a mí yo no respondería porque... me he liao) me quedo con miles de millones de preguntas sin preguntar. Y me come la curiosidad.

Unas no son cosas importantes. Otras sí lo son para mí. Y a veces tengo tantas ganas de hacer una pregunta que, para que no se me escape, me callo. Y entonces la otra persona lo nota y, probablemente, se pregunta para sí qué coño me pasa, pero como igual piensa que va a molestarme no me lo pregunta... y así vamos...

¿Ustedes también se preguntan cosas? ¿Y qué se responden?

4 comentarios:

  1. Yo me pregunto cosas (y me respondo como me parece) y además les pregunto cosas a los demás. Soy espontánea y bocazas y oye, así me va. Pero eso de quedarme con dudas...no puedo, no sé. Si algo se me pasa por la cabeza... zasca, lo suelto. Y suelo liarla parda, claro.
    Qué le vamos a hacer.

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  2. yo podría comentar exactamente lo mismo que la rizos, vamos que cuándo se me pasa una pregunta por la cabeza, suelo decirla en voz alta (aunque alguna vez después de decirla he pensado... En serio le has preguntado eso??? ya te vale!!!)...

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  3. Antes no lo hacía, pero ahora suelo preguntar todo lo que se me ocurre, excepto aquellas cuestiones que podrían hacer daño a la otra persona, aunque curiosamente las respuestas suelo intuirlas así que tampoco es que me pierda mucho. ¿Conmigo te has callado alguna pregunta? :D

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  4. Hay dos famosos dichos que se contraponen: uno implica callarse antes que parecer tonto y el otro viene a decir que si no preguntas y te quedas sin saber, es peor. Total, que de cualquier forma, el resultado es el mismo: eres tonto. Lo que ocurre es que con el tiempo cada vez nos da más igual lo que piensen los demás de nosotros, o al menos eso me pasa a mí. Por lo que si hay algo que no entiendo, lo pregunto. Si hay algo que quiero saber, lo pregunto. Si hay algo sobre lo que dudo, lo pregunto. Eso sí, en su momento y con las maneras adecuadas.

    Afortunadamente, como inspiro confianza, no sé muy bien por qué, casi siempre obtengo la información sin preguntar nada. Pero ojo, que soy la tumba de mucha gente ;)

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