viernes, 1 de agosto de 2014

Vacaciones

Si todo va bien, dentro de unas horas estaré de vacaciones.

La idea de tener unos días por delante sin tener que poner el despertador para madrugar me excita tanto que he dormido fatal toda la semana.

Quiero hacer tantas cosas estos días que he hecho un montón de listas, cuidadosamente autoenviadas por correo para que no se me olvide nada y más cuidadosamente aún borradas porque se me habían olvidado cosas.

En todas las listas ha habido tres cosas luchando por la primera posición: pensar mucho en qué quiero hacer conmigo, dormir y repensar cosas para/con/en el blocks. 

De repente tengo muchas ganas de hacer muchas cosas y, lo más importante, voy a tener tiempo para hacerlas.

¡Ay, qué nervios!

miércoles, 30 de julio de 2014

Las tetas molan

Igual soy la mujer heterosexual convertible a la que más le gustan las tetas de la galaxia conocida. Que igual no, pero, vaya, que si me presentara al premio "Mujer a la que más gustan las tetas de la galaxia conocida" me daban por lo menos el de Miss Pelo Pantene. Como poco.

Joder, es hablar de tetas y se me va la pinza a las misses, no sé por qué...

A lo que iba.

Decía que me gustan las tetas. Las de las mujeres, digo, soy muy hombre yo, para las tetas: veo unas y pierdo el oremus. No sé por qué. Me parecen bonitas. No, espera, no es eso. Me flipan.

Casi nunca es sexual, es algo más... no sé, conceptual, metafísico. Una mujer desnuda me parece una maravilla de la naturaleza, del diseño, de la belleza, del morbo,  DE TODO. 

Y me parece divertida la reacción de la gente ante la palabra tetas, eso también.

Mi fascinación por los pechos femeninos ha provocado algunas situaciones de las que podríamos denominar, como aquella vez que un tuitero me dijo por DM que primero creía que era un tío y luego que era bóller como la madre que me parió, hasta que largué cualquier otra cosa que le hizo dudar y, como estaba hecho un lío, decidió preguntarme. Y cuando le respondí que no, que no era lesbiana, me recomendó sutilmente que cambiara el avatar y mis comentarios, que así llevaba a engaño y no me iba a comer un torrao.

Que me la pela, le contesté. Me da igual. Las tetas son maravillosas. Las mujeres desnudas son maravillosas.

Casi tanto como Sinior ihggg, a quien también deben gustarle porque me hace regalos como este en cuanto digo mu.


La gran Rosita Amores, fotografiada por Luis Montolio, customizada.

Las tetas molan.

martes, 29 de julio de 2014

Me llaman Manolito

Soy una ingenua.

Pensaba que con deshacerme del cepillo de dientes estaba todo solucionado. Y no.

De repente me ha entrado una especie de furor uterino por el cambio, como si quisiera volverlo todo irreconocible para el pasado, para que no me encuentre si vuelve.

He vuelto a cortarme el pelo hasta el absurdo. Corto, muy corto, extremadamente corto, como no le gusta a nadie más que a mí. Pero no me importa.

Mi familia me llama Manolito y casi ni me importa.

Y mi casa... 

De repente me ha parecido muy importante sentir que mi casa deje de ser provisional, porque necesito la sensación de no tener que mudarme de un momento a otro. Así que he cambiado los muebles de mi casa por unos nuevos, de esos que ya no tienen aspecto de todo a cien, de los que costará mover porque tienen un sitio y un peso. 

Y cortinas. He puesto cortinas. ¡Cortinas!

Ahora ya no parece la casa que he compartido con un recuerdo, y eso me gusta. Huele a madera nueva, a nuevo hogar, y eso hace que me sienta un poco nueva yo también.

Y estoy esperando las vacaciones como quien espera un milagro, para emprender una limpieza más profunda, de esas en las que te desprendes de las cosas que crees que ya no vas a necesitar y que a lo mejor nunca has necesitado. O sí, pero ya no. O aún, PERO.

Me llaman Manolito y empiezo sentirme nueva. 

viernes, 25 de julio de 2014

Algún día

Algún día me jactaré de mi sobrino casi sordo cuando tenía cuatro años y diez meses, de sus ganas de saberlo todo y de su curiosidad infinita. De cada una de sus preguntas y de cada vez que me decía "cuéntame más, que quiero saberlo todo."

Algún día le contaré que en el verano que estaba a punto de cumplir cinco años le expliqué por qué las monedas del mismo valor tenían dibujos diferentes en una cara. Repasaremos las banderas europeas y jugaremos a adivinar cómo van vestidos, si hace frío en cada país o por qué hablan idiomas diferentes, igual que él y yo a veces.

Le recordaré que le conté la vida de Leonardo da Vinci, que dibujamos juntos sus inventos, su autogiro, su submarino, sus máquinas para la guerra. Le recordaré también que le medí como al hombre de Vitruvio y que, cuando se dio cuenta de que su cabeza era grande en proporción, le tranquilicé diciéndole que no pasaba nada, que la cabeza no crecía al mismo ritmo que el cuerpo, y que pronto dejaría de parecer más grande.

Algún día le recordaré todos los experimentos que hicimos para que entendiera por qué las cosas caían a diferente velocidad, según su peso, y por qué en el agua todo era distinto. 

Puede que algún día retomemos nuestra discusión sobre los superpoderes de los superhéroes, o sobre por qué unos que llevan capa porque vuelan y otros que aunque lleven capa no pueden volar. Porque para él son importantes las palabras, esas palabras que apenas oye pero lee con avidez en los labios, después de tocarte suavemente la barbilla para que le mires.

Quizás algún día le dé las gracias por preguntarme qué he hecho cada día en el trabajo, si me ha gustado y qué me ha dicho mi jefe, aunque no haya entendido ni una palabra sobre plataformas tecnológicas, planes de viabilidad o financiación de proyectos. Puede que le agradezca que ha hecho que me sienta como una persona importante cada segundo que hemos pasado juntos, sólo porque piensa que soy muy lista porque sé muchos cuentos y los nombres de todos los personajes de Los Simpsons.

No sé, puede que, despacio y con voz grave, con su mano en mi cuello, mirándole a los ojos y con una sonrisa, le diga que nunca discutiremos, porque discutir es de cobardes que no saben hablar bien.

Y nosotros somos valientes que sabemos hablar bien

miércoles, 23 de julio de 2014

El cuestionario de Proust

Hace unos días leí en el blog de Molinos su versión de El cuestionario de Proust

Aunque Molinos me gusta, mucho, porque siempre es una inspiración, este post en concreto me llamó la atención por Proust. 

Tuve un profesor de literatura universal bastante imbécil que hizo que nos aprendiéramos los nombres de las obras del temario en el idioma original. Pero sólo las de los franceses, que era su rollo, claro. Así que me aprendí todos los nombres de todas las partes de A la recherche du temps perdu, los siete. Y luego me los leí. Los siete. Me parecieron un coñazo pero, no se por qué, la vida de ese francés y los nombres de sus libros se me quedaron pegaos.

Yo también voy a hacer mi versión del cuestionario, a modo de ensayo, para cuando me entrevisten por lo de la dominación mundial y eso. Y porque igual algún día mola releerlo y comparar.

¿Cuál es tu idea de la felicidad perfecta?
No tener nada que hacer en perspectiva. Tener la sensación de que hay días, y días, y días, para decidir qué quiero hacer y saber que puedo compartirlo con las personas que quiero, cuando quiera. Es más profundo que estar de vacaciones, es pensar que el tiempo por delante es infinito y tengo libertad para hacer lo que quiera.

Para mí, la felicidad es no sentirme culpable por perder el tiempo, con la cantidad de cosas que tengo que hacer.

Tener tiempo, esa es mi idea de la felicidad.

¿Cuál es tu característica más relevante, más importante?
Para bien y para mal, normalmente las personas que tratan conmigo me recuerdan, recuerdan que me han conocido. Creo que no paso desapercibida.

¿Cuál consideras que es tu mayor logro?
Seguir teniendo curiosidad infinita. Quiero saberlo todo.

¿Cuál es tu mayor temor?
Tengo dos terrores. Reales, absolutamente reales y basados en la experiencia: la enfermedad lenta y dolorosa, mía y de las personas que quiero. Y morirme de repente sin que me dé tiempo a dar instrucciones a alguien para que recoja algunas cosas de mi casa antes de que las vean mis padres. Nada extraño, cosas del amor, cartas,... esas cosas.

Tengo pesadillas con estas dos cosas.

¿Con qué figura histórica te identificas más?
Con ninguna.

¿A qué persona viva admiras más?
A mi madre y a mi hermano pequeño. Me pasma su serenidad, lo prácticos que son y su manera de ver la vida.

¿Quienes son tus héroes en la vida real?
Las personas que tratan bien a los demás, sobre todo si están trabajando.

¿Cuál es el rasgo que más deploras de ti mismo?
Como Molinos, yo también soy (puedo ser) muy cruel, pero no es lo que más deploro de mí misma. Lo peor es que me trato fatal.

¿Cuál es el rasgo que más deploras en los demás?
La ignorancia por convicción. Una persona que se jacta de su ignorancia y que practica el innoble arte de no querer aprender me repele. No me refiero a aprender académicamente, sino en general, en la vida, a aprender cosas nuevas. Suelen ser los que se burlan de que otros sí saben cosas. Me dan un asco infinito y merecen desaparecer. PUF.

¿Cuál es tu viaje favorito?
A cualquier gran ciudad con mar y museos. Si son pocos días, sola. Si no, acompañada, pero sin obligaciones de Gran Hermano.

¿Cuál es para ti la virtud más sobrevalorada?
El optimismo. Y la mierda esa de la zona de confort. ¿Por qué hay que salir de la zona de confort? ¿No se supone que lo guays es conseguir estar cómodo? ¿A quién coño se le ha ocurrido la patraña esa de salir de la zona de confort? Que se vaya un poquito a la mierda, oye.

¿Qué frases o palabras usas más?
Todas las que puedo. Me encantan las palabras. Casi todas. Me encanta aprender palabras nuevas, inventar palabras, jugar con las palabras.

Pero ahora soy bastante cansinita con el toto.

¿De qué te arrepientes más?
Aparte de haber empezado este meme largo como la vida, ejem, de no decir cosas. De callarme las cosas que más me importan. Aquí he aprendido a soltarme un poquito PERO.

¿Cuál es tu estado actual de ánimo?
Amarillo por fuera, negro por dentro.

Si pudieras cambiar algo de tu familia, ¿qué cambiarías?
A mi padre.

¿Cuál es tu posesión más valiosa?
Ninguna.

¿Cuál consideras que es el estado vital más miserable?
Vivir acumulando cosas a costa de que otros vivan peor:  Esas personas sobran.

¿Dónde te gustaría vivir?
Me da igual siempre que tenga cerca a las personas que quiero. Es cutrón pero es importante para mí.

¿Cuál es tu ocupación favorita?
Escribir. Hablar. Jugar con mi sobrino. No tener nada que hacer. Cantar. Fantasear con las siestas que no puedo hacer...

¿Qué cualidad te gusta más en un hombre?+¿Qué cualidad te gusta más en una mujer?
No puedo separar, es la misma: me gusta que las personas tomen partido, que digan su opinión, que se definan. No soporto el "me da igual". Y el "es que soy apolítico" me da ganas de estrangular.

¿Cuáles son tus nombres favoritos?
¿De qué?

Esta pregunta... no sé yo...

¿Cuál es tu lema?
No tengo lema. Ni escudo ni bandera. En general, no tengo.