miércoles, 22 de julio de 2020

La honradez

Hace unos días hubo un problema con el TPV y la tarjeta en un comercio. Pasaba la tarjeta una y otra vez pero el TPV decía que la operación se había cancelado.

Después de intentarlo varias veces miré en la aplicación del móvil y el pago se cargaba cada vez así que, al final, pagué en efectivo. Mientras la dependienta hablaba con el dueño por teléfono para ver qué hacía entraron un montón de guiris dando por el culo y, para quitarse el problema de encima, acordaron que me daban el dinero en cash, porque le enseñé que se había cargado el importe varias veces en la cuenta.

Aquí servidora, que no estaba muy convencida, vio a aquella señora abrumada por chorricientos guiris y dejó su teléfono por si había algún problema, JIC, you know.

Estábamos hablando de casi 500 euros.

Al día siguiente me llama el dueño:

- Mire, soy fulanito, de la tienda nosequé. Por favor, compruebe su cuenta porque se ha cancelado el pago y le devolvieron el dinero, y la dependienta también se lo devolvió en efectivo. Le agradecería mucho si pudiera pasarse, sin prisa, cuando usted pueda, para devolver el dinero de más que le dimos.

Casi 500 euros en efectivo.

Efectivamente. El banco me había devuelto el dinero.

- Pues la verdad es que me viene fatal ir, pero si me da su número de cuenta le hago una transferencia ahora mismo.

Y la hice, todos contentos.

¿Todos contentos?

PUES NO.

Me ha llamado la dependienta para darme las gracias. Si yo no hubiera devuelto ese dinero hubiera tenido que pagarlo ella porque, al parecer, no estaba haciendo algo bien y por eso se cobró varias veces.

Me ha dicho que si puedo pasarme me ha preparado un detalle y que, si no, me lo enviaría por correo. Y me ha dado las gracias mil veces.

Un rato después me ha llamado el dueño. Ha confesado que no tenía ninguna fe en recuperar el dinero, me ha pedido disculpas  y me ha dicho que tengo un detallito esperándome en la tienda, y que Dios me bendiga. Ojalá el karma se dé por aludido y me trate bien el resto del verano. Y todos contentos.

¿Todos contentos?

PUES NO.

Ahora voy y se lo cuento a una amiga y me dice que soy tonta por haberlo devuelto, porque no fue un error mío y tenían que asumirlo ellos.

Karma dime algo bonito, que yo así no puedo, mira.

¿Qué hubieras hecho tú?

jueves, 2 de julio de 2020

La encuesta de ligar

Hace unos días publiqué una encuesta en Tuíter:
La encuesta tiene el valor científico que tiene, cero, pero es anónima, no hay por qué mentir. Quiero pensar, vaya.

Y me dice que la mitad de las personas que estarían buscando a otra persona en una red de ligar, si me encontraran, no intentarían ligar conmigo. Personas que, si me leen de normal, saben más cosas de mí que muchas otras con las que me relaciono a diario, no intentarían ligar conmigo. Me conocen y no intentarían ligar conmigo. Por lo que sea.

Pues eso es lo que pasa en el mundo real: que conocerme no es lo que viene siendo amarme.

Aquí entran en liza un montón de cosas más: las ondas repelentes-atrayentes regulinchi que una emite, la mochila que nunca se descarga, el mal humor, la mala vida, la desesperanza, la tristeza, el "yo sé lo que no quiero", el escepticismo... PERO. Eso es lo que me pasa en el mundo real.

A la mitad de las participantes que sólo han venido a jugar, enhorabuena a los premiados, has ganado una foto tetas, pasa a reclamarla por DM.

lunes, 22 de junio de 2020

Desescalando

Cuando empezó el confinamiento pensé: mira qué bien. Voy a tener tiempo para pensar, para escribir más, para leer, para acabar cosas de casa para las que nunca tengo tiempo...

Supongo que no sorprende a nadie que no haya sido así.

He pasado la mitad del tiempo trabajando para cobrar lo mismo, y el resto ha estado dividido entre hacer vídeollamadas, dormir y llorar.

Not surprised.

Ahora empieza la desescalada.

¿Estoy desescalando bien? Claramente, NO.

Me llegan mensajes para quedar, para salir, para socializar, para follar... Y me da yuyu todo. Ahora resulta que no quiero salir, que tengo la sensación de estar arriesgando la vida, de ser irresponsable y casquivana.

TÓCATE LOS COJONES, MARILOLI.

Sé que, de alguna manera y con el tiempo, todo volverá a ser más o menos normal. Sé que se me irá pasando el recelo y que, antes o después, volveré a echarme a las calles, porque no me va a quedar otro remedio. Antes o después voy a tener que normalizar lo de quedar, salir, socializar, follar...

Pero a mí el confinamiento me ha dejado tocada, por muchas razones, y estoy viendo que me va a costar lo que no está escrito recuperar una vida que sienta mía.

martes, 12 de mayo de 2020

Gordi no se aclara

- (...) y... bueno, a Gordi mejor se lo explicas tú porque la pobre no se aclara muy bien con estas cosas.
Hoy he tenido la oportunidad de escuchar lo que otra persona dice de mí cuando no estoy delante.
En un grupo de trabajo, hace unas semanas que pensaba que me estaban puenteando, que alguien tergiversaba y ocultaba información. 

Había cosas que no salían, se quedaban bloqueadas en algún correo hasta que yo pegaba un golpe en la mesa y volvía a empezar poniendo en copia a tó quisque, y exigiendo que, por favor, las respuestas también se compartieran, porque se perdía información, mi trabajo dependía de que la información fluyera correctamente.

No soy muy lista pero, claramente, ella tampoco. A los tres correos ya sabía quién era la culpable.


Esta mañana se ha destapao el pastel. Después de una ronda de conversaciones de a uno, he propuesto una reunión on line.

Y todos hemos escuchado varios audios en los que esa persona dice, explícitamente, entre otras cosas:
- Que no sé usar una excel.
- Que se me da mal la informática.
- Que me niego a hacer las cosas que me piden.
- Que no estoy preparada para hacer el trabajo que me han encargado.


Más allá del mal rollo y el pudor que produce escuchar lo que otra persona ha dicho dice de mi al sentirse segura porque no estaba, estos mensajes..., en fin, después de varios años los demás saben en qué punto nos encontramos cada una.

Sin embargo, sí me da para recordarme algunas cosas que no se me tienen que olvidar:
- Nunca, NUNCA, voy a enviar un audio hablando de otra persona.
- Tengo que pegar golpes en la mesa más a menudo.
- PERO QUÉ GELIPOLLAS PUEDEN LLEGAR A SER ALGUNAS PERSONAS, JODER.

jueves, 30 de abril de 2020

No quiero levantarme


A mí el plan de desconfinamiento no me ha impactado, sigo viendo todo lo que me importa muy lejos. Veo lejos volver a reunirme normalmente con las personas a las que quiero; ir a recoger a mi sobrino; trabajar de manera normal; ir de compras sin preocupaciones; salir de copas y a bailar; ir al cine de verano, a la playa, a no hacer nada a una piscina...

Además, en general, no estoy llevando especialmente bien el confinamiento, y desde hace unos días han dejado de funcionar las cosas que me ponían contenta y se me está haciendo todo más mucho difícil.

Difícil en plan no tengo ninguna razón para levantarme, da igual si me levanto o no, chica, pa qué vas a levantarte, no quiero levantarme.

Pero me levanto. No sé por qué, me levanto.

Me ducho, desayuno, me arreglo el pelo, me maquillo, me visto como si fuera a salir a la calle y me siento a trabajar. O delante del ordenador, a hacer como si estuviera trabajando.

Y estoy pensando todo el rato en que quiero volver a la cama a apagar el celebro y dormir.

Y temo que llegue el día en el que, cuando piense no quiero levantarme ese pensamiento pueda más que la rutina, la responsabilidad y las ganas de mantenerme más o menos cuerda y me quede en la cama hasta que el cuerpo aguante, por si es un momento de no turning back.

¿Soy la única que está enloqueciendo con esta mierda?