viernes, 9 de marzo de 2012

Cambios de opinión

Sólo tengo un principio vital: me permito cambiar de opinión. Todas las veces que quiera. En la dirección que quiera.

Para una persona que reprime muchos de sus... mucho de su todo, qué quieren que les diga, pues es una liberación.

De pequeña quise ser señorita. Dice mi madre que desde que empecé a ir al colegio. Llegué al instituto convencida de que esa iba a ser mi profesión: enseñar a otros. Y cuando llegó el momento de elegir, elegí otra cosa.

Dediqué a la profesión que había elegido años de estudio y esfuerzo. Hice prácticas, trabajé gratis, fui becaria, me fui a trabajar a tomarporsaco, observé, aprendí, sudé lágrimas de sangre... hasta que me dí cuenta de que ya no me gustaba. Y cambié de profesión.

Y cambié de profesión más veces, casi tantas como puestos de trabajo tuve. ¿Que ya no me gustaba? Pues a otro. ¿Que ese puesto también dejaba de gustarme? Pues nada, a postular por otro. Sin problemas.

Y, además de trabajos y de profesiones, por el camino he ido dejando amigos, compañeros, casas, hobbies,... he ido cambiando de opinión, a veces tranquilamente, a veces de manera más traumática. ¿Que una persona me gustaba mucho pero empezaba a comportarse de manera que ya no? Pues no pasa nada, nos alejábamos poco a poco y cada cual a su olivo. ¿Que yo dejaba de gustarle a alguien y ya no quería estar conmigo? Pues nada, a morirme de asco y andar llorando por las esquinas a seguir p'alante, que los demás también tienen derecho a cambiar de opinión y a dejar de quererme.

Claro que me he equivocado. Mucho, MUCHO, sobre todo en el ámbito laboral. Y, últimamente, en lo de las casas, pero eso es otra historia.

Y creo que por eso cada vez me da más miedo cambiar de opinión, porque el impacto de los daños colaterales es cada vez mayor y ya no es tan divertido.

Y, sí, Bichejo, llámalo revisionismo, quemar las naves o cambiar de opinión, viene a ser lo mismo. Gracias por la inspiración, ya tu sabeh.

5 comentarios:

  1. Definitivamente me explico como el culo.
    El revisionismo lo entiendo como lo siguiente (bloguerilmente hablando): como ya no me gusta lo que hago borro todos los posts en los que decía cuánto me gustaba, como ya no quiero a esa persona borro los posts en los que decía cuánto la quería...cambiar de opinión? sí, gracias. Mil veces si hace falta.

    Ser tu musa me flipa.

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  2. a mi me cuesta la vida decidir y el cambio de opinión me sirve de comodín para cuando lo hago, lo de decidir, digo. Decido ir a tal sitio pero luego, por suerte, existe el cambio de opinión y zas, me voy a otro.
    Pero tienes razón, a medida que pasa el tiempo, es más mierder eso de ir cambiando, como que da pereza y llevamos peor las marquitas de haber decidido virar a destiempo.

    En fin, como sea, al final te guste o no, acabarás cambiando de opinón en tantas ocasiones como te sea necesario, o eso creo yo, porque uno puede acomodarse un ratito por pereza al cambio, pero al final, pica. Y te rascas. Y zas, ya has cambiado.

    Besetes.

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  3. Quién como vos, yo tengo la cabeza cuadrada

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  4. Los "no cambios de opinión" también tienen daños colaterales... todo lo tiene, me temo ;P

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  5. Yo estoy muy orgullosa de cambiar de opinión y de preguntar todo aquello que no sé.

    Un saludo, Bree.

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