lunes, 19 de diciembre de 2011

Recuerdos

Una vez escribí un post muy bonito sobre echar de menos. Lo he leído alguna vez, era muy triste. Muy triste.

Ahora vuelvo a echar de menos pero no quiero estar triste, ya hay demasiada tristeza a mi alrededor y no me puedo permitir más. O no quiero. 

Intento racionalizar mis sentimientos, me repito una y otra vez eso de que nadie se muere por echar de menos, me digo que no pasa nada, que la vida sigue, que pasan otras cosas que merecen mi atención, que hay otras personas a las que quiero prestar atención... me miento...

En este ejercicio de racionalización extrema me digo que no echo de menos a la persona, que lo que me atora las arterias hasta quitarme la respiración a veces es ora la ansiedad, ora el colesterol, ora el recuerdo mitificado de aquel que estuvo a mi lado y se ha ido.

El colesterol y la ansiedad me preocupan poco. Una se medica o se muere y a otra cosa, mariposa. Es el recuerdo, lo jodido. Porque, si llegamos a ser conscientes de que echamos de menos el recuerdo de alguien, sabemos que nunca nada volverá ser lo mismo. Es posible que no le queramos igual, que no nos gusten las cosas que antes nos gustaban de esa persona, que nada sea igual.

Así que no me queda claro que es menos malo, seguir echando de menos a alguien desesperadamente, manteniendo viva la esperanza de que vuelva algún día, o saber que echo de menos su recuerdo y que nunca volverá.


Barbra Streisand, The way we were

8 comentarios:

  1. Buffffffffffff, he llorado leyéndolo de lo reflejada que me siento. Qué duro y que largo está siendo este no para de echarle de menos. Un beso

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  2. Oiga, si no quiere que vote "me la pela" a lo de los posts antiguos le recomiendo que cambie esa tercera opcion por un aseptico e insipido "nosabenocontesta". Es que si me dan la opcion de decir "me la pela" solo puedo decir "me-la-pe-la" (y en esta ocasion no es el caso)

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  3. Hay una situación igual de sangrante:

    Echarle de menos, que amague cada X tiempo con volver a tu vida, y sentir que sólo tienes ganas de cruzarle la cara si osa dirigirte la palabra.

    Es absolutamente paranoico.

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  4. Ánimo. yo soy de los que quieren pensar que el tiempo acaba borrando muchas cosas, pero los sentimientos vuelven cuando les apetece. Es como la canción de Serrat de Aquellas Pequeñas Cosas...

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  5. Bueno, igual de triste es no tener a quien echar de menos, creo yo...

    Un besico muy grande, flor. He vuelto ;)

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