sábado, 3 de noviembre de 2018

La pasta europea

Cuando trabajas para (que no "en") la administración pública muchas veces, en muchos sitios, en diferentes tipos de proyectos, es fácil entender por qué las cosas funcionan tan mal, por qué los servicios públicos a veces son un desastre. 

Y también se puede entender (aunque de manera un poco regulera) dónde va todo ese dinero que dicen que recibimos de Europa y que luego tenemos la sensación de que no se refleja en nada.

¿Qué pasa con el dinero de Europa, de dónde viene, a dónde va, por qué unas comunidades reciben no sé qué y otras no sé cuántos?

Si alguien tiene inquietudes serias al respecto,
Si no son demasiado serias, yo vengo a hablar de mi libro.

No lo sé todo, claro que no. De hecho, antes de que llegue a las comunidades autónomas se me escapa el camino que sigue la pasta, pero por lo que conozco, que es un poquito, en cuanto llega al organismo autonómico, al menos el de la Comunitat Valenciana, el panorama es aterrador.
Pero vamos al principio.
No sé si sabes que la Unión Europea se organiza, en cuanto a las subvenciones, por periodos de 4 años, more or less, y por mega áreas temáticas: infraestructuras, personas… Seguro que has oído hablar de los Fondos FEDER, los fondos europeos agrícolas o del Fondo Social Europeo. Los FEDER son fondos (=pasta) que se destina a infraestructuras, obras, etc. que, presuntamente, son imprescindibles para el desarrollo económico, social, cultural, blablablá de las regiones, y el fondo social europeo, o FSE, también es pasta, pero destinada a cosas que beneficien a las personas de esas regiones. Los fondos europeos agrícolas son, como su propio nombre indica, para rollos agrícolas. Pero no voy a abrir este melón porque siempre me sale podrido (guiño, guiño, codazo, guiño) y me lo sé peor.
Bueno, pues esta es la primera clave: la Unión Europea decide, exactamente, a qué tipo de programas se puede destinar el dinero. Pero EXACTAMENTE.
Y, ¿cómo lo decide la Unión Europea?
Pues parece que la UE va haciendo una especie de macro plan estratégico de las diferentes regiones europeas: analiza la situación de los ciudadanos, pueblos y ciudades, especialmente de los más vulnerables, detecta necesidades y plantea objetivos, estrategias y acciones para [intentar] conseguir que todos seamos más innovadores, sanotes, formaos, currantes, que tengamos todos buenas comunicaciones, buenos colegios, buenas empresas que innovan y exportan, que las vacas den leche estupenda y la tierra sea fértil y poderosa Y SEAMOS LA REHOSTIA.
Cómo los recursos (=pasta) son limitados, cada periodo se centra en convocar subvenciones dirigidas a mejorar las condiciones de vida de los colectivos que detecta que están flojitos.
Por ejemplo:
  • Mira, oyes, los gitanos siguen estando muy jodidos en toda Europa, vamos a dar pasta para programas de formación, de inserción laboral, de integración... porque están really, really, muy jodidos.
  • Joder, las pyme, qué no innovan, oye, que ya lo tienen bien si no cierran, que hay que ayudar a las que investigan a que investiguen más y mejor, sean competitivas en el mundo y exporten.
  • Ostras, qué difícil es llegar a este poblacho de 500 habitantes que, casualmente, está en un paraje natural incomparable que podríamos explotar turísticamente, necesitamos una carretera y un tren.
  • Mierda, ¿qué coño vamos a hacer en Europa con ninis menores de 25? Hay que ponerse las pilas para que estudien o trabajen o algo, caris, que vienen los inmigrantes la mar de formaos y estos se nos van a quedar idiotas. A ver si podemos incentivar a las empresas para que les contraten, o montar cursos de macramé, para que encuentren trabajo de macramequeros…
  • Hostias, la crisis ha tumbao a nosecuantos mil mayores de 40 que no encuentran curro, sobre todo las señoras… y no podemos permitirnos gastar nuestra pasta en ayudas y subsidios… a ver qué se nos ocurre para tenerlos entretenidos y si encuentran trabajo, mejor, eso que nos ahorramos…
Cosas así.
Además de eso, la UE divide la superficie por regiones, según el grado de desarrollo que considera que tienen. Y, según la región, se puede tener acceso a unas líneas de financiación o a otras.
Aquí esta una de las claves: la UE hace una foto general, en la que, con el concepto de solidaridad por bandera se intenta beneficiar a la mayor cantidad de gente/empresas/instituciones más vulnerables, porque los que están mejor se supone que van solos y no necesitan tanta ayuda. Piensa en Alemania y Turquía, como ejemplo: Alemania recibe menos financiación porque va mejor que Turquía, en todos los aspectos: economía, exportación, progreso social… España al principio estaba en la mierda y recibía mucha pasta, ahora se supone que va mejor y recibe menos. 
O sea, que hace la foto en grande, no pixelada, e igual acierta con el diagnóstico de vez en cuando y en las soluciones reguleramente. O NO ACIERTA.
Tooootal, que la UE "detecta" todas esas necesidades, las personas piensan en qué líneas pueden ayudar a revertir esa situación, y dice: “HABER, tengo pasta para integrar a los gitanos, poner pavimentos anti ruido en las carreteras, contratar a menores de 25 sin estudios ni experiencia, investigar en nanotecnología biomolecular ultrasónica, ampliar los cultivos de la flor del papacué, que tiene mucha salida ahora en el mundo y necesitamos aumentar las exportaciones"… y las administraciones públicas españolas (en este caso) dicen:
Y la UE es tan guay que se lo da. Nos lo da.
¿Y qué pasa con la pasta cuando llega a l'Espagne?
Suele ir de arriba a abajo: del gobierno a los gobiernos autonómicos, luego a diputaciones o mancomunidades, y luego a los ayuntamientos. Y en casa escalón se queda un poco, CLARO. Que no todo el dinero pasa por todos los sitios, PERO.
Y entonces, quien tiene la pasta hace convocatorias de ayudas y subvenciones: da pasta a fondo perdido para que puedan hacerse cosas. Molonas unas veces, pschee otras.
Todos los escalones piden lo más que puede a todo lo que puede, y luego lo va repartiendo en convocatorias, a través de las diputaciones, unas veces, o de manera directa, otra. Ayudas a la promoción del valenciano, ayudas a las asociaciones, ayudas a las manifestaciones artísticas, ayudas a la innovación de las pymes, ayudas al fomento de la participación, a las entidades locales y ayuntamientos… (recuerda que son ayudas para hacer exactamente lo que la UE quiere que se haga, no puede hacer cada uno lo que quiera o necesite).
Pues aquí está otra de las claves: en teoría una subvención debería ayudar a hacer cosas que son necesarias. Cosas que van a hacerse sí o sí para mejorar y que, gracias a esa pasta europea, van a costar un poquito menos dinero.
Por ejemplo: un ayuntamiento ha detectado que hay mucho paro juvenil en el municipio, que hay mucho abandono escolar, que no pueden trabajar en las fábricas de la zona porque no saben hacer la o con un canuto. Entonces decide hacer cursos de carretillero o de soldador, porque es la demanda de las fábricas de la zona. O decide captar a esa juventú y hacer cursos para reinsertarlos en el sistema educativo, con pedagogos, psicólogos y esos que saben cómo reorientar a la peña.
Y entonces, cuando va a hacer todo eso, detecta que puede pedir una subvención y como le vendría bien una ayudita, ZASCA, pide una subvención.
Eso sería lo normal, ¿no? Y seguro que se hace eso, CLARO.
Nope, caris.
Resulta que las administraciones públicas, TODAS, se han gestionado FATAL desde hace muchos, muchos años y tienen unos déficits del copón, casi seguro porque se han dedicado a tirar los dineros por el váter o whatever. Además tienen una capacidad mu cortica para subir las tasas e impuestos locales, así que no suelen poder hacer NADA nuevo que suponga aumentar los presupuestos y gastar más pasta.
Y hacen justo lo contrario de lo que debería ser: buscan a qué subvenciones pueden presentar proyectos, y crean proyectos sólo para presentarse a subvenciones. Es más, presentan proyectos de lo más peregrino, sin orden ni concierto, ajustándose a lo que subvenciona la Unión Europea, vaya a beneficiar o no, sea pertinente o no, para ingresar más pasta.
¿No te has preguntado por qué tu Ayuntamiento de un pueblo pequeñito pone en marcha una campaña de difusión sobre instituciones europeas, que hay cosas más importantes y que eso no le interesa a nadie y que pa qué? ¿O por qué en tu comarca hay, de repente, un montón de talleres sobre igualdad de oportunidades, cuando podía coordinarse, y hacer de cosas diferentes? ¿Por qué se ha puesto tó quisque a hacer presupuestos participativos o cosas de transparencia y gobierno abierto, si sabes que tu Ayuntamiento sigue siendo igual de caudillista y melón que hace 10 años?
¿Por qué hacen tamaña gelipollez?, puede que te preguntes.
Pues porque esas deben ser las líneas estratégicas que a la UE le interesa impulsar estos años, y da pasta para eso, no para otra cosa.
Y, sobre todo, porque en muchas de estas subvenciones se puede justificar el gasto de personal. Muchas de estas subvenciones pagan parte de las nóminas de las plantillas de ayuntamientos, diputaciones, mancomunidades,… y se aprovechan, CLARO.
Da igual si los proyectos tienen sentido o no, si los territorios y sus ciudadanos van a beneficiarse realmente. Lo importante es ingresar pasta para personal. A veces contratan a personas sólo mientras duran esos proyectos y, claro, los aprovechan para otras cosas, que van mal de personal...
Es más, hay empresas que funcionan porque buscan subvenciones para ayuntamientos, crean proyectos ad hoc según las líneas de subvenciones, y todos salen beneficiados: las entidades locales financian parte de su estructura y las empresas privadas se quedan con otra parte de servicios externos, y también financian su estructura.
LA REPANOCH.
¿Esto tiene consecuencias?
Pues sí. MOGOLLÓN.
[De las plantillas de las administraciones públicas, de su capacidad, pertinencia, actualización, carácter técnico, etc., si quieres hablamos otro día, es un tema muy largo y muy coñazo (¿más? Sí, más).]
Estábamos con las consecuencias.
Cuando algunos puestos dependen de una subvención significa que cuando deja de llegar pasta de fuera, se despide  deja de contratar a la persona y se abandona el proyecto. Pero abandonar del verbo "se queda en un cajón y nunca más se vuelve a hablar de él". No hay seguimiento. Nadie se hace cargo de evaluar, de reconducir, de seguir. ¿Recuerdas el millón de cursos de igualdad de oportunidades de tu comarca? Cuando se acabe la subvención, se acabó. Igual hay algún concejal/a especialmente concienciado que vea un futuro ahí, pero podrá hacer poco. PORQUE NO TENDRÁ PASTA ASIGNADA DEL PRESUPUESTO, PORQUE TODO SE HACÍA CON SUBVENCIONES.
¿Que de un día para otro se acaban los talleres de formación laboral subvencionados para menores de 25 años? Que se jodan, en el Ayuntamiento nadie va a ocuparse de ellos. Como mucho, habrá talleres de guitarra eléctrica o disco móvil, porque entra en el presupuesto de fiestas.
¿Qué va a pasar con esa chavalada a medio formar, que sigue en el paro? Nada. Si no hay subvención, están a la deriva.
Así que, básicamente, estamos jodidos. Estamos jodidos porque la pasta se ha gestionado, y se sigue gestionando, FATAL.
Representación gráfica del sistema.
Para quitar un poco de dramatismo a la cosa, hay excepciones, claro que sí, no te voy a engañar.
A veces la pasta europea ayuda, y mucho, a mejorar algunos servicios de los ayuntamientos pequeños. A veces hay gente competente y responsable que se esfuerza mucho por hacer de su entorno un sitio mejor. Incluso me atrevería a decir que es muchas veces.
Sin embargo, eso que llamamos el sistema es tan grande, y va tan solo, que queda poco espacio para la esperanza.
Bueno, para la mía, al menos.

sábado, 6 de octubre de 2018

La rabia

Hace casi tres años que Aquiles no aparecer por aquí.

Ha sido conscientemente, después de haberle desaparecido me pareció la mejor manera de dejar de regodearme y pensar en él lo menos posible. 

Ha sido una buena opción, sobre todo porque él ha decidido aparecer de vez en cuando y sigue desestabilizándome.

Casi tres años después, sigue desestabilizándome.

Y creo que es porque, en el fondo, no he llegado a decirle todo lo que me hubiera gustado.

Al principio, porque ya tuve bastante con conseguir hilar un discurso mínimamente coherente para explicarle que yo necesitaba, NECESITABA, que desapareciera de mi vida para no enloquecer. No entendía a qué venía tanto te quiero, tanto eres mi refugio, mi tranquilidad... si luego decidía elegir a cualquier otra persona para compartir su tiempo, compartir su vida con otras mujeres y tener otras familias.

Ahora es por rabia. Ni siquiera estoy triste, hace mucho que no estoy triste. Estoy rabiosa.

He pasado muchos años sin pedir, conformándome con lo que quisiera darme. Así todo era muy fácil, claro: el pedía, yo daba, todos de acuerdo.

Hasta que pedí yo. Ahí ya dejamos de estar todos de acuerdo. Le pedí que me dejara en paz, que respetara mi decisión de desaparecer, que necesitaba, NECESITABA desaparecer. Y se lo pasó por el forro de los cojones.  Varias veces.

Lo único que le pido en chorrocientos años es que me deje en paz, que me deje vivir, que siga con sus cosas pero que se vaya de las mías y se lo pasa por el forro de los cojones.

Rabiosa es poco.

Así que, aquí estoy, mucho menos infeliz, mucho más rabiosa y con un montón de cosas que decir a alguien con quien no quiero volver a hablar y de quien no quiero saber nada.

En días como hoy, en los que aparece de nuevo sorpresivamente, dudo seriamente de si voy a poder desaparecerlo definitiva y totalmente de mi vida, tengo miedo y necesito desahogarme. Aunque sé que no va servir de nada.

martes, 4 de septiembre de 2018

El 4 de septiembre

El 4 de septiembre es el único día del año que me siento totalmente segura.

Es una gelipollez, lo sé, pero el 4 de septiembre de hace diez años (DIEZ AÑOS) estuve a un pelo de palmarla, aunque luego no. Y siempre pienso que ya sería mala suerte morirse dos veces el mismo día, que el karma no puede ser tan chungo. Así que el 4 de septiembre me siento imbécilmente segura y tranquila

Durante estos diez años (DIEZ AÑOS) me he descubierto cada día pensando que morirse es muy fácil, y que puede pasar cualquier cosa en cualquier momento.

Sin drama, sin mierdas de carpe diem que tempus fugit, sin la vida es preciosa, sin ánimos que tú puedes... he aprendido que lo importante para mí, lo realmente importante, es sufrir lo menos posible, que las personas a las que quiero sufran lo menos posible y poder hacer (razonablemente) lo que me apetece, independientemente de si es dormir una siesta de tres horas o disfrutar de un agua fresca a la orilla del mar.

He aprendido que no necesito gran cosa, sobre todo porque tengo la suerte de tener cerca a grandes personas con las que no morirme a gusto.

Y me vale con eso.




miércoles, 22 de agosto de 2018

5 consejos para que no te pille tu pareja en las redes de ligar

1. Si tienes pareja y no quieres que se entere de que estás espolvoreándote por ahí, no tengas aplicaciones para ligar en el móvil o en la tablet. Punto.

2. Si eres tan gilipollas kamikaze como para tener aplicaciones para ligar en el móvil, o ligas por Twitter, Facebook o whatever, asegúrate de desactivar las notificaciones. No es una cuestión de confianza en tu pareja, que no digo que te espíe, no hace falta. Puede que un día te dejes el móvil en la encimera de la cocina y, de repente, aparezca un mensaje o una foto comprometidos y lo vea tu pareja, que estaba ahí tranquilamente haciéndose el colacao y mira instintivamente la pantalla iluminada y luego se caga en tos tus muertos y divorcio y su puta madre.

"Ve hacia la luz, Carol Anne..."
3. Si tienes pareja y no quieres que se entere de tus aventuras no cuentes tu vida y milagros, tu historial laboral, sobre tus amistades... a personas a las que acabas de conocer y con las que quieres refocilarte: el mundo es muy pequeño. No es que tengas que aparecer con burka, que igual es contraproducente pero, vaya, si estás de incógnito, no hace falta.

Por ejemplo, a poco que te vayas de la boca en Valencia, siempre hay alguna persona de enlace que puede delatarte, incluso sin querer. Nunca se sabe de quién es amigo/a, a quién conoce o si te puede joder la vida, que las palabras vuelan. 

 Además... ya sabes lo de los seis grados de separación. 
Kevin, siempre eres bienvenido.

4. Ya lo he dicho antes, pero lo repito: las aplicaciones en el móvil son caca si no quieres que te descubran. No me preguntes cómo, porque no sabría explicarlo, pero la información se cruza y se relaciona de una manera mágica ahí dentro de tu móvil y acaba chivándose de todo.

Por ejemplo, puedes vincular tu perfil de Instagram a Tinder y sospecho que, aunque se desvincule, algo de esa conexión se queda en el móvil y luego Instagram te recomienda cosas. De personas de Tinder. 

Sí, yo también me asusté.

Además, hay mucha psicopatía suelta con mucho rencor y/o mucho tiempo libre que se está especializando en stalkear; verdaderos profesionales de relacionar comentarios, perfiles, fotos y cosas, que acaban descubriéndolo todo sobre ti, partiendo en un par de datitos claves. A poca mala leche que tengan pueden joderte la vida.

5. Quiero pensar que si no quieres que te pillen engañando a tu pareja no pones foto propia en las redes de ligar. Ni de espaldas, ni con claroscuros ni pollas. Fotos tuyas= CACA.

Sí, ya sé, si eres un hombre vas a ligar menos que el Risitas y si eres mujer... bueno, todos pensarán que estás gorda, pero te acosarán igual. 

En fin, a lo que iba. No pones fotos tuyas, OKEI, muy bien, pero, POR EL AMOR DE DIOS, no pongas fotos de cosas que puedan identificarte, como tu moto, cosas de tu casa, a tus amigos O A TUS PUTOS ANIMALES DE COMPAÑÍA, IMBÉCIL.

Las abejas no cuentas. Son indistinguibles.

Vale, tener tantas restricciones dificulta lo de encontrar a alguien con quien follar sin que te pillen pero nadie dijo que engañar a la pareja impunemente fuera fácil.


jueves, 9 de agosto de 2018

El enemigo en casa

Hay muchas cosas que nos hacen ser como somos, con nuestros miedos, complejos, defectos, virtudes, bloqueos...

Aunque soy consciente de que la personalidad, el carácter o cómo queremos llamarlo, se forja en la infancia, y con la familia como modelo, durante mucho tiempo me he resistido a pensar que mis padres eran culpables de cómo soy.

Pensaba, ingenuamente, que a mi edad ya había tenido tiempo suficiente para ser mejor y haber superado muchas cosas y que, si no lo había hecho, que ya te digo yo que no, era culpa mía. Que no había sido suficientemente madura, o fuerte, o inteligente, o lo que sea, para sobreponerme a la educación que había tenido, y que mis taritas son responsabilidad mía.

He cambiado de opinión, al menos parcialmente. 

Me jode mucho reconocerlo, porque no me gusta pensar que voy escampando mierda y eludiendo responsabilidades, pero he cambiado de opinión.

Porque miro atrás y me doy cuenta de que me he esforzado mucho por aceptar, superar, mejorar y todas esas mierdas y, a medida que iba dando pasitos, me he encontrado con el enemigo en casa. Y pasa hoy, todavía.

Quiero pensar que mis padres lo hacen con su mejor intención, que piensan realmente que hacen y me dicen lo que creen que es mejor para mí o cómo quiera que lo vean, sin darse cuenta de que juzgarme y cuestionarme continuamente no ayuda en nada a que yo me sienta mejor, simplemente, creo que ellos piensan que hacen lo que tienen que hacer.

Con el paso de los años se me ha hecho un poco de callo, claro, y su opinión ya no me afecta de la manera dramática y apocalíptica que sufrí en la adolescencia. Pero, a veces, el callo no es suficiente.

Recuérdame que lo próximo que me tengo que poner a trabajar con una lóquer es que me la sude el coño la opinión de los progenitores que me dieron el ser. Y que lo del parricidio, caca.