viernes, 31 de diciembre de 2021

La culpa es del p'alante

Aunque no es exactamente lo mismo, me pasa un poco como a Nisi, no quería acabar el año sin escribir.

No recuerdo ningún final de año que no haya dicho "por fin se acaba este año de mierda", como si el simple cambio de número significara que los problemas desaparecen o se solucionan. Sé que no, a la vista está que no soy una persona especialmente optimista o poco realista. 

Este año no es diferente, empiezo a pensar que tiene más que ver con la adultez y la vida que con los años, llámame loca. Oh, bueno, va, este año igual tiene también un poco que ver con lo de la pandemia y eso.

LA PANDEMIA.

A pesar del horror que han sido estos últimos años, de ser consciente de que los problemas que me acosan no van a hacer más que empeorar, acabo 2021 con una sonrisa y un mantra: PALANTE.

Y la culpa es de mis amigas y de las #Coronacosas

De mis amigas porque han sido un apoyo irreemplazable estos años. Nadie sabe qué hubiera pasado si todo hubiera sido de otro modo, yo lo único de lo que estoy segura es que sería peor persona. Vamos a empezar 2022 con el palantismo, y ya veo desde aquí las posibilidades.

Y también ha sido culpa de las #Coronacosas. Este año ha sido la explosión de la panda en Tuíter y ha sido un mes sensacional. Se ha creado una energía muy especial, con cariños de ida y vuelta entre un montón de personas. No nos conocemos todas/os con la misma intensidad, pero sí hemos tenido claro desde el primer momento que teníamos un objetivo común durante este mes: divertirnos y compartir bonitismo, disfrutar juntos/as del momento, acompañarnos y decir, de manera explícita "estoy aquí, por si me necesitas".

Para muchas de las personas que formamos parte de esta locura, #cosistas con día o sin, esta compañía, compartir este objetivo de divertirnos juntos, de tenernos en cuenta, de estar presentes y dispuestos/as, de escucharnos, ha significado mucho. Yo soy una de esas personas.

Por eso quiero agradeceros que queráis jugar con nosotras, vuestros mensajes, el buen humor, la disposición, el cariño, la empatía.

Con el subidón que me ha dado todo esto me han venido a la cabeza algunos propósitos para 2022:

  • Ahora sí, ya, empezar a currar para poner en marcha un podcast. 
  • Escribir todas las semanas en el blog.
  • Querer más, si es posible a mis amigas. 
  • Conciliar mejor. Esta va a ser muy difícil, PERO.

Aunque la experiencia me dice que a final de año el contador estará a cero no quiero perder la oportunidad de que uqede por escrito, al menos.

Gracias a todos/as por un mes de diciembre excepcional, y por lo que está por venir.

Y feliz año nuevo.

Esta es la lámina que @Verd_Ana me regaló en su día. Mil gracias.

martes, 21 de septiembre de 2021

El sofoco

Hoy he perdido unas gafas de prebicia.

Las llevaba colgadas del escote, se habrán caído y no las he encontrado. Eran mis gafas favoritas, con las que mejor veía.

He andado y desandado varias veces el trayecto cortito en el que podían haberse caído, pero no estaban, alguien ha debido cogerlas, no hay otra explicación.

Y cuando me he sentado a tomar un café antes de entrar a la reunión me he echao a llorar. Pero con sofoco y todo. Que ha venido la cocinera del bar a consolarme y todo, la pobre, y en vez del café me ha puesto una infusión y se ha sentado a mi lado. La señora habrá pensado que era algo gravísimo y se ha sentado a mi lado unos minutos, y cuando ha visto que se me iba pasando ha vuelto a su trabajo. De vez en cuando se asomaba a ver si estaba mejor, y cuando me he ido me ha dicho un Cuídate, cariño, que me ha sabido a gloria.

Hija, qué vergüenza, cómo te has puesto por unas gafas que, además, te costaron seis o siete euros en una farmacia, no es pa tanto.

Y, no, lo de las gafas no es para tanto. No ha sido nada. 

Bueno, nada más que una llama en una caja de petardos. Era cuestión de tiempo que explotaran todos a la vez y se adviniera EL DRAMA.

¿Qué sorpresas nos depararán los próximos mecheros?  

Stay tuned.

miércoles, 1 de septiembre de 2021

La semana que viene

La semana que viene es el Santo Grial, el balón de oro, el premio gordo de la lotería, el Pulitzer, la medalla de los niños de San Vicente, el bote de la porra, los 15 en la quiniela, el Oscar, la medalla de oro y el ninot indultat. 

La semana que viene es la promesa de brisa en la cara una mañana de primavera, el olor a pan recién hecho al despertarte, un gatito acurrucado en el regazo una noche de tormenta, un chocolate caliente en invierno y una horchata en verano, el mar tranquilo, un bebé agarrando tu dedo mientras duerme, tararear tu canción favorita en el escaparate de la tienda.

La semana que viene es risa, sosiego, siesta, tiempo, aventura, música.

Esta semana no, que estoy muy liada pero la semana que viene quedamos, nos vemos, peguem una xarraeta, comemos juntas, hacemos algo, tomamos un café, nos ponemos al día, que hace tiempo que no nos vemos.

Y la semana que viene empieza, pasa, llega al fin de semana y estás demasiado cansada para cualquier cosas que no sea llorar acurrucada en el sofá.

Y empieza otra semana que viene.

martes, 27 de julio de 2021

Sueño de una noche de verano (reloaded)

CALOSTRO
Meconio, tú ya tienes el amor de su padre;
tenga yo el de Glucemia. Cásate con él.

APGAR
Cierto, burlón Calostro: él tiene mi amor,
y con mi amor le daré lo que es mío.
Como ella es mía, todos mis derechos sobre ella
se los transfiero a Meconio.

CALOSTRO
Mi señor, soy de tan noble cuna como él
y de igual hacienda. Estoy más enamorado,
mi posición se equipara, si es que no
supera, a la de Meconio.
Y, lo que cuenta más que mis alardes,
la hermosa Glucemia me quiere.


No se si el mundo está preparado para otro Gordi pero ya es inevitable.

(Por cierto, que no cunda el pánico, no es mío)

Publicado el 14 de septiembre de 2009 

 

 

Hace casi 12 años escribí esto. Ha vuelto a pasar. Ahora tampoco es mía y también la querré como si lo fuera. 

El sobrinismo es lo mejor de la vida.

 

 

domingo, 4 de julio de 2021

Cicatrices

Me acuerdo de dónde vienen todas mis cicatrices.

Las dos cruces en los nudillos, por hacer el tonto en una atracción de Expojove.

El arco sin cuerda del antecodo, jugando al escondite en una rosaleda.

La sombra de una quemadura en la pantorrilla, de la primera vez que monté en moto.

La Nuestra Señora del Carmen, por los taitantos puntos en el abdomen.

La suturita de 6 puntos que me hizo contorsionista en la pandemia.

El micromapa de Australia que me dejó la varicela en la frente.

La loncha de fuet baratito de las vacunas de pequeña en el hombro.

Las marcas en las rodillas de la cama nido.

La de los tres puntos en el dedo gordo del pie por dar una patada a una botella de champán en una despedida de soltera en Hot.

Ninguna me ha dolido tanto como la cicatriz que se me va a quedar en el alma por otro verano sin vacaciones.