jueves, 8 de marzo de 2012

De la razón

Tengo al becario enfurruñao. Al parecer, no se puede hablar conmigo porque siempre quiero tener razón. Pues claro. No es que quiero tener razón, es que la tengo. Si no creyera en lo que digo me callaría la boca.

En un momento de exaltación, que me digan algo así no relaja las cosas: yo también me enfurruño, ahora me enfado, no respiro y no te ajunto, pero en seguida me da por pensar. Pero ¡bueno! ¿me crees tan imbécil como para defender mi argumento pensando que no tengo razón? ¡Venga, hombre, que insultas mi inteligencia y ya no soy rubia! Y la liamos.

Pero, claro, si lo dice... igual es porque otras pesonas sí lo hacen. ¿Lo hacen? C'est uncroyable! ¿En serio?

Y me pregunto ¿quién dice algo si sabe que no tiene razón? Por retorcido que sea un argumento, tiendo a pensar que quién lo utiliza cree que es el adecuado ¿no? ¿NO? ¿Por qué me enfrascaría en una discusión defendiendo un argumento si creo que no tengo razón? No lo entiendo. Esto está muy lejos de mi capacidad de comprensión.

Es como las reacciones a las declaraciones de Gallardón que han generado el hastag #violenciaestructural. Por estúpidas, retrógradas, enfermas, asquerosas y equivocadas que me parezcan esas reacciones, supongo que quién así se manifiesta cree que tiene razón y que por eso lo defiende. ¿No? ¿NO? Pues yo igual, pero sin reacciones de esas, que deberían estar penadas con grapar a la frente a Sonia Monroy pa los restos.

Tooootal, que ahí estamos: el enfadado porque dice que soy una tirana y creo que siempre tengo razón y yo enfadada porque no entiendo cómo puede no darse cuenta de que la tengo.

Y, sí. La cuestión es que soy consciente de que soy difícil. Básicamente, una bocas. Que soy verdulera vehemente. Que puedo ser hasta maleducada. Sí, en serio. Pero es porque tengo razón, qué le vamos a hacer.

2 comentarios:

  1. Claro que todo el mundo cree estar en posesión de SU razón, y como tal, la defiende. Por eso hay discusiones y confrontaciones. Pero supongo que, en cada discusión, siempre hay uno que está más convencido de su razón. Quizá por tener más experiencia en el tema, más años, etc. Entonces deja al otro sin argumentos, touché, y acaba la discusión con la retirada del que se queda sin argumentos en los que soportar su discurso. Y eso creo que es lo que le pasa a tu becario cuando discute contigo. Lo desarmas. Y claro, no mola discutir con alguien que tiene las de ganar. xD
    Ambos tenéis razón, o vuestra razón, pero tú sabes defenderla mejor, supongo.

    Ah, yo sigo siendo rubia, y por supuesto que quiero tener la razón siempre. Y no sólo eso, sino que la tengo. O al menos, así lo creo. Del tema Gallardón prefiero pasar palabra.
    Besos.

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  2. Todos queremos tener razón siempre...es que si no, vaya mierda de juego es éste no?
    A mí me gusta discutir por discutir, que me cuenten los otros que piensan y en muchos temas estoy abierta a la posibilidad de que me convenzan.
    Soy rubia y también tengo siempre la razón.

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