martes, 13 de junio de 2017

Cosas que nunca vas a saber III

Hola, intelectual random.

Mira, llámame loca, pero tengo la sensación de que no es que hayas tenido mala suerte y no te hayas encontrado con mujeres inteligentes a lo largo de tu vida, es que no sabrías identificarlas aunque te mandaran a la mierda en esperanto a la cara.

Me sorprende que me digas que estabas a punto de tirar la toalla de las redes de ligar porque sólo encuentras chonis tontas recauchutadas, y que menos mal que me has encontrado a mí, faro cultural de Occidente, para devolverte tu fe en la inteligencia femenina y en los unicornios.

Me sorprende lo de tirar lo toalla, digo, porque no entiendo bien por qué es tan importante para ti dar con una mujer inteligente si luego tu interés está focalizado en demostrar lo sátiro que crees que eres y correrte en las tetas. De quien sea.

Y, mira, ya que estamos, tu esnobismo es de idiotas. Si has venido a follar, filtrar por la inteligencia es de ser idiotas. Igual te sorprende pero las chonis, recauchutadas o no, también follan. Así que eres un ejemplo de que tener una carrera universitaria no garantiza nada. Fíjate, tú, precisamente tú, que dices que la tienes, no eres lo que se dice un genio.

Igual piensas que, como soy gorda y no especialmente atractiva, lo que necesito oír para rendirme a tus pies y llevarme al huerto es que me digas que no te importa el físico, que los pibonazos recauchutados no tienen nada que hacer contigo porque no llegan a tus estándares inteligentes.

Y te equivocas. Estás haciendo mal el filtro. Ser un pibón no está reñido con ser inteligente.

lunes, 12 de junio de 2017

Diccionario (1)


  1. Busco conocer gente y lo que surja= busco una chica para follar.
  2. Busco una chica discreta= estoy casado/emparejado pero quiero ir follando por ahí.
  3. Busco una chica sincera= me han dado tantas hostias que no me fío ni de mi madre, no tienes ninguna oportunidad de que me fíe de ti.
  4. El físico no me importa= igual follo contigo si no tengo un plan B, pero no vas a volver a verme en la vida.
  5. El físico no me importa, mi hermana también está gorda= voy a follar contigo pero no te hagas ilusiones, no pienso presentarte a nadie, con una gorda en la familia, vale.
  6. No soporto a las chonis recauchutadas, quiero una chica inteligente= quiero sentirme especial corriéndome en las tetas de una chica inteligente, aunque no reconocería a una ni aunque me azotara en el trasero.
  7. Lo importante es conectar= te aviso de que mi intención es follar contigo.
  8. Tengo muchas ganas de conocerte= tengo muchas ganas de follar contigo.
  9. Soy nuevo y no sé cómo funciona esto= aún no he follado con nadie de aquí. 
  10. Yo no voy a por lo que van todos, a mí me interesas de verdad= voy a decirte lo que creo que quieres escuchar. Y luego, voy a ver si puedo follar contigo.

martes, 23 de mayo de 2017

El mes

Mi abuela era una señora a la antigua, de esas que iban a cobrar la paga en metálico, hacía montoncitos para los gastos e iba gestionando el resto.

Como muchas señoras de pueblo de su generación, no se creía mucho lo de invertir y lo de la bolsa. Era muy de tocar el dinero para asegurarse de que lo tenía y no estaba muy por la labor de meterlo bajo el colchón, que se hacían pelusas, así que compraba oro.

Yo creo que aquí tuvo que ver, aparte de lo de las pelusas, que una amiga suya de cuando era pequeña vendía joyas, pero a la antigua. Era una señora sonriente y divertida, que iba por las casas con su muestrario de joyas. El día que iba a cobrar el mes, abría el muestrario lustroso delante de las tres o cuatro vecinas de confianza y cobraba y vendía a plazos. Luego pasaba todos los meses a cobrar, se tomaba un café, charraban un rato, y hasta el mes siguiente.

Y así compró mi abuela las joyas de la boda de mi madre y mi tía, los aderezos de nacimiento de sus nietas, pulseras, collares, pendientes, gemelos... y todo iba muy bien. Estaban todas muy contentas y llenas de oro.

Un día, la vendedora de joyas apareció con su hija. Se iba a jubilar y dejaba a su hija en herencia su negocio. Y, a partir de entonces, esa otra señora sonriente y divertida pasó a cobrar el mes. Llegaba, abría el muestrario de joyas, cobraba y vendía, se tomaba un café, charraban un rato, y hasta el mes siguiente.

Pasado un tiempo, esta señora dijo que se retiraba, cobró lo que se le debía por el barrio y desapareció.

Y empezaron los rumores. Todo el mundo hablaba fatal de ella en el barrio, aunque nadie decía por qué. Ahora sé que era por vergüenza.

En esto estamos que la entonces novia de mi hermano empezó a trabajar en una tienda de esas de compra-venta de oro y, por estas cosas de la curiosidad humana, se llevó una cruz de oro blanco que mi abuela le regaló. Mi abuela ya se había muerto, le daba tristor llevarla y quería guardarla.

Presunto oro blanco. Era chapa de algo.

La familia se lo tomó muy a mal, claro, y empezaron a llevar las sortijas y pulseras a valorar.

Todo lo que la hija de la vendedora de joyas había vendido a mi abuela a precio de oro era falso.

Poco pudimos hacer, más que intentar poner una denuncia que, claro, nunca prosperó. Mi abuela había muerto, no había recibos, ni señora, ni nada.

Yo deseé la peor muerte entre terribles dolores a esta persona y a su estirpe, cada vez más sangrienta y de sufrir, a medida que iba enterándome de la estela de mierda que dejó en el barrio.

¿Cómo se puede ser tan ruin y tan hija de la gran puta?

Un día, mi tía dejó muy claro lo que todos pensábamos: ojalá tenga que gastárselo todo en médicos y medicinas, y se muera pobre y sola como una rata.

Y ahí se quedó la cosa.

Hasta hoy.

Hoy nos hemos enterado de que esta grandísima perra del mal ha tenido que gastárselo todo en médicos y medicinas y que, aún así, se ha muerto, y en una casa de alquiler porque la suya se la quitó el banco.

Y, mira, sin pensar siquiera en los millones de cosas que podrían explicar por qué se dedicó a timar a jubilados que aún confiaban en lo del oro, me he alegrado.

Porque la justicia universal, a veces, funciona.

El pasado es presente

Se dice a menudo que el pasado, pasado está, pero no.

El pasado no acaba nunca de pasar, se nos queda pegado como una garrapata.

Aquello que nos dijeron hace muchos, muchos años, que tanto nos hirió y que creíamos olvidado, reaparece en el momento menos pensado, nos hiere de nuevo y deja de ser pasado. Es presente.

El pasado no acaba de pasar porque lo necesitamos. Aprendemos de lo que nos pasó ayer, a veces, y nos lo guardamos porque pensamos, ingenuamente, porque va a servirnospara enfrentarnos a lo ques pasa hoy. Pero no tenemos en cuenta a menudo que las personas cambian, las situaciones cambian, nosotros cambiamos, y la cagamos una y otra vez.

Porque el pasado, pasado del todo, pues no está.

Sería todo mucho más fácil si olvidáramos aquello que nos dolió, pero no lo hacemos, supongo que porque tenemos miedo de volver a caer en los mismos errores, como si fuera el remedio infalible para que no suframos en el futuro.

Y creo que por eso, porque tenemos miedo a un montón de cosas, y por ese estúpido instinto de supervivencia, somos rencorosos, vengativos y tenemos memoria. Llena de pasado.

Y así nos va, que repetimos hasta el infinito las cosas del pasado, convirtiéndolas en un presente que se repite en bucle.

domingo, 14 de mayo de 2017

Dificultades

Hay personas fáciles y personas difíciles. 

Hay personas fáciles para algunas cosas y difíciles para otras.

Hay personas con las que es tan fácil y bonito hacer cosas que no importa que, a veces, sean difíciles.

Hay personas que da igual que sean difíciles.

Hay personas que gustan sólo porque son fáciles.

Hay personas con las que es tan difícil hacer casi todo que no compensa cuando son fáciles.

Y luego hay personas a las que hay que mandar a la mierda, sean fáciles o difíciles,